Una inteligencia artificial creó estos 'animales virtuales'. Ellos solos consiguieron evolucionar en su propio mundo digital

Los investigadores les asignaron tareas sobre cómo orientarse y evitar obstáculos, pero tras varias generaciones acabaron obteniendo ojos

Una inteligencia artificial creó estos 'animales virtuales'. Ellos solos consiguieron evolucionar en su propio mundo digital
Imagen representativa de un animal robótico en el monitor de un ordenador | Imagen generada con IA con fines ilustrativos
Publicado en Tecnología

El uso de la inteligencia artificial va mucho más allá de los bots conversacionales como ChatGPT, Gemini, Copilot o Grok. Un grupo de investigadores suecos lo ha demostrado, utilizando esta tecnología para crear una serie de animales artificiales que, con el paso del tiempo, acaban desarrollando una visión fundamental desde cero. Al principio, solo eran sensibles a la luz, pero acabaron por discernir objetos. Y lo mejor de todo es que la desarrollaron sin ninguna instrucción.

En el comunicado oficial lo describen de la siguiente manera: "Imagina que estás sentado delante de tu ordenador. Allí, en un mundo de código, pequeños animales artificiales no paran de moverse. No pueden ver nada. Todavía. Pero generación tras generación, algo empieza a suceder. Los animales artificiales reaccionan a la luz. Se orientan por sí mismos. Y, finalmente, tienen ojos".

Aunque parece salido de un episodio de Black Mirror o una novela de ciencia ficción, lo cierto es que lo ha conseguido un grupo de investigadores sensoriales y robóticos de la Universidad de Lund y el Instituto Tecnológico de Massachusetts. ¿Cómo? Mediante el uso de agentes de IA encarnados, que son sistemas inteligentes que perciben, interpretan e interactúan con su entorno a través de un cuerpo físico o virtual.

Una forma completamente nueva de abordar las preguntas sobre la evolución

Los investigadores de la Universidad de Lund y el MIT crearon unos animales virtuales y los liberaron en un mundo artificial, asignándoles tareas sobre cómo orientarse, evitar obstáculos y encontrar alimento. Cada generación mostró pequeñas variaciones, y al igual que sucede en la naturaleza, los que mejor se adaptaron transmitieron sus características.

El profesor Dan-Eric Nilsson, investigador sensorial y biólogo evolutivo de la Universidad de Lund, afirma: "Hemos logrado crear una evolución artificial que produce los mismos resultados que en la vida real. Es la primera vez que se utiliza la IA para seguir cómo surge un sistema de visión completo sin indicarle al ordenador cómo debería formarse".

Lo más curioso es que los ojos virtuales se desarrollaron de la misma manera que los de los organismos reales. En las simulaciones por ordenador se observaron las soluciones reales para lograr la visión: fotorreceptores dispersos, ojos de tipo cámara y ojos compuestos. "Fue como si la evolución los encontrara familiares y siguiera sus caminos habituales, incluso en nuestro mundo digital", dice Dan-Eric Nilsson.

Con el paso del tiempo, las estructuras simples sensibles a la luz se transformaron en ojos funcionales, conectados a «cerebros» primitivos capaces de interpretar la información. Los investigadores ven en este proceso una forma completamente nueva para abordar las grandes preguntas de la evolución: "¿Por qué ha seguido ciertos caminos? ¿Por qué algunas soluciones son tan comunes, mientras que otras nunca surgen?".

Los ingenieros pueden usar los mismos principios para desarrollar sistemas técnicos robustos, eficientes y adaptables, como suelen ser las soluciones biológicas. Al estudiar cómo la evolución resuelve problemas, los investigadores pueden aprender a desarrollar tecnología que funcione mejor en la realidad. Dan-Eric Nilsson cree que "esto es solo el principio. Con la IA podremos explorar posibles futuros evolutivos y ver qué soluciones nos esperan a la vuelta de la esquina, mucho antes de que la naturaleza misma llegue a ellas".

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