Si pudieras elegir qué te llevarías a una isla desierta, más de uno (y de dos) diría que el Wi-Fi. Y es que esa fantástica tecnología que nos ha abierto la puerta al mundo infinito de internet sin cables, tiene tantos amantes como escépticos. Como en otras tantas innovaciones que encontramos en la vida cotidiana, ante algo nuevo siempre habrá alguien que se oponga por pura ignorancia. Para algunos, es como si la ciencia y la tecnología, verdaderos artífices del aumento de nuestra longevidad y calidad de vida, nos quitaran más de lo que nos dan.

¡No puedo vivir sin Wi-Fi!

Y ojo, es lógico que desde el desconocimiento surja el temor, porque si algo bueno tiene la ciencia es que no se casa con nadie, y algo que hoy puede ser considerado como sano, en una década se detecte que quizás no lo sea.

No obstante, a día de hoy el método científico y la investigación es la única herramienta fiable para poder constatar un hecho. Ni las habladurías ni la mezcla de especulaciones sin base científica deberían quitarnos el sueño.

Así, muchas personas se han preocupado sobremanera por la exposición a la radiofrecuencia en forma de ondas del Wi-Fi, el móvil, la televisión, antenas… Como si aparatos tan cotidianos como el microondas, bombillas o incluso las radiaciones del Sol no constituyeran otra exposición más a las ondas electromagnéticas, como detalla el diario ABC.

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencia y Salud (CCARS), organismo que asesora al gobierno español en este ámbito, lleva años realizando estudios con el objetivo de poder cuantificar los efectos del electromagnetismo en nuestra salud. Durante la pasada primavera presentó un informe en el que se recababan 350 estudios que versaban sobre la exposición a la radiofrecuencia y sus consecuencias, elaborados entre enero de 2013 y junio de 2016.

¿Son inocuas las ondas del Wi-Fi? Saga

Las conclusiones no pueden ser más tranquilizadoras: no hay nada que debas temer frente a la exposición al Wi-Fi. Así que si relacionas el uso del móvil con la aparición de tumores y/o cáncer o la impotencia, olvídate de ello. Ni los móviles, drones, coches teledirigidos o incluso los escáneres de los aeropuertos.

Así de claro y tajante lo explica Francisco Vargas, del CCARS:

Los niveles de exposición de la población a las radiofrecuencias de los dispositivos Wi-Fi, que están bien estudiadas en condiciones realistas de funcionamiento, son miles de veces inferiores al máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea.

Un tema distinto son los equipos médicos: los electrocardiógrafos o en un electroencefalograma recomiendan tener el móvil al menos a un metro de distancia. En caso de usa marcapasos o implantes cocleares, al menos deberíamos tenerlos a 15 centímetros de distancia. Pero en lo que respecta al Wi-Fi, no es necesario retirar las señales de los hogares con niños.

Para desmitificar el riesgo para la salud del Wi-Fi, el CCARS realizó un experimento con 72 personas que aseguraban ser electrosensibles, como explica Telesur. Esta afección podría causar síntomas como fatiga, vértigo y náuseas, en teoría al estar expuestos a campos electromagnéticos generados por móviles y redes Wi-Fi.

Los resultados del estudio evidenciaron que no había ninguna influencia entre los síntomas y las radiofrecuencias, ya que en algunos casos de la investigación los sufrían a pesar de no haber un campo electromagnético cerca, lo que no probó la relación causa – efecto que argumentaban.

Como explica Vargas:

La mayoría de los estudios demuestra que las personas con hipersensibilidad electromagnética no son capaces de detectar cuándo están expuestas. Algunos estudios atribuyen los síntomas a condiciones psiquiátricas preexistentes, así como a reacciones de estrés resultantes de la preocupación acerca de los efectos en la salud de los campos electromagnéticos, más que a la exposición en sí misma.

¿Son las ondas electromagnéticas inofensivas?

Esa es la pregunta del millón. Del apartado anterior podemos concluir que por si sola, las ondas Wi-Fi no son perjudiciales. El problema es que nunca están solas.

La Organización Mundial de la Salud explica que la principal consecuencia de la interacción entre las ondas electromagnéticas y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos biológicos. Mientras que la mayor parte de la energía de los móviles es absorbida por la piel y otros tejidos superficiales, de forma que el aumento de temperatura en nuestro cuerpo es insignificante, no es así en el caso de las redes Wi-Fi.

Elisabeth Cardis, responsable de radiaciones del Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental (CREAL), que ha participado en los estudios sobre el uso de móviles y riesgo de sufrir cáncer de cabeza y cuello lo detalla para La Vanguardia:

La exposición del cerebro al teléfono móvil, como lo utilizamos más cerca de la cabeza, es mucho más alta que la de un router wi-fi o un portátil. La exposición a las radiaciones del Wi-Fi es más elevada por el ordenador que por el router. Pero el portátil no lo utilizas al lado de la cabeza, sino a un metro o 60 centímetros del cuerpo, por lo que si la fuente de radiofrecuencia no está pegada a la cabeza, el nivel de exposición es muy bajo.

Así que tanto Wi-Fi como las ondas en sí, la clave es la proximidad a la fuente y el tiempo de exposición. La UE regula la potencia emitida por dispositivos de telecomunicaciones móviles mediante la Directiva 1999/5/CE, que las normas para la puesta en el mercado, libre circulación y la puesta en servicio en su territorio de los equipos de radio y terminales de telecomunicaciones.

Según explica Joan Carles López, experto en Geobiología y radiaciones:

Una red Wi-Fi o un portátil no supone ningún problema, sino un montón funcionando a la vez, como ordenadores y teléfonos móviles, que son emisores de ondas electromagnéticas. La normativa es muy permisiva, por ello es cuestión de sentido común, ya que en el 80% de los hogares hay más radiaciones que en la calle. Debemos tomar conciencia de la higiene eléctrica.

El problema es que no solo estamos expuestos a las ondas del Wi-Fi. Hoy

Algunas consideraciones sobre higiene eléctrica del Wi-Fi

La realidad es que los niños de hoy en día pasarán más de 10.000 horas recibiendo radiaciones electromagnéticas de dispositivos inalámbricos. Y es que hay algo que no debe pasarse por alto: los estudios realizados hasta la fecha tienen como sujetos de análisis adultos que empezaron a hacer uso de la tecnología Wi-Fi a edades más tardías y no se puede obviar que un cáncer o tumor puede tardar años en manifestarse.

Así que aunque no haya evidencias claras, la OMS no las tiene todas consigo y por ello ha clasificado la radiofrecuencia de teléfonos móviles como posible carcinógeno para los humanos (Grupo 2B). Es decir, que sigue en fase de estudio pendiente de más evidencias. Por ello, qué mejor que seguir el sentido común y la higiene eléctrica que recomienda López. Sirva como ejemplo:

  • Si es posible, alejar el teléfono de la cabeza empleando el manos libres.

  • Que el router Wi-Fi se encuentre al menos a un metro de zonas en las que pasamos mucho tiempo.

  • Asegúrate de que tu router tiene buena cobertura para evitar retransmisión y mayor exposición a las ondas.

  • Usa equipos con protocolos de telecomunicaciones con control de potencia.

  • Si no usas el router, apágalo.