No te creerás (o sí) el nuevo simulador de fútbol que ha parido la industria del videojuego de Corea del Norte. Lejos de quedarse atrasada tecnológicamente, Corea del Norte ha optado por ofrecer a sus "súbditos" una dosis de productos patrios de dudosa calidad, pero menos da una piedra.

Un FIFA, pero sólo en espíritu

El nuevo simulador se llama Soccer Fierce Battle (algo así como "feroz batalla de fútbol"), título que ya promete unas buenas risas antes de ni siquiera poder ver su contenido.

Imagen del título Soccer Fierce Battle, un peculiar simulador deportivo norcoreano que emula al FIFA. BBC

Como indican desde Portaltic, es un juego online desarrollado por Sujeongcheon Tech que, al igual que FIFA, incluye las mejores ligas futbolísticas del mundo y cuenta con los jugadores reales que todas y todos conocemos.

Cabe resaltar que es un juego que permite la conexión online, aunque suponemos que ésta estará "capada" de cierta forma, ya que el gobierno norcoreano controla las salidas y entradas de los internautas con ojo avizor.

La censura no permite el acceso a los videojuegos actuales

Según la BBC, el juego tiene una finalidad educativa, para que las masas puedan aprender la tácticas y últimas jugadas en el mundo futbolístico. Entendemos que se espera que el populacho sea capaz de desarrollar algún tipo de pensamiento estratégico, o deportivo.

Quizás es la pasión del líder norcoreano, Kim Jong-un, por el "deporte rey" lo que ha llevado al desarrollo de un título de tal calibre y con un fin tan específico, después de todo no hay nada como hacer que los tuyos respiren y sientan como tú.

Toda una industria al servicio del pueblo, pero sin el pueblo

Y resulta que éste no es el único videojuego que ofrece la industria en Corea del Norte. Hay más, muchos más, pero son ligeramente, cómo decirlo, diferentes.

Según Kotaku los juegos de ordenador, o los juegos arcade entretienen a las masas (a los sectores más acaudalados de la capital Pionyang, cómo no).

Pero el líder del país se encarga de escoger bien los títulos permitidos y de usar esta "pretendida libertad de ocio" para hacer propaganda a favor del régimen que encabeza (véase el vídeo).

Existen también otros títulos que se han desarrollado en el propio país y que sirven propósitos de entretenimiento, con un cariz educativo o informativo.

Tal es el caso del juego Pyongyang Racer, cuya finalidad es la de conducir por la capital del país coreano respetando ciertas normas de tráfico que, de incumplirse, irán en detrimento del jugador.

Now Loading estipula que toda la actividad gamer queda relegada a espacios públicos como el Arcade Hall de Corea del Norte, ya que tener PCs o consolas propios está duramente sancionado por el régimen.

La industria crea sus propios juegos cuyo contenido está muy controlado

De todas formas, según Now Loading, los altos cargos que velan por la censura y los contenidos que llegan a los súbditos, pueden tener algún tipo de acceso a juegos más internacionales, principalmente a los de la industria norteamericana, ya que es uno de sus principales opositores en el plano internacional.

Ni que decir tiene que ser un adolescente en Corea del Norte ha de ser una experiencia terriblemente tediosa. No sólo has de soportar la incomodidad de los granos de acné devorándote la cara, o la penetrante mirada de tus compañeros de clase que te apodan "el colador", sino que ni siquiera puedes canalizar tu estado de ánimo a algo tan liberador como un juego.

Norcoreanos, nosotros os apoyamos

Es difícil no entristecerse o no empatizar con el ciudadano medio de Corea del Norte pues, a todo lo que no puede hacer ni decir, hay que sumarle la falta de no tener un acceso digno a la Red y a la información, ni la posibilidad de disponer de una flamante Switch para jugar a The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Sinceramente, ¿cómo pueden soportarlo? Obviamente, no es una elección propia sino impuesta y, seguro que son muchos los que desearían poder jugar hasta al más rudimentario de los juegos todos los días.

La poca disponibilidad de medios individuales (tanto monetarios como "consoleros") hacen que las actividades de los más jugones se concentren en salas arcade, o como podéis comprobar en el vídeo superior, en "centros tecnológicos".

Los gamers hacen cola para poder disfrutar del último grito "videojueguil", Boy General, en Corea del Norte que, por supuesto, está basado en una de las series favoritas de Kim Jong-un.

No sabemos lo que el futuro depara a este país, ni si la propaganda seguirá haciendo mella en la cabeza de sus habitantes. Lo que deseamos es que algún día los norcoreanos sean capaces de disfrutar de todos los títulos existentes sin restricción alguna. Después de todo, la diversión es universal, o debiera de serlo.