Te sientas en tu sofá, enciendes la tele, luego la consola, coges el mando con ganas, lanzas tu título favorito y te dispones a jugar, cuando de pronto, te asalta una duda existencial: ¿cuánto habrá costado hacer este juego que me flipa mil?

Pues sin más dilación nos ponemos manos a la obra para explicarte el coste total aproximado de un videojuego (que no es nada sencillo) y qué se incluye exactamente en ese gasto inicial que hacen las compañías. ¡Así sabrás lo que vale un píxel!

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Evidentemente no todos los títulos cuestan lo mismo, ya que no es igual el hacer un juego AAA que un indie. Por eso, y para poder explicártelo mucho mejor, dividiremos nuestros cálculos en dos secciones diferenciadas para estos sectores de la industria.

Los juegos AAA tienen unos presupuestos de alucine

Generalmente, es lógico pensar que un triple AAA va a tener un desarrollo más costoso que un juego independiente, aunque algunos presupuestos para estos últimos son bastante más generosos de lo que cabría esperar.

Las variables que se combinan en el dispendio final para la creación de un juego son casi siempre las mismas: desarrollo (incluye herramientas como hardware y software), márketing/publicidad, contratación de personal y distribución. Éstas son, habitualmente, las 4 constantes que suman al desembolso total que han de hacer las compañías para alumbrar un título.

Sin embargo, es muy raro que las mismas nos ofrezcan datos "oficiales" de los costes y, de hacerlo, es poco común que éstos incluyan esas 4 variables.

Es por esta razón que es harto complejo el dar una respuesta exacta, contundente e informada a una pregunta tan sencilla como ¿cuánto cuesta hacer un videojuego?

Súper desembolsos que culminan en superventas, o no

Si eres un habitual del gasto que suponen los videojuegos, sabrás de sobra que la adquisición de un gran estreno te va a dejar la cartera al borde del suicidio, como mínimo unos 50 o 60 euros te dirán adiós al ver las lágrimas que asoman por tus ojos.

Bromas aparte, expertos como Kotaku ponen de relieve que el coste de un juego que disfrutamos en nuestras pantallas conoce una gran variabilidad.

Los videojuegos actuales tienen un coste de desarrollo superior

Así se puede establecer, de media, que un videojuego puede suponer una partida de 15 a 60 millones de dólares (aproximadamente de 13 a 52 millones de euros) para las cuatro variables que nombramos con anterioridad, dependiendo de la relevancia del producto.

Kotaku recalca que grandes distribuidoras/desarrolladoras como Sony o Microsoft son conscientes de que los títulos de máxima relevancia pueden, en algunos casos, rebasar con creces los 60 millones de dólares sólo en su desarrollo, sin tener nada más en cuenta.

Que sólo el desarrollo de un juego (AAA o no) cueste más de 52 millones de euros es una auténtica locura, ya que las ventas han de ir especialmente bien para recuperar la inversión realizada.

Así, juegos como Heavy Rain (2010) se desarrollaron con 16,7 millones de euros, pero la inversión total en el título llegó a rondar los 40 millones de euros. Los cálculos nos indican que 23,3 millones de euros se destinaron a otros gastos (suponemos que a márketing, salarios, etc.).

Otras compañías, como por ejemplo Blizzard, prefieren no tener un presupuesto cerrado para los juegos que quieren crear, permitiéndose gastar lo que sea necesario para realizar un producto sublime que conquiste a los jugones. Pero claro, Blizzard es Blizzard y casi todo lo que toca se convierte en oro.

The Economist y Forbes ofrecen, inteligentemente, sendas argumentaciones del porqué del alto coste de desarrollo de un videojuego, más concretamente, del incremento de este gasto actualmente.

Aluden al hecho de que las tecnologías y el personal necesarios para programar un título son cada vez más caros, ya que con el aumento de la calidad de los gráficos y la complejidad técnica de algunos títulos, es necesario un mayor tiempo de aprendizaje-desarrollo-perfeccionamiento.

Los dos medios establecen varias comparativas de costes/personal/tiempo, de los que se puede extraer que el futuro de la industria pasa por tratar de invertir más en juegos de mayor calidad, reduciendo la cantidad.

No obstante, aluden al hecho de que esta práctica está generando una cierta desconfianza en la industria, que prefiere asegurar el reembolso de lo gastado a invertir millones en títulos innovadores que puedan ser un fracaso.

Y es que no todas las superproducciones aseguran un súper reembolso. Según Game Revolution y Kotaku un título como Ryse: Son of Rome habría costado más que lo que Crytek (los desarrolladores) habían planeado inicialmente.

Los títulos independientes cuestan más de lo que crees

Se desprende que las malas reviews y ventas incluso llegaron a dejar a la compañía en una situación económica peliaguda, por lo que tuvo que reestructurar tanto su plantilla como sus proyectos. Aunque, como ocurre casi siempre, no hay suficientes datos inapelables que lo confirmen.

Un caso completamente opuesto sería el de un juego como Grand Theft Auto V que pese a sumar, supuestamente, un dispendio total de 265 millones de dólares (sobre 226 millones de euros), en sólo su primer día de ventas superó los 800 millones de dólares (algo más de 680 millones de euros).

Independiente es tu bandera, pero el dinero no te espera

Pensarás que los juegos indie o independientes son, como cabría esperar, infinitamente más baratos de desarrollar que los triple AAA. Y aunque esta premisa no es falsa, es una verdad a medias que oculta una realidad más compleja.

Desde Mediavida y Anait Games subrayan la importancia de considerar que lo que gastan los estudios en este tipo de títulos está directamente relacionado con el número de personas contratadas para desarrollarlo.

Es muy probable que las herramientas necesarias para hacer un título independiente tengan un coste menor a las que se usan para los juegos AAA. Sin embargo, el trabajo que conlleva la creación de un producto ha de ser remunerado.

¿Pagamos mucho o poco por lo que jugamos?

Los dos medios anteriores coinciden en las cifras que ofrecen para el gasto mensual de desarrollo, entre 20.000 y 30.000 dólares (17.000-25.600 euros), que se encarecerían en la recta final con los doblajes (de haberlos) y el correspondiente márketing.

Sólo dos años de desarrollo supondrían, entonces, alrededor de 480.000 o 720.000 dólares (409.000-614.000 euros) en programar un título indie, sin contar con gastos extra de ningún tipo.

Por lo que, a pesar de que las cifras son menores que las de un triple AAA, siguen siendo suficientemente generosas para ser conscientes de que hacer un videojuego no es en absoluto barato.

¿Es justo lo que pagamos por los videojuegos?

Otra pregunta de difícil respuesta. Se nos antoja que podríamos decirte que sí y que no, dependiendo del título y del caso concreto.

No todos los grandes títulos tienen el mismo gasto, por lo que el estándar de los 50/60 euros no está completamente justificado. De otro modo, muchos juegos indies que rondan los 10 euros, podrían exigir un mayor desembolso al consumidor, ya que su desarrollo es, en comparación, más costoso.

Como comprador te gusta ser capaz de adquirir un título a un buen precio, ¿y a quién no? Pero sería necesario que, antes de echar el carro cuesta abajo, o de ponerte a gritar y patalear desconsoladamente, pienses en las bocas y las manos que alimentas con lo que pagas.

Es evidente que estamos ante una industria, que como todas las industrias tiene un fin lucrativo. Pero dentro de este mismo engranaje que busca lo rentable, existen estudios y personas de carne y hueso que tienen una vocación real por la creación de videojuegos, que buscan más nuestro uso y disfrute que enriquecerse con los juegos que desarrollan.