Unas nuevas baterías recargables son tan ecológicas que incluso te las puedes comer
Una nueva generación de dispositivos comestibles parece que está a las puertas de ser alumbrada.
Si te hablamos de baterías que pueden ser consumidas, no pienses que nos hemos vuelto locos y estamos anticipando la llegada de robots como los que el cine nos muestra en películas de ciencia ficción o que estamos ante el proyecto de uno de esos locos inventores de YouTube. No, en este caso, te queremos acercar una reciente investigación publicada en la prestigiosa revista científica Advanced Materials, en la que se demuestra que la gastronomía y la tecnología pueden tener muchas más cosas en común de lo que cualquiera habría podido anticipar.
Algas nori, oro y vitaminas para potenciar los dispositivos del futuro
Científicos del Instituto de Tecnología de Italia han desarrollado una batería que puede ser consumida por el ser humano, gracias a la composición de los elementos que la configuran. El grupo de investigadores ha tomado como referencia las reacciones que suceden a los seres vivos, para desarrollar una batería que se compone de riboflavina, una vitamina que se puede encontrar en las almendras, a modo de ánodo y con quercetina, una molécula presente en frutas y verduras, como cátodo.
Scientists at the Italian Institute of Technology have created an edible and rechargeable battery from food products, which they say can be completely digested without health risks pic.twitter.com/dVfatW0MD8
— Reuters (@Reuters) April 14, 2023
Además, la batería incluye carbón activado, que mejora la conductividad, algas nori para evitar cortocircuitos, cera de abeja para encapsular los electrodos y, por último, láminas de oro comestibles para realizar el contacto. Las baterías, como podrás suponer, operan a muy baja potencia, alrededor de los 0,65V, un voltaje que permite a la batería entrar en nuestro organismo sin dañarlo, pero que puede otorgar energía a pequeños dispositivos, que, quizás, acaben convirtiéndose en el futuro de la medicina.
Si te preguntas en qué situaciones podríamos necesitar tragarnos una batería, por muy pequeña y de baja potencia que sea, según los investigadores del Instituto de Tecnología de Italia éstas podrían servir para dispositivos comestibles para monitorizar nuestra salud, para juguetes que puedan ser tragados de manera accidental por niños o para futuros robots comestibles. Mario Caironi, coordinador de la investigación, además añade que:
Mientras que nuestras baterías no pueden dar energía a coches eléctricos, éstas son la prueba de que las baterías pueden ser fabricadas con materiales más seguros que las actuales de iones de litio. Creemos que inspirarán a otros científicos para crear baterías más seguras para un futuro verdaderamente sostenible.