Poder volar por el espacio exterior es una de las asignaturas pendientes del ser humano. Más allá de la aviación comercial, lo cierto es que las investigaciones sobre qué es lo que hay más allá del límite de la atmósfera es algo que solo han podido tener el privilegio de vivir unos pocos afortunados. ¿Es el objetivo a cumplir la llegada de los vuelos comerciales a dichas zonas?

Empresas como SpaceX ya están pensando cómo organizar escapadas al exterior del planeta Tierra. La llegada a mansalva de capital privado a este sector podría permitir una reducción de los plazos previstos, pero se espera que todavía queden unos años para realizar visitas turísticas a decenas y decenas de la corteza terrestre. Ahora bien, ¿y si la solución estuviese frente a nosotros?

Una experiencia por el espacio podría tener lugar en esta próxima década

Desde hace mucho tiempo, el ser humano ha enviado al espacio todo tipo de objetos escondidos en globos convencionales de helio. Basta con echar un vistazo en plataformas como YouTube para contemplar a qué es lo que nos estamos refiriendo. ¿Por qué no hacerlo a escala 1:1 para crear un tipo de nave espacial diferente? El funcionamiento sería muy parecido al de cualquier globo aerostático.

Una empresa situada en Cabo Cañaveral, Florida, cuna del despegue de misiones de la NASA, ya está realizando su propio programa para el envío de personas al espacio. El objetivo sería subir hasta una distancia de unos 30.000 metros para contemplar cómo se ve la Tierra desde el espacio. La vuelta seguiría un plan parecido al que se observaría en el medio de transporte descrito anteriormente.

Veamos cómo es este proyecto, cuáles son sus principales curiosidades y, sobre todo, cuándo comenzará sus primeras pruebas y cuál sería el precio que se habría valorado para disfrutar de una experiencia de esta clase. ¿Y si todo diese un vuelco y en breve pudiésemos acabar con las teorías conspiranoicas que se han multiplicado bajo el paraguas del terraplanismo?

Un medio de transporte con un gran potencial por delante

El objetivo es crear una cápsula completamente presurizada para ascender a una altura de unos 30.000 metros para permanecer ahí durante unas 2 horas. Tras ello, un mecanismo parecido al que utilizan los globos convencionales permitiría devolver a los viajeros a la superficie terrestre. Más concretamente, el aterrizaje se produciría en el agua, siendo un barco el que iría a su rescate.

Space Perspective probará su tecnología desarrollada en 2021. Actualidad Aeroespacial

En total, serían 9 las personas que irían en cada uno de los viajes recreativos, 8 participantes y un conductor. La nave en cuestión, según se puede leer en el portal tecnológico New Atlas, tendría unas dimensiones próximas a las que actualmente tiene un campo de fútbol. Esto sería así con el objetivo de disponer de grandes reservas del material utilizado para descender.

El objetivo sería disfrutar de las vistas del planeta Tierra a una altitud de 30.000 metros

A la altitud que se espera que puedan tener lugar los viajes próximamente se podría distinguir perfectamente la curvatura de la Tierra y, por supuesto, la oscuridad que desprende el universo. ¿Imaginas el momento en el que los terraplanistas puedan contemplar con sus propios ojos que, efectivamente, el Planeta no es plano? Esto, en apenas unos años, podría ser una realidad.

Además, esta tecnología podría tener una segunda línea de negocio. Podría servir de conexión entre satélites situados a esta distancia para proporcionar soporte técnico. Estaríamos ante una solución que permitiría abaratar costes, ya que se podrían aprovechar las propias expediciones para servir de cobertura a otras misiones espaciales ya iniciadas en el pasado.

Un proyecto que ha aprovechado las sinergias de su propio emplazamiento

Los lanzamientos serían regulados por la Oficina de Vuelo Espacial Comercial de la FAA, organismo también encargado de seguir e instruir los despegues de empresas como SpaceX. Se espera que el primer vuelo con ocupantes no tenga lugar hasta pasados un par de años, sirviendo estos para obtener múltiples datos sobre su viabilidad y posibles fallos a corregir.

Cada uno de los viajes podría tener un coste de 120.000 dólares por usuario. Brumpost

Las estimaciones actuales pronostican que, para garantizar la viabilidad de este modelo de negocio, se debería establecer una tarifa de unos 120.000 dólares por viajero. Es un alto coste para disfrutar de una experiencia muy exclusiva, pero se espera que su precio se pueda reducir si, finalmente, se estandariza este servicio en el futuro.

Primero, no obstante, hay que asegurar su viabilidad técnica. Para ello, ya se están analizando fechas para realizar una primera prueba sin pasajeros a bordo. Se espera que tenga lugar en el próximo año 2021 un primer despegue, por lo que habrá que estar muy atentos/as para comprobar hasta qué punto se trata de un proyecto con futuro comercial. Y tú, ¿imaginas poder contemplar el planeta a 30.000 metros de altura?