Nadie en su sano juicio dudaría de que nuestros ojos son una potente herramienta para distinguir peras de naranjas y limones, pues nuestra sofisticada visión nos permite realizar muchas observaciones que nos ayudan a diferenciar entre un gran abanico de colores y formas. Nuestros ojos, evidentemente, también tienen la capacidad de detectar movimiento y analizarlo, conociendo si un objeto va deprisa o despacio, o si se mueve rectilínea o serpenteantemente.

Nuestros ojos pueden apreciar las variaciones el los FPS, pero ¿hasta qué punto?

En un principio, nuestros ojos eran la ventana que nos permitía acercarnos al mundo inmanente que nos rodea, ayudándonos a sobrevivir en terrenos y escenarios que no nos eran del todo favorables. Pero el destino quiso que los humanos fuéramos capaces de ingeniárnoslas para evitar a nuestros depredadores, y nuestra "inteligencia" nos permitió construir casas y métodos de defensa que culminarían en el gran desarrollo tecnológico de hoy en día.

Y es en este espacio actual que nuestros ojos nos sirven para apreciar las más completas gamas cromáticas del cine, las formas más expresivas del arte en los museos, o el movimiento de los frames por segundo en las pantallas enchufadas a nuestras consolas o computadoras. ¿Realmente alcanzamos a aprovechar y a apreciar la diferencia? ¿Qué impacto tiene en nuestra sesión de gaming diaria?

En general, a mayor FPS, menor retraso en los movimientos de la imagen y mayor calidad visual de la misma. Game Tyrant

Tus ojos son pura tecnología: detalle y movimiento

Tus ojos, y los de la población gamer, son especiales. Sí, especiales porque según PC Gamer, aquellos que jugamos a videojuegos con asiduidad tenemos un mayor desempeño a la hora de percibir múltiples objetos, distinguir cosas en movimiento o focalizar nuestra atención en una tarea determinada.

¿Cómo detecta nuestra vista el movimiento?

No todas las partes de nuestro sistema ocular realizan las mismas funciones, ni perciben exactamente lo mismo. Mientras que la parte "central" o frontal de nuestra visión es un hacha captando luz y todo lujo de detalles, la parte periférica es la que se lleva la palma a la hora de detectar el movimiento y cambios en una imagen dada. Así pues, no ves "todo a la vez" sino que procesas lo que ves de forma separada, aunque te pueda parecer imposible.

Tanto tú, como cualquier otro gamer empedernido, tiene una cierta ventaja sobre el resto de los mortales a la hora de percibir el movimiento. No se trata de que tengamos más desarrollada ese área sino que la hemos entrenado mucho y bien. Los juegos de acción y los shooters son ideales para entrenar la percepción visual, pues exigen que nuestros ojos y concentración se agudicen al máximo para lograr los resultados que deseamos.

Según el artículo de PC Gamer, la mayor parte de la población es capaz de detectar parpadeos en una fuente luminosa constante que trabaje a 50 o 60 Hz, pero sólo algunas personas pueden detectar parpadeos en un tubo fluorescente a 60 Hz. También hay una buena parte de la población que detectará parpadeos en luces LED moduladas (que se encuentran en algunos coches) si mueven rápidamente los ojos.

Esto se debe a que la visión periférica puede detectar artefactos o variaciones en el movimiento en una forma que nuestra visión central no es capaz. No somos capaces de distinguir haces o flashes de luz a menos de 10 ms, pero sí que podemos detectar un artefacto en una imagen a 500 FPS si así lo deseáramos gracias a la "rapidez" del procesado del movimiento por parte de nuestra visión periférica.

¿Podemos ver cualquier framerate?

No, nuestra visión no es tan puntera como para discernir las diferencias que hay entre frecuencias de más de 60 Hz, aunque sí podemos distinguir, con claridad, la disparidad entre fuentes a 30 Hz y fuentes a 60 Hz. A partir de los 60 Hz es cuando el ojo humano tiene dificultades para detectar las variaciones en los FPS que procesa, aunque algunas personas con un ojo entrenado sean capaces de distinguir diferencias muy sutiles a frames por segundo más altos.

¿Son aprovechables los nuevos 120 Hz en ciertos monitores?

Si enfrentamos nuestra visión a una imagen que se mueva a 200 FPS, lo más seguro es que no podamos distinguir variación alguna con el movimiento real de la vida diaria. Sin embargo, si la frecuencia cae por debajo de los 90 FPS, es cierto que sí podemos notar una cierta disminución en la suavidad del movimiento que estamos percibiendo.

Posiblemente, entonces, los monitores o fuentes que nos ofrezcan tasas de refresco de 120 o 180 Hz no aumenten significativamente nuestro desempeño en un juego, pero sí puedan aumentar la experiencia inmersiva en el mismo al ofrecer una imagen que se aprecia más natural, al sufrir una menor latencia, (un retraso de la imagen mucho menor), por lo que esta llegará antes a nuestros ojos, haciendo que no percibamos retrasos en las imágenes en movimiento.

En el siguiente vídeo te proponemos experimentar con tus propios ojos y descubrir si detectas alguna diferencia entre las imágenes que se muestran a las diferentes frecuencias indicadas en el mismo. Probablemente te sorprendas a ti mismo, o no. Pero compruébalo.

La verdad de tu visión y los FPS

Pues ya has visto que no hay nada definitivo en esto de los FPS, pero podemos sacar unas cuantas cosas en claro que nos ayuden a entender un poco mejor este mundo de las frecuencias y tasas de refresco:

  • Algunas personas perciben claramente parpadeos en fuentes de luz a 50 o 60 Hz, pero si aumentamos esta tasa de refresco, ese parpadeo va dejando de percibirse.
  • Nuestra visión periférica es la que mejor detecta cambios en el movimiento de una imagen, no nuestra visión central.
  • Los gamers tienen la percepción visual más entrenada por lo que son más sensibles a la hora de detectar cambios de movimiento o de suavidad en una imagen.
  • A mayor tasa de refresco mayor suavidad en los movimientos producidos lo que ayuda tanto a que nuestra visión sufra menos, y a seamos capaces de apreciar imágenes más suaves o "naturales".

Entonces, podríamos alegar que un incremento en los frames por segundo de las imágenes que percibimos (y hasta el umbral de los 200 Hz) puede ayudar a que veamos una imagen en movimiento con una mayor nitidez y con un mayor realismo. Sin embargo, esto no quiere decir que a la hora de jugar nos llegue a afectar especialmente, pues nuestro rendimiento puede ser tan bueno jugando a 60 Hz como a frecuencias mayores.

Quizás el beneficio real de las mayores frecuencias sea el de evitar la malsana lag que sí puede llegar a afectar a los títulos que habitualmente jugamos, sobre todo videojuegos de acción o shooters que, por sus características, se benefician de una imagen más natural y sin retrasos. ¿Son los 120 Hz imprescindibles entonces? Pues probablemente no, pero sí ofrecen los beneficios que te hemos comentado. ¿Qué harás entonces, querido jugón?