¿Podrán llegar a ser los eSports un deporte Olímpico sin que los segmentos más puristas del Comité Olímpico Internacional (COI) decidan en su contra? ¿Es lícito que una actividad "no reglada" que no requiere un esfuerzo atlético sea considerada un deporte de élite meritorio de las Olimpíadas? Estamos seguros de que no será una empresa fácil pero, de momento, todo va por buen camino.

El COI está estudiando la posibilidad de que los eSports sean Olímpicos

No es fácil imaginarse un Pabellón Olímpico lleno de computadoras y pantallas gigantes, el las que los videojuegos sean la atracción principal para un público que vitorea a sus gamers favoritos, mientras demuestran sus habilidades desde el confort de sus grandiosas y mullidas butacas gaming. Desde luego, no nos cabe duda que será una batalla de dedos, ojos y pulgares, en la que el jugador más preciso y con mejor coordinación se hará con el oro.

Una decisión seria, y meditada

El COI ya se ha decidido a dar luz verde a la posible inclusión de los eSports como Deporte Olímpico, aunque para dar el vistazo final precisará que estos cuenten con una serie de reglamentos y entidades oficiales que velen por esos reglamentos de una forma unívoca. Obviamente, también han precisado, según Europa Press que esta nueva forma "deportiva" de entender los juegos evitará "infringir los valores olímpicos".

Thomas Bach, el actual presidente del COI, ha dado luz verde a la consideración de los eSports como Olímpicos. Sport

Según el portal Olimpismo estos valores son los pilares fundamentales de toda actividad olímpica y, se reducen a tres puntos fundamentalmente esenciales:

  • Excelencia: prima el esfuerzo por dar lo mejor de uno mismo en la actividad que se desempeña y para la que uno se ha preparado a conciencia, beneficiándose de "un cuerpo, una mente y una voluntad fuertes".

  • Amistad: el deporte ha de ser entendido como un nexo de unión amical entre los diferentes pueblos de todo el mundo, superando las barreras políticas, sociales, económicas, raciales, religiosas o de género que se puedan imponer externamente.

  • Respeto: los deportistas han de ser capaces de mostrar no sólo una preparación física, sino la suficiente madurez como para respetar una serie de normas establecidas para cada una de las actividades deportivas que se llevan a cabo, lo que incluye respetar al adversario, jugando limpio y evitando el dopaje o cualquier otro comportamiento no ético.

A priori, podría parecer que los eSports se adhieren sin problemas a estos 3 pilares fundamentales del Olimpismo, pero su alta fragmentación y falta de normas y comités reguladores internacionales podrían evitar que llegaran a ser parte de la competencia deportiva más importante del mundo.

Este hecho es fácilmente subsanable si se establecen una serie de directrices homogeizantes que sean igual para todas y todos, como ya ocurre en deportes más tradicionales como el fútbol, el tenis, el voleibol, etc.

Una de las problemáticas principales radica en que los eSports no son "atléticos"

Entonces, esta decisión por parte del COI no es algo repentino y aún falta la confirmación final por su parte si estos "deportes electrónicos" serán considerados Olímpicos o no. Como indican en El País, desde la institución han hecho llegar su preocupación por el estado actual de los eSports e indican que, de momento, han de sopesar todas las variables presentadas por la Global Association of International Sports Federations (GAISF), ya que:

"No tenemos todavía claro si los eSports son realmente un deporte, en lo que respecta a la actividad física y lo que se necesita para ser considerado como tal (…) No existe organización o una estructura que nos dé confianza o garantía de que en esta disciplina se respeten y cumplan las reglas y Valores Olímpicos del deporte y que se vigile y asegure la implementación de estas reglas"

La actividad y el esfuerzo físico, ¿grandes enemigos de los eSports Olímpicos?

Es cierto que la actividad física y el esfuerzo que esta conlleva no son fácilmente medibles en una ocupación preeminentemente "sedentaria" como son los eSports. Lo mismo ocurre con el ajedrez, que a pesar de estar reconocido como deporte por la COI y otros organismos internacionales, nunca ha llegado a tener el status de Deporte Olímpico.

Este podría ser uno de los Pabellones Olímpicos si los eSports llegaran a ser Deporte Olímpico con todas las de la ley. Totto

¿Por qué? Pues porque, como ya se ha mencionado anteriormente, los Juegos Olímpicos miden diferentes destrezas o habilidades atléticas en las que un desgaste y sobre-esfuerzo físico es muy evidente (aunque deportes como el golf parezcan no adherirse exactamente a este tipo de desgaste) y, sectores más puristas del COI, pueden no gustar de incluir una actividad no "física" de reciente formación, y cuya regulación aún está por consolidarse.

La decisión del COI puede cambiar el mundo de los videojuegos para siempre

Lo que no sería extraño es que el COI decida, en algún momento ceder y mostrar a los eSports en exhibiciones dentro de los Juegos Olímpicos. Esto daría, al menos, una cierta categoría a este universo gamer, aumentando aún más su presencia y popularidad mediática.

Esto también podría ser un punto positivo para los Juegos Olímpicos, ya que contarían con un nuevo público bastante amplio que engrosaría el número de espectadores que ven las Olimpíadas en un generoso porcentaje (y no olvidemos que los patrocinios siempre generan dinero). Así pues, que los eSports pudiesen o no estar dentro de los Juegos, sería beneficioso para ambas partes, sentando un precedente para la industria de los videojuegos.

Lo que tenga que ser, será

Es probable que la inclusión el el Palacio Olímpico de los eSports hagan que la sociedad reconsidere su punto de vista acerca de los videojuegos y la mala fama con la que cuentan. ¿Gamers que se suben a un podio a reclamar el oro que es suyo? Sería, a todas luces, algo tremendamente inusitado, pero no por ello imposible.

Veremos si finalmente el COI acepta la propuesta de la industria del videojuego y considera olímpicos a los eSports, aunque es obvio que no lo van a tener nada fácil. Si consiguen regularse, federarse e implementar una serie de valores y normas compatibles con los Valores Olímpicos, es posible que su creciente popularidad y beneficios económicos terminen por convencer a las más altas instituciones reguladoras y, lo que tenga que ser, será.