Puede que Divinity: Original Sin 2 no tenga detrás un estudio omnipotente como Bethesda, pero su innegable calidad y jugabilidad le han valido ser uno de los indies más vendidos en Steam (a un precio de 44,99 euros), llegando a superar por unos días las ventas de juegos tan populares como PlayerUnknown’s Battlegrounds, lo que (créenos) no es nada fácil.

Un RPG isométrico que lo tiene absolutamente todo

Esto se debe, primordialmente a que es un RPG con una fórmula bastante novedosa, recuperando y mejorando las mecánicas y el sabor de títulos roleros de antaño, como los de la saga Baldur’s Gate. Desde sus cuidados escenarios y animaciones, pasando por su perspectiva isométrica, hasta su épica y sesuda historia.

Aunque te pueda recordar a Pillars of Eternity (otro gran RPG indie), Divinity: Original Sin 2 ha conseguido evolucionar la experiencia de los juegos de rol de los 90, no replicarla. Y aunque inspirarse para recrear algo nuevo no tiene nada de malo, las novedades y posibilidades que añade Divinity: Original Sin 2 son demasiado buenas como para quedarse anclado en el pasado.

En Divinity: Original Sin 2 tendrás mecánicas RPG conocidas, pero evolucionadas. Polygon

Revoluciona tu experiencia RPG

Esto es lo que pretende este juego, revolucionar la forma en la que juegas a un RPG y lo que experimentas al adentrarte en su historia. Lo primero que notarás es que en Divinity: Original Sin 2 puedes hacer muchas cosas con el equipo de héroes que hayas decidido formar. Podrás dividir el grupo a tu antojo e incluso mandar a alguno de los personajes a hacer recados que sean primordiales para tu aventura.

Esto nos lleva al siguiente punto. Los personajes que manejas no son monigotes que pones aquí o allí, tu movimiento y acciones están limitadas por los puntos de habilidad (PA) de los que dispones, por lo que este RPG va a tener un cierto componente táctico que debes de tener muy en cuenta. Un mal cálculo o un fallo, pueden suponer que pierdas la partida y te quedes con cara de anchoa pasada por la brasa.

Sin embargo, si los usas bien, los PA te permitirán realizar muchísimas funciones que, generalmente, no están disponibles en otros RPGs. El escenario, por ejemplo, tiene objetos que podrás mover e incluso lanzar en batalla para tu propio beneficio. También serás capaz de impregnar el campo de batalla con ciertas substancias o elementos básicos (tierra, fuego…) que potenciarán el efecto de tus hechizos o magias.

Las luchas contra los jefes son completamente espectaculares

Y es que Divinity: Original Sin 2 no deja nada al azar, ha pensado en todo y consigue que te sorprendas de ciertos ataques o habilidades que tienes a tu disposición. Por ponerte un ejemplo: ciertos personajes serán capaces de aprovechar la sangre derramada por tus enemigos para regenerar su salud. Increíble, ¿verdad? Pues esta inteligente forma de curación es una de las tantas novedades y sorpresas que te esperan en el juego.

Algo que sin duda disfrutarás como nunca es la posibilidad de planear tus batallas como gustes. No hay una forma correcta, hay muchísimas. Simplemente tienes que poner tus mejores cartas encima de la mesa, y evitar que los enemigos sean más listos que tú.

Monstruos, ¡monstruos everywhere!

Además de las típicas batallas intra-historia que se irán sucediendo con un buen elenco de personajes después de una infructífera conversación o un inminente ajuste de cuentas, te toparás con una de las mejores bazas de Divinity: Original Sin 2: las batallas contra los jefes, que no son pocas.

Aquí es donde la mecánica de las batallas, decisiones, magias y posibilidades del juego brilla con luz propia. Se nota que los desarrolladores han trabajado duro para hacer que estas luchas sean tan impresionantes como entretenidas.

Obviamente, en estos casos tendrás que extremar y afinar tus habilidades estratégicas al máximo. Lo que en una batalla "normal" puede suponerte un contratiempo, en este tipo de batallas supondrá tu absoluta ruina. Cuidado porque los jefes son muy difíciles y te la verás y desearás para conseguir derrotarlos sin perder el aliento. En estos momentos, la estrategia o estrategias que decidas serán de máxima importancia.

Pero la dificultad tiene su recompensa y derrotar a los jefes en este juego supondrá un estímulo para tu autoestima como jugador. No bromeamos, cuando lo juegues y vivas la tensión del momento con su posterior celebración, serás consciente de que acabas de librar una lucha de proporciones épicas. Todas las grandes batallas están muy vinculadas a la historia, por lo que superarlas no aporta sólo la sensación de haber ganado sino de haber realizado una misión de vital importancia en el mundo del juego.

Hay algún demonio que otro…

Como punto negativo, que lo hay, te diremos que este título exige mucho del jugador, quizás demasiado. Pues tendrás que pasarte una cantidad bastante ingente de tiempo subiendo de nivel a tus personajes, decidiendo si les has implementado las habilidades correctas, re-decidiendo estrategias de batalla que no han funcionado, y un largo etcétera. A veces, este largo proceso se hace demasiado tedioso para una paciencia limitada.

Sin embargo, si quitamos este hecho (que es un efecto secundario de haber desarrollado un juego con tanta argumento y tantas posibilidades), Divinity: Original Sin 2 es uno de los mejores RPGs que se han creado jamás, y no lo decimos a la ligera. Su mundo, su historia, sus posibilidades y, sobre todo, un sistema de combate que quita el sentido, hacen que este indie sea toda una gema que vale su peso en oro.