"¡Buaaa tío menudas pintazas tiene el Anthem ese! Un pasote, chaval, te lo digo yo, me lo voy a pre-reservar ya, ahorita mismo, no puedo esperar ni un femtosegundo más".

¿Os suena este comportamiento tan estresante como pueril? ¿No os viene a la memoria que vosotras y vosotros también lo hayáis hecho? Pues, ¡os parecerá bonito!

Los relamidos dirán que eso del hype es lo que sucede en cuanto se presenta un juego y al momento está el mundo en masa gritando, pataleando, e implorando que es el mejor juego de la historia y que quieren una copia ya mismo, fresquita.

Como si de la Condesa Bathory y su relación hematófaga con la sangre de vestal se tratase, estos hyperactivos corren a hacer una pre-reserva del título deseado nada más sea posible.

El hype es un arma que engancha, pero también corta

Pero, en cuanto sale la primera pre-review del juego y ésta no es muy favorable, anulan la reserva más rápido que se dice "chao" y se quedan tan ricamente postrados en el asiento del Sinca 1000 que aún conservan en casa.

De lo que no son (y no somos) conscientes es de que este hype y estas pre-reservas, generan una serie de expectativas a la industria, y al equipo de desarrollo del juego en cuestión que de verse truncadas, generarán numerosas pérdidas y una consecuente disminución de su prestigio.

Hype o el márketing de doble filo

Como es sabido el hype (del inglés hyperbole) es un recurso de márketing que la propia industria del videojuego usa a su favor. Sin embargo, y en más de una ocasión (y de dos, y de tres), esta locura de pasión por un título es un arma de doble filo.

Mientras que el hype puede servir a las desarrolladoras para dar a conocer sus productos mediante los tráilers o los gameplays y generar un creciente interés en el título, también puede ser una forma de crear una necesidad en el consumidor para que adquiera ese producto.

El ansia por adquirir algo que desconocemos es un hito del consumismo más puro

Es en esta segunda forma, que el hype se torna un amigo de difícil complacencia, pues los números de la compra final no dependen sólo de lo bien que se mantenga el hype y del interés que un juego logre despertar. La calidad final del producto importa, y mucho.

Desde Vida Extra advierten que el hype es una práctica peligrosa, un "mal endémico" que, aunque puede tener su utilidad, ha sido usado sin mesura.

Hacen referencia al sonado caso de Peter Molyneux y su Black and White que no llegó a cumplir con las promesas que el desarrollador había hecho, ni con las expectativas que se habían generado después de tanta insistencia. Por lo tanto, el hype (muchas veces) es un espejismo en forma de una mentira con sabor a humo.

El empinado camino hacia el lanzamiento: las pre-reservas

Después de que la industria nos dé una buena ducha de hype bien fresquita y nos haya dejado el cuerpo con ganas de mambo, y un juego que nos parece el más rico pollo al horno, llega la hora de hacer click, pre-reservar el título para ser de los primeros que lo reciba, antes de que, Akira no lo quiera, se agote.

Esta práctica tan común hoy en día de reservar el juego a muchos meses, incluso años, antes de su salida, puede ser un tortuoso camino plagado de sufrimiento, como cuando Sam y Frodo guiados por Gollum se dispusieron a ascender las temibles escaleras de Cirith Ungol.

Y no sólo es tortuoso para el jugón que con ansia espera un título que considera especial, espectacular y único; también lo es para la industria ya que las pre-reservas generan una serie de expectativas de compra que pueden verse satisfechas, o no. Y la segunda de las opciones nunca es buena.

Sea como fuere, si las pre-órdenes abundan, lo que los desarrolladores y las compañías se aseguran es un éxito, aunque prematuro, del juego. Por no hablar de la publicidad y del boca en boca que llegará a generar.

Una review es una opinión que no debiera de condicionarnos tanto

No obstante, cuando reservamos, estamos comprando algo que no sabemos si nos va a gustar, que no sabemos si nos va a enganchar y, lo peor, que no sabemos si va a funcionar correctamente o si está plagado de bugs (¡hola Batman: Arkhan Night para PC, te saludamos a ti).

Como comentan los chicos de Hypertextual, las pre-reservas son un talón de Aquiles para la industria, porque permiten que los usuarios adquieran productos antes de ni siquiera conocerlos realmente.

Con esto, cosa que nos parece de mal gusto, la industria logra embaucar a los compradores antes de que realmente nadie haya podido probar una versión final y atestiguar la buena, media o mala calidad del título. Vamos, que lo que necesitamos es ser más pacientes y estar mejor informados.

Lo que nos aseguramos siendo compradores críticos, es no llevarnos un disgusto a la hora de recibir un juego nuevo y, sin quererlo, además, estamos haciendo un gran favor a la industria, como veremos a continuación.

Una sentencia de vida, o muerte

Algo que está íntimamente relacionado con el hype y las pre-reservas, son las pre-reviews o reviews (pre-análisis o análisis) de los diferentes títulos que ya se habían anunciado, y que van llegando poco antes de la salida de los mismos al mercado.

Estas reviews, ofrecidas por distintos medios de comunicación generalmente especializados en videojuegos, son una serie de puntuaciones que explican o desglosan cuán bueno un juego es, comparándolo con el resto de títulos del mismo género de la industria (novedades, innovaciones, controles…).

Aunque pueda parecer a priori algo que no tiene un impacto directo sobre la venta de juegos, la verdad es que tiene un enorme peso en este sector.

Si no cumples con lo prometido, el populacho hará pelucas con tu melena

Si un juego recibe malas críticas y su puntuación es baja, las ventas rara vez van a alcanzar lo que los desarrolladores pretendían. Si, por el contrario, el puntaje es bueno, el aumento en ventas se ve claramente reflejado.

Está claro que, al igual que ocurre con el hype, no podemos tomarnos los análisis como una verdad absoluta ya que son opiniones subjetivas de una persona que no tiene por qué tener los mismos gustos que nosotros.

Obviamente, los reviewers cuentan con una dilatada experiencia en el mundo de los videojuegos y han dedicado tiempo y esfuerzo durante años a conocer bien a fondo las diferentes mecánicas de los millones de títulos que existen.

Así pues, no está mal que tengamos en cuenta las opiniones profesionales y, sobre todo, razonadas, de los reviewers, eso sí, en ningún caso debemos tomarnos lo que se comenta como absoluto, sino como una recomendación o punto de vista.

Desde Área Jugones advierten que existen ciertas compañías que vetan a los reviewers cuando sus análisis no le son de todo favorables, o no están de acuerdo con el contenido del mismo. Esto es, a todas luces, inaceptable.

Un análisis pretende ser un ejercicio crítico y constructivo sobre la calidad, originalidad e innovación de un título determinado y, para esto, es preciso dotarse de cierta objectividad en las opiniones que ofrecemos (aunque no por ello dejan de ser subjectivas).

Aún así, como la industria es consciente de que las reviews pueden trastocar las ventas de un videojuego hasta niveles poco agradables para la misma, no escatiman en usar ciertas tretas para inflar ciertos puntajes, lo que irá en su propio beneficio.

Cuando el triunvirato hype-reserva-review se convierte en Jinete del Apocalipsis

Nos gustaría finalizar este artículo con un ejemplo muy claro de cómo todo este entramado hype-reserva-review puede casi fulminar a un juego de la faz de la Tierra.

Seguro que muchas y muchos recordáis el tremendo revuelo y expectación que causó No Man’s Sky. Tan pronto como se vieron las primeras imágenes y se supo que permitiría recorrer infinidad de universos (debido a la generación aleatoria ad infinitum de los mismos) el hype fue absolutamente brutal.

A esta tremenda efervescencia hormonal "hyperizada" se le unió una cifra nada desdeñable en pre-reservas desde que estuvieron disponibles, y las primeras impresiones positivas (pero muy, muy tempranas) ayudaron a que ese número alcanzara unas cotas que sólo los triple AAA suelen alcanzar.

Sin embargo, a la hora de la verdad, con el juego ya empaquetadito y casi listo para el envío, las reviews no tuvieron benevolencia alguna en destacar que el juego, aunque cumplía en cierto modo con lo que se había prometido, no era, ni de lejos, el gran título espacial que todas y todos estábamos esperando.

A todo esto había que sumarle que, según los medios, el juego adolecía de numerosos fallos técnicos que minaban mucho la buena experiencia de juego, hundiendo aún más la nota que se le otorgaba a No Man’s Sky.

Tengamos más espíritu crítico y seamos capaces de tomar decisiones más meditadas

Lo que podría haber sido un triunfo con sabor amargo se tornó en una muy temida derrota cuando un gran número de compradores (de pre-reserva e incluso posteriormente a la adquisición) cancelaron sus adquisiciones solicitando el reembolso.

Todas y todos alegaban lo mismo que las reviews, que era un juego a medio cocinar, que no era resolutivo, y no ofrecía realmente todo lo prometido.

Y es que tenían toda la razón, más cuando Amazon, Sony y Steam ofrecieron devoluciones íntegras del importe, como nos cuentan desde IGN, sin que fuese necesario ningún tipo de argumentación por parte de los consumidores (algo que pasa como que casi nunca).

Ni que decir tiene que este incidente generó grandes pérdidas económicas, por no hablar de que el estudio que realizó el juego Hello Games ha visto mermado su prestigio y reputación, lo que puede valerle la desconfianza futura, tanto de las compañías como de los jugones.

Este ejemplo nos muestra que los intereses de la industria no tienen por qué coincidir con el de los consumidores aunque somos nosotros los que siempre tenemos la última palabra. Por lo tanto, en lugar de lamentaciones posteriores, sería beneficioso que tanto el hype, como las pre-reservas, como las reviews fuesen sólo realidades accesorias y no de tanta relevancia.

Por lo tanto, queridas lectoras y lectores, nuestra recomendación es que usemos el cerebro que llevamos en nuestro cráneo con más pericia y capacidad crítica, y nos dejemos de tanto comprar como locos juegos que aún ni hemos visto realmente, ni sabemos si nos van a convencer. Emocionarse, sí, autoengañarse, no. Y, sobre todo, un poquito de por favor y un extra de paciencia.