La cultura popular está llena de grandes mitos, algunos de los cuales encierran parte de verdad y parte de ciencia mal entendida. Así, todos hemos oído alguna vez que los años perrunos equivalen a 7 años humanos, que al orinar en una piscina el agua cambiaría de color o incluso, y este es más difícil de demostrar que el anterior, que el agua de la cisterna del váter gira en sentido contrario en el hemisferio sur.

Es más, incluso Los Simpson (todo un dogma de fe para varias generaciones), se han encargado de reforzar esta creencia cuando Bart provoca un conflicto diplomático internacional tratando de dilucidar esta cuestión. Quién sabe, Australia está tan lejos que todo parece posible: animales inverosímiles, gatos capaces de devorar un millón de aves al día¿Quién no desearía visitar Australia?

Desgraciadamente para Bart y para las personas ávidas de desentrañar el mito desplazándose hasta el hemisferio sur: no, el agua de la cisterna del hemisferio sur no gira en el sentido opuesto al de otro retrete situado en el hemisferio norte.

O sí, porque en realidad varios lavabos en un mismo sitio pueden girar el agua en sentidos distintos, como explica Josep Ros, del Departamento de Física Teórica de la Universidad de Valencia para el diario ABC. ¡Vaya lío!

Pero esta creencia tiene su razón de ser y los motivos que subyacen son verdaderamente apasionantes, si es que te gusta la física. El giro del agua dentro de un váter lo determinan varios factores, y será el balance de todos ellos el que determine el sentido de giro: la forma de la loza y su rugosidad, la presión del agua, la ubicación de los chorros y el sumidero, cómo estaba el agua antes de empezar a fluir…

Si no te lo crees, dos de los videobloggers científicos más famosos del planeta (Destin Sandlin de Smarter Every Day y Derek Muller de Veritasium) se han encargado de demostrarlo yéndose cada uno a una parte del planeta y tirando de la cadena. Misterio resuelto en menos de diez minutos, unos litros de agua y miles de kilómetros a las espaldas:


Entonces, ¿de los hemisferios nos podemos olvidar? Pues no. Esta sospecha infundada esconde un área de la física conocida como dinámica, la que estudia las fuerzas, y dentro de ellas hay una que nos interesa especialmente: la fuerza de Coriolis y su consecuente Efecto Coriolis, que tiene en cuenta el giro rotacional de la Tierra.

Un poco de física: el Efecto Coriolis

Para hablar del sentido de giro del agua, antes tenemos que tener en cuenta algo fundamental en física: los sistemas de referencia. Como el agua está dentro del sistema de la Tierra, habremos de añadirle la rotación de esta.

Una vez establecidos, podremos estudiar su trayectoria teniendo en cuenta que en un sistema de rotación influyen la fuerza centrípeta (lo que hace que la ropa salga medio seca de tu lavadora gracias a la velocidad de giro) y la fuerza de Coriolis. Esta fuerza sí que actúa en sentidos opuestos en ambos hemisferios, sin embargo, su intensidad es función de la latitud: cuanto más cerca estemos del Ecuador, más se siente.

Intensidad del Efecto Coriolis en función de la latitud. Diario del viajero

Otra ley física a tener en cuenta es la conservación del momento lineal, por la cual el producto entre la masa y la velocidad total permanecen constantes.

El efecto Coriolis proporciona una aceleración 10.000.000 veces inferior a la de la gravedad

Así que sí, algo de razón hay. Sin embargo, es muy débil como para provocar efectos apreciables, ya que la Tierra "solo" gira a una vez cada 24 horas, algo imperceptible prácticamente.

Lo que no significa que no afecte a los fenómenos que tienen lugar en nuestro planeta, aunque a gran escala y a lo largo del tiempo: depresiones atmosféricas o huracanes ven alterado su giro al cambiar de un hemisferio a otro, como explican en Xataka. Asimismo, las fuerzas de Coriolis también han de tenerse en cuenta durante la programación de las trayectorias de los vuelos para evitar desvíos.

Retornando a la intimidad doméstica de nuestros inodoros, para que te hagas una idea, el efecto Coriolis genera una alteración diez millones de veces inferior a la gravedad, por ello otros factores más simples y mundanos tienen mucha mayor importancia. Casi era más bonito cuando no sabíamos todo esto y fantaseábamos con visitar un urinario australiano.