Nos adentramos en terreno boscoso, espada en mano, Na’Vi como nuestra luz y guía. Vemos un pedestal de fino alabastro, que se erige a varios metros. Avanzamos cautelosamente sin ser descubiertos.

Nos detenemos, miramos hacia arriba. La Triforce reposa suspendida etéreamente, casi al alcance de nuestra mano. Giro dramático de cámara, plano general, una muchacha escala la columna y se dispone a…

¿Una muchacha? ¿Cómo? ¿Quién? ¿Dónde? Y muchos, sobre todo os preguntaréis, ¿por qué? Pues seguid leyendo y lo descubriréis.

Una saga Link-centrista

The Legend of Zelda ha sido, es, y probablemente será, uno de los referentes con más gancho y público dentro del mundo de los videojuegos. A Link to the Past y Ocarina of Time marcaron un antes y un después en la industria, influenciando la forma de crear contenido y experiencias para las y los más gamers.

Aunque no todo han sido éxitos y felicitaciones. Muchas y muchos piensan que, uno de los pilares fundamentales de la saga y que da título a la misma, la carismática y adorada Princesa Zelda de Hyrule, ha sido destronada y desprovista de su cetro de poder. Después de todo, estamos hablando de "La leyenda de Zelda" y no de "La leyenda de Link".

La evolución de la imagen de la Princesa Zelda a lo largo de los años. De izquierda a derecha en Breath of the Wild, Skyward Sword, A Link to the Past y Ocarina of Time. Neox Games, DeviantArt

Así pues, The Legend of Zelda ha sido uno de los juegos que más ha estado en el punto de mira de las gamers (sí, señores, también existen), en los últimos tiempos.

Esto se debe, en parte, a que Nintendo -o más concretamente, Shigeru Miyamoto y, recientemente, Eiji Aonuma- casi nunca ha sabido aprovechar la gran baza de su plantilla de personajes femeninos que, aunque en su mayoría bien retratados, nunca han sido agenciales, esto es, que lleven el peso de la historia y que, con sus acciones, hacen que ésta avance.

Una damisela en apuros muy capaz

Es patente que, en The Legend of Zelda, la agencialidad del "heroicismo", siempre ha recaído sobre el hacendoso Link, dejando a nuestra flamante Princesa Zelda como la arquetípica damisela en apuros. En el mejor de los casos, Zelda es relegada a un papel de habilidosa ayudante que ofrece ayuda y/o saca de un eventual apuro a Link.

Zelda es la arquetípica "dama en apuros", preparada para ser rescatada en cualquier momento.

Parece que los personajes femeninos "empoderados" (dueñas de su propio destino), en las sagas de videojuegos de mayor éxito, no tienen el lugar que les corresponde. Es posible comprobar este dato con sólo observar la simple finalidad que estos personajes acusan en la propia trama del juego.

La Princesa Zelda como marioneta de Ganondorf. IGN

Como se apuntaba anteriormente, en su mejor momento, Zelda no pasa de ser una ayudante del héroe, al que asistirá en la más última de las necesidades: la obtención de las ya míticas flechas de luz, para sellar, por eones al mal personificado, generalmente representado por Ganondorf.

Como bien comenta Anita Sarkeesian en su videoartículo, incluso cuando la Princesa hace gala de sus poderes y ejerce un rol activo en sus apariciones como Sheik, en Ocarina of Time, y Tetra, en The Wind Waker, lo hace, primero, bajo un disfraz o alter ego y, segundo, lo hace apenas durante una parte de la historia.

Te dejamos con el vídeo (puedes activar los subtítulos en español):

Como puntualiza Sarkeesian, en cuanto Sheik y Tetra se "transforman" en Zelda, ésta es inmediatamente capturada, o inmediatamente puesta bajo custodia y encerrada, con el fin de que el villano de turno no la descubra, tratando así de evitar el más funesto de los desenlaces.

En realidad se podría ver este tipo de decisiones argumentales como una finalidad para el buen desarrollo de la trama básica en The Legend of Zelda: renacer del héroe, búsqueda del arma legendaria, rapto de la Princesa, y batalla final.

Entonces, ¿si realmente la Princesa de Hyrule tiene poderes y hasta una cierta agencialidad, por qué se le desprovee de éstos?

¿Dueña de su propio destino?

Es importante recordar que Zelda es la reencarnación de la Diosa Hylia, en el mundo terrenal de Hyrule y, por tanto, no es un simple conducto entre lo divino y lo terrenal, sino que, además, cuenta con un gran poder, pues es la portadora de la Trifuerza de la Sabiduría (Triforce of Wisdom).

Consecuentemente, no es entendible que Zelda no sea, al menos, capaz de defenderse sin tener que recurrir a la fuga, al encierro, o al burdo disfraz.

Por esta razón, muchas y muchos han reclamado a la compañía nipona que recapacitase y le diese a Zelda un papel más activo en los juegos de la saga, que fuese más representativo y, a la vez, más digno de su categoría como reencarnación de lo divino.

El disfraz indica que la Princesa no es un personaje suficientemente carismático y agencial digno del heroísmo "linkiano".

Tanto es así, que se han llegado a hacer peticiones, aunque sin mucho éxito, para que los creadores del juego tomasen a la Princesa de Hyrule en el papel principal, dejando a Link a la deriva.

Estas propuestas no han tenido mucho impacto en las decisiones de los desarrolladores, pero es cierto que llegaron a suscitar una oleada de comentarios y sensaciones muy positivas hacia la idea de una nueva protagonista en la saga.

Probablemente nunca lleguemos a ver a nuestra encantadora Zelda como lideresa de su propia saga, The Legend of Zelda, pero es cierto que sí podemos jugar con ella en otros conocidos títulos como Super Smash Bros, Hyrule Heroes, etc.

Zelda como personaje dotado de agencialidad en Super Smash Bros. e Hyrule Warriors (abajo derecha). SmashPedia, Zelda Dungeon

Aunque estas iteracciones no tienen demasiado peso argumental en sí mismas, ni muestran una evolución del personaje que escogemos, es cierto que, cuando menos, podemos seleccionar a la Princesa -y a otros personajes femeninos- para derrotar a nuestros contrincantes.

A pesar de no ser ésta una solución ideal, posibilita que se terminen los juegos con las luchadoras que nos gustan, haciéndolas sujetos activos (realizan acciones por volición "propia") de la acción.

De todas formas, su agencialidad sigue estando fuertemente disminuida, pues no hay un trasfondo con el suficiente peso que les permita tomar decisiones o tener una evolución psicológica notable y patente en el desarrollo de la trama.

Zelda, en dos dimensiones

Muchas y muchos habréis notado que existe incluso una cierta simplificación, una clara involución, de la Princesa Zelda en todos los juegos de la saga.

Es evidente ya en aquellos títulos en el que pasa de ser una campesina, habitante o amiga de la infancia de Link -que añade peso a la historia- a ser, simplemente, una princesa en apuros a la que es necesario rescatar para evitar la destrucción de Hyrule.

Zelda ha llegado a despertar la curiosidad de muchos, que la consideran tan interesante como a Link.

Esta involución se hace aún más notoria, si cabe, en los videojuegos en los que Zelda aparece disfrazada, o asume otro rol distinto al de princesa (recordemos a Sheik y a Tetra). Pasa de ser un personaje que mueve la acción y tiene iniciativa propia, a ser un mera marioneta, necesaria para la finalización de la historia.

De izquierda a derecha, la Princesa Zelda como Tetra, Sheik y sí misma. YouTube, Zelda Pedia, Zelda Wiki

Se hace complicado de entender la razón por la cual una "diosa" no es capaz de ser menos vulnerable ante el peligro, y que no disponga de ningún método de defensa o ataque tanto o más válidos que los que emplea el héroe de la aventura.

Esto no significa que Link no haya de tener un papel relevante, pero Zelda tendría que ser, al menos, tan central y poderosa como lo es él.

Después de tantos años, se echa en falta que la "otra" cara de The Legend of Zelda no sea, ni de lejos, un personaje redondo, como bien explica Abel Amutxategi en su blog Cómo escribir un libro.

Zelda, la plausible princesa guerrera…

Si hablamos de personajes femeninos relevantes y con agencialidad, seguro que se os vienen a la mente referentes como Lara Croft (Tomb Raider) o Aloy (Horizon: Zero Dawn), ¿verdad?

Entonces, llegados a este punto, ¿por qué no puede Zelda subirse al carro de la heroína_que se saca sus propias castañas del fuego? ¿Estamos ante un caso de machismo, o de dejadez, o de sobresimplificación de lo femenino?

Sea como fuere, lo seguro es que alguna razón debe de haber para que el imaginario nintendero no empodere a una de sus princesas más importantes.

La más importante batalla para Zelda es la de llegar a ser dueña de su propia historia.

Sin embargo, existen muchos ejemplos de fans y gamers que han retratado a Zelda como una heroína o guerrera de armas tomar. Quizás el caso más sonado sea el de Dresden Codak y su The Legend of Zelda: Clockwork Empire.

En este fantástico mini-cómic, inspirado en el videoartículo de Anita Sarkeesian mencionado más arriba, el autor explora la posibilidad de que Zelda sea la heroína y, Link, el príncipe.

Portada del ingenioso mini-cómic Clockwork Empire que reimagina el papel de la Princesa Zelda. Dresden Codak

Así se generaría una rotura en el canon de la saga, dotando a la Princesa del papel principal, mientras que Link queda relegado a la posición de ayudante.

Además, crea ingeniosos artefactos y una interesante premisa para la historia. Como cualquiera podrá comprobar, es un hilo argumental tan válido, interesante y divertido como cualquier otro de la saga.

Ahora bien, ¿está el mundo gamer masculino preparado para tal circunstancia?

En un primer momento, podría pensarse que sí, ya que actualmente contamos con sagas de videojuegos protagonizadas o co-protagonizadas por mujeres que han cosechado un gran éxito: Tomb Raider, Horizon: Zero Dawn, Beyond Two Souls y Mass Effect son claros ejemplos de ésto.

Se intuye que algo está cambiando en la industria pues, poco a poco, ciertas franquicias han sabido construir sus juegos sobre la agencialidad femenina.

…con batallas por luchar

No obstante, parece poco probable que hayamos avanzado tanto como para que el hecho de reimaginar una saga como la de The Legend of Zelda, o la de Super Mario, en la que los personajes femeninos sean los protagonistas, no cause revuelo, conmoción y duras críticas poco constructivas que, casi siempre, caen en el más formulario de los machismos: "siempre ha sido así, ¿para qué una protagonista femenina?" o "no es necesario un punto de vista femenino".

Si estas dos premisas son ciertas, ¿cuándo será el momento en el que se dote a la mujer de voz y personalidad propias en un videojuego sin caer en los típicos tópicos o estereotipos?

Queridos lectores, si no cambiamos nuestro punto de vista, si no fortalecemos que el otro, en este caso, "las otras" tengan su propio espacio y discursividad, ¿estaremos obligando a pasadas, presentes y futuras "Zeldas" a seguir siendo princesas destronadas?