China acaba de determinar la composición del lado oculto de la Luna y lo han hecho usando IA

Los científicos combinaron la IA con datos de muestras e imágenes de alta resolución del sensor multibanda Kaguya de Japón

China acaba de determinar la composición del lado oculto de la Luna y lo han hecho usando IA
La Luna | Imagen con fines ilustrativos
Publicado en Ciencia

La Luna tiene una cara que nunca es visible desde la Tierra, conocida como el 'lado oculto'. Existe la creencia de que ese lado está siempre a oscuras (de ahí viene el nombre en inglés de 'Dark Side of the Moon'), pero nada más lejos de la realidad: recibe la misma cantidad de luz solar que la cara que vemos. El «problema» es que nosotros, los humanos, nunca estamos en el ángulo correcto para poder observarla.

Gracias a las misiones espaciales, sabemos más o menos las diferencias entre ambas caras, siendo el lado oculto bastante distinto del que vemos. Parece estar cubierto casi por completo de cráteres de impacto, y y se cree que su corteza es mucho más densa y gruesa, lo que habría dificultado que el magma saliera a la superficie en el pasado. Y al estar protegida de todas las señales de radio que emitimos desde la Tierra, sería el lugar más «silencioso» del sistema solar cercano. Un buen lugar para instalar radiotelescopios cuando se establezca una base lunar con presencia humana sostenible.

Sin embargo, el lado oculto de la Luna todavía alberga misterios para nosotros. Por suerte, son cada vez menos. Gracias a los últimos avances en inteligencia artificial, los científicos pueden comprender mejor las diferencias geológicas entre el lado cercano y el lado lejano de la Luna, incluidas las variaciones en la actividad volcánica y la formación de la corteza que se remontan a miles de millones de años.

La cara oculta permaneció prácticamente sin cartografiar hasta 2024

Con el entreno de un modelo de IA con datos espectrales y geológicos basados en muestras y mediciones recopiladas durante la misión Chang'e-6 de China (la primera misión de la historia en recuperar material de ese hemisferio lunar), los investigadores pudieron inferir la composición mineral y química de áreas que hasta entonces habían permanecido prácticamente sin cartografiar.

El material aportado por la misión Chang'e-6 permitió a un equipo liderado por el Instituto de Física Técnica de Shanghái, perteneciente a la Academia China de Ciencias, crear lo que los investigadores describen como el primer mapa global de alta precisión de los principales óxidos en la Luna. Científicos de la Universidad de Tongji y otros institutos chinos colaboraron en el estudio, publicado en Nature Sensors.

La investigación también arroja luz sobre la cuenca Aitken del Polo Sur, el cráter de impacto más grande y antiguo conocido de la Luna, con una extensión de aproximadamente 2.500 kilómetros en su cara oculta. Los investigadores afirman que los hallazgos podrían ayudar a los científicos a comprender mejor la evolución geológica de la Luna y orientar la selección del lugar de aterrizaje para futuras misiones lunares.

Comprender la química de la superficie lunar es clave para descubrir su geología e historia. Los anteriores mapas se basaban en detección remota combinada con muestras de misiones del lado cercano. La cara oculta, con su terreno accidentado y minerales inusuales, permaneció prácticamente sin cartografiar hasta 2024, cuando la misión Chang'e-6 trajo consigo más de dos 2 kilos de muestras de la cuenca Aitken del Polo Sur.

Al combinar la IA con datos de muestras e imágenes de alta resolución del sensor multibanda Kaguya de Japón, los científicos desarrollaron un sistema capaz de decodificar la relación entre la luz solar reflejada en la superficie y los óxidos subyacentes. Esto permitió al equipo cartografiar con precisión la distribución global de seis óxidos de elementos principales: hierro, titanio, aluminio, magnesio, calcio y silicio.

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