La industria del coche eléctrico está creciendo a nivel exponencial. Cada vez son más los usuarios que deciden apostar por un automóvil sin emisiones contaminantes. Los motivos son varios, pero, sobre todo, prima la responsabilidad con el medioambiente y, por supuesto, el mayor ahorro al no precisar de combustibles fósiles. Y bien, ¿cuáles son las experiencias de estos compradores?

En la mayoría de los casos, el propietario de un coche eléctrico afirma no tener pensado adquirir uno de combustión interna en el medio y largo plazo. La experiencia de conducción, la ausencia de vibraciones o, simplemente, la reducción del gasto, provoca que no se plantee la opción tradicional. Ahora bien, ¿sabías que hay perfiles en los que el coche eléctrico no ha supuesto más que problemas?

No todos los usuarios de coches eléctricos están satisfechos con la experiencia

Sí, lo cierto es que es una tecnología que todavía tiene sus limitaciones en relación con lo que ofrece un motor de gasolina o diésel. Pese a los adelantos que ha habido a nivel de innovación, las baterías de ion litio no han conseguido equiparar el nivel de autonomía que ofrecen respecto a un tanque de combustible. Además, está el tema de la carga, el cual aún no es igual de eficiente.

Un nuevo informe estudia que el 18% de los usuarios que, en algún momento, decidieron pasarse al coche eléctrico, han vuelto a inclinarse por modelos con bloques convencionales. Varias son las causas que explican esta especie de paso en falso o hacia atrás. Es un movimiento que, viendo la tendencia del sector, llama la atención. ¿Estamos ante una nueva corriente en defensa del combustible?

Veamos, por tanto, cuáles son las claves de este fenómeno, por qué hay que desgranar los datos para conocer la visión del consumidor medio y, por supuesto, hasta qué punto los motivos aportados pueden contribuir a un deterioro de la reputación del coche eléctrico. He aquí las claves de un estudio que deberían estudiar los fabricantes de automóviles sostenibles.

Un problema asociados a la autonomía y la potencia de carga

Era de esperar que las 2 principales debilidades iban a estar relacionadas con estas variables. Aun así, es difícil de entender, ya que la compra de un coche eléctrico cuenta con limitaciones que el usuario debe conocer en función al uso que vaya a dársele. Conocer la opinión de Scott Hardman y Gil Tal, promotores del estudio, ayudará a otros muchos potenciales compradores de automóviles.

Tesla no para de incrementar su red Supercharger por todo el mundo. Tesla

Según se puede leer en el portal especializado New Atlas, uno de los problemas fundamentales que se ha encontrado el usuario descontento está directamente relacionado con la potencia de carga. El problema radica, principalmente, en la calidad del cableado del suministro eléctrico presente en el hogar. En casas unifamiliares, amoldar todo el tendido para servir como coche eléctrico implicaba el cabo de un sobreprecio muy grande.

Un sistema de carga ineficiente desincentiva el uso del coche eléctrico

Esto, como es lógico, tenía una implicación directa en el sistema de carga. A menor transferencia de potencia, menor era la autonomía que se conseguía a igualdad de tiempo. En algunos casos, si el coche pasaba toda una noche cargando, apenas había conseguido unas decenas de kilómetros útiles. Esto no es viable, por lo que muchos usuarios terminaron por deshacerse de sus unidades.

El estudio, no obstante, detalla cómo las impresiones no son iguales en relación con el coche eléctrico. Mientras que el propietario medio de un Tesla afirma que nunca más espera visitar una gasolinera, el de un FIAT 500e sí está más que dispuesto para volver a la tecnología convencional. Por tanto, hay una clara distinción de calidad en lo que se refiere a marcas.

Un problema más centrado en la carga rápida que en la autonomía

El primer motivo por el que el usuario queda desencantado con el coche eléctrico es el sistema de carga rápida. Al fin y al cabo, la autonomía teórica es algo que se sabe en el momento de adquirir un vehículo de estas características. Todo lo posterior se va descubriendo a medida que pasa el tiempo. ¿Estamos ante el principal problema que debe solventar el fabricante de coches eléctricos?

El Tesla Model S sigue siendo un éxito en cuanto a comercialización se refiere. The Verge

Cabe destacar, en este sentido, que la red de carga pública es muy limitada. De hecho, solo la red Supercharger, únicamente disponible para modelos de Tesla, es la única eficiente. Las demás, o bien sufren problemas de mantenimiento, están averiadas, poseen unos precios desproporcionados o, simplemente, no existen. La infraestructura de carga es el problema más recurrente.

¿Conseguirá solucionarse esta cuestión a lo largo de los próximos años? Si de verdad se pretende incentivar una transformación del parque automovilístico, debe comenzarse por aumentar las estaciones de carga en las vías públicas y, por supuesto, incrementar la cobertura eléctrica en muchos espacios. Solo así se conseguirá una transición hacia un transporte más sostenible.