Así es la "ameba comecerebros", un horripilante organismo unicelular que podrías encontrarte en tu piscina
Es probable que alguna vez hayas podido escuchar o ver cómo hay un pequeño organismo que tiene la capacidad de acceder al cuerpo humano por las vías respiratorias para terminar instalándose en el cerebro. ¿Sabías que se trata de algo completamente real? Sí, existe un organismo unicelular que posee esta capacidad, el cual termina alimentándose del material del que se compone este órgano vital de las personas. Coloquialmente, se le conoce como ameba comecerebros, pero su denominación científica es La Naegleria fowleri.
Es muy posible que hayas podido tener noticias de esta ameba por encontrarse en el agua de piscinas, ¿verdad? Esto es otro elemento clave que permite comprender cómo se produce el acceso al cuerpo humano. Es fundamental que el vaso cumpla con unos estándares en materia de seguridad. La desinfección es un proceso fundamental, ya que el acceso de este ser unicelular puede desembocar en la muerte de una persona en tan solo unos días, semanas o meses. Nos encontramos de un ser que, silenciosamente, irá restando facultades a la persona sin que pueda saber qué es lo que está ocurriendo.
Veamos, por tanto, cuáles son las características más destacadas de este ser, por qué puede llegar a ser muy peligroso en áreas como una piscina y, por supuesto, hasta qué punto es especialmente importante llevar a cabo tareas de desintoxicación periódicas en este tipo de espacios. ¿Quién iba a decir que este patógeno, solo visible bajo un microscopio, puede llegar a causar tanto daño? He aquí todas las claves que hay a su alrededor.
Una ameba comecerebros que posee diversas etapas de desarrollo
Esta ameba, en función de las condiciones meteorológicas que hay en el entorno, puede desarrollar diversas formas y, por tanto, ser más o menos peligrosa. En relación con su forma de actuar frente a los seres humanos, cabe destacar que actúa como desencadenante de la enfermedad menigoencefalitis amebiana primaria. De ahí que haya sido considerada como la ameba comecerebros. Y sí, esto es debido a que se alimenta del tejido cerebral tras llegar a esta localización tan particular.
Formando parte de los conocidos como protozoos, se transmite a las personas que se bañan en aguas contaminadas, tales como lagos, piscinas, embalses, corrientes termales o manantiales, entre otros. El método de entrada es mucho más sencillo de lo que cabría pensarse. Una aguadilla en la que entre agua a través de las vías respiratorias se antoja como paso clave en el desarrollo de la enfermedad. Aun así, cabe precisar que a lo largo de las 3 últimas décadas, únicamente se han reportado unos pocos cientos de casos en todo el mundo.
Cabe precisar que no basta con la incorporación de una solución clorada para evitar la presencia de este agente en el agua. Se ha podido demostrar que la inclusión de pequeñas cantidades de esta solución no son suficientes para eliminar cualquier resquicio de este ser unicelular, por lo que se requiere de una mayor cantidad de producto para evitar su presencia.
En relación con el desarrollo de la enfermedad, los síntomas aparecen tan solo unos días tras la penetración de este ser en el organismo. No obstante, el desencadenante de la muerte suele ser rápido tras la aparición del malestar. La disposición de vómitos, fiebre alta o alucinaciones es algo constante y repetido en los casos analizados. Poco después, se produce la entrada en un estado irreversible de coma, falleciendo la víctima poco después por edema pulmonar y paro cardiorrespiratorio.