¿Contenido adulto, sexo, pornografía? Estas tres categorías parecen causar un gran dolor de cabeza a los responsables de la gigantesca tienda de videojuegos digitales Steam, pues no son capaces de dar con una fórmula consistente que les permita no causar confusión entre los consumidores.

¿Steam controla o censura?

Como es sabido, otras plataformas digitales como la PlayStation Store o la Store de Xbox Live, no dan pábulo a juegos abiertamente pornográficos, pero sí disponen de títulos en los que la desnudez y las escenas subidas de tono están presentes: The Witcher 3, la saga de Mass Effect, Catherine

¿Depende entonces de la forma en que un juego "se venda"? Pues, a juzgar por las decisiones que ha tomado Steam con ciertos títulos de su catálogo, así mismo parece. A continuación te explicamos por qué, a nuestro entender, la plataforma de Valve no está gestionando el contenido adulto de la forma más correcta al censurar ciertos títulos y permitir que otros campen a sus anchas.

Marketing y quejas, enemigos del contenido adulto

Los responsables de Steam deben de estar tan confusos como los usuarios que desean descargar este tipo de juegos, pues como bien indican desde PC Gamer, las reglas que están usando para decidir si un juego puede estar o no en su plataforma no son claras en absoluto.

Así un título como The Witcher 3 se encuentra en la lista de juegos "para adultos", o en la lista de juegos que contienen desnudez, pero no aparece en la lista de juegos con contenido sexual en la que sí aparece Bayonetta, que no incluye escenas tan explícitas como las de Geralt. Esta decisión es una de las que pueden causar una cierta confusión en el consumidor, y una gran sorpresa en los jugones que se conocen los videojuegos.

Los juegos de Mass Effect disponibles no aparecen en ninguna de las categorías anteriores, aunque si atendemos a su contenido, sí tendrían que encontrarse en casi todas ellas. Una vez más, parece que el sistema de etiquetado y catalogación de los juegos que pueden contener ciertas escenas para adultos no es todo lo eficiente y correcto que debiera.

En un principio, la tienda de Valve no permite que ningún juego abiertamente subido de tono habite sus estanterías, aunque sí contiene títulos con una buena dosis de desnudez e incluso escenas de sexo en sus frames.

Las reglas que sigue Steam no son del todo claras y confunden

No obstante y, una vez más, The Witcher 3 (que nos muestra unas cuantas escenas muy subidas de tono), no parece sufrir ningún tipo de restricción o censura en Steam, por lo que entendemos que las decisiones pueden depender de cómo los desarrolladores enfoquen las ventas del juego.

(Subtítulos disponibles en español)

Son conocidos los casos de títulos como House Party y Strangers in a Strange Land que fueron retirados de la plataforma por ser considerados títulos demasiado explícitos y también por haber recibido bastantes quejas de los usuarios, como se desprende del comunicado de Eek Games después de que su House Party fuese readmitido en Steam previa censura de las partes más "sexys". Strangers in a Strange Land corrió la misma suerte, y sólo pudo volver a Steam en el momento en que modificó todas sus escenas e imágenes más carnales.

Entonces, si los desarrolladores optan por crear y publicitar un juego como un título con contenido adulto explícito, lo más probable es que puedan encontrarse con la gran bandera roja de Steam y, de no ser así, Steam se encontrará de frente con los más eficaces censores del mundo mundial: sus usuarios y sus temidas quejas en masa.

Y es que el trabajo que no hace Steam, lo hacen, lo haces, o lo hacemos el resto, pues parece que nos molesta y nos quema en la piel que un videojuego explícitamente carnal ronde cualquier tipo de tienda, sea física o digital. Sin embargo, no nos molesta ni lo más mínimo que juegos con muy altas dosis de violencia y sangre inunden nuestras pantallas. Es como para detenerse un rato y pensarlo, ¿verdad?

¿Somos animales de doble moral?

Una de las soluciones sería la de que Steam ofreciera un sistema más seguro para que sólo los mayores de edad pudieran acceder a contenido para adultos, no censurando títulos que tienen su cabida en el mercado y que cada uno es libre de consumir si así lo desea.

Cada uno puede consumir lo que buenamente guste, ¿no?

Una de las cosas buenas de la libertad de expresión y de la "democracia" de las que tanto presumimos en occidente es, efectivamente, poder escoger lo que deseamos hacer siempre y cuando no perjudiquemos al prójimo.

Pero, ¿realmente somos libres? Atendiendo a esta misma misiva de la posibilidad o prohibición de títulos para adultos abiertamente explícitos en plataformas digitales como Steam, puedes ver que la censura por parte de los consumidores con sus quejas tiene un papel muy importante.

Aquí es donde entra en juego la doble moral que practicamos como sociedad, pues sancionamos sin pudor algunos títulos que "juegan" con la desnudez y el coito, pero permitimos que rebanar cabezas, pegar tiros por doquier, y eviscerar a nuestros enemigos sea la cosa más normal del mundo.

Somos animales de doble moral, no nos importa ver la violencia gore de Mortal Kombat X pero nos molestan los cuerpos desnudos. Matome Sumaho

¿No es mejor hacer el amor y no la guerra? Pues probablemente sí lo sea. Aunque esto no quiere decir que el contenido adulto explícito o no explícito campe a sus anchas, sino que lo ideal es que exista la misma posibilidad para todos y cada uno de los consumidores sin que haya que recurrir a quejas, censuras, o a cierres de estudios por no ser capaces de tener una mente más abierta en lo que compete a los videojuegos y, por qué no decirlo, a nuestra vida diaria.

Una mayor seguridad para acceder al contenido adulto sería la solución

Lo ideal sería crear unas medidas que permitiesen al usuario identificarse inequívocamente como mayor de edad (firma digital), pero de un modo lo más sencillo y cómodo posible. Probablemente, esto haría que buena parte de los consumidores dejaran de lado esa doble moral de la que tanto les cuesta deshacerse, al contar con la certeza de que ningún menor podría acceder a este contenido.

Aún así, quedaría esa otra parte esquiva al cambio que no estaría a gusto sin que su visión prevalezca sobre las opciones y gustos de los demás, por lo que las plataformas digitales se encontrarían con lobbies de presión lo suficientemente insistentes como para causar la retirada de un título o, en el mejor de los casos, la censura del contenido del mismo. La libertad, en casos como este, es un espejismo de difícil alcance, pero pensemos que algún día llegará, y todos seremos un mucho más felices.