Científicos descubren una nueva regla de la biología: la inestabilidad podría ser clave para la evolución y el envejecimiento
Un investigador propone que cierto grado de desorden no solo no es un problema para los seres vivos, sino una ventaja clave que desconocíamos hasta el momento
Durante décadas, hemos dado por supuesto que la biología explicaba la vida como una búsqueda constante de equilibrio. Se creía que mantener una cierta estabilidad ahorra energía y permite que los organismos funcionen de manera eficiente. Sin embargo, una nueva propuesta científica sugiere que ese relato está incompleto. La inestabilidad, si se gestiona bien, también puede ser una aliada fundamental de la vida.
La inestabilidad como motor de la vida
Para acercarte a este nuevo concepto, tenemos que hablarte del artículo publicado en la revista científica Frontiers in Aging por el biólogo molecular John Tower. Su trabajo plantea la existencia de lo que se ha denominado como una nueva regla de la biología y propone algo inesperado: la inestabilidad selectiva no es un fallo, sino una característica esencial de los seres vivos.
Habitualmente, las reglas de la biología describen comportamientos que se repiten una y otra vez en la naturaleza. Sin embargo, en este caso, el investigador John Tower propone una idea completamente nueva: un cierto grado de inestabilidad dentro de las células puede ser beneficioso. Según su planteamiento, las células no mantienen todos sus componentes de forma permanente. Las proteínas y el material genético se rompen y se vuelven a fabricar constantemente.
Esto, que puede parecer un gasto inútil de energía, parece que no es tanto un problema, sino toda una ventaja. Este proceso de fabricación constante hace que dentro de un mismo grupo de células existan dos situaciones distintas: unas células conservan determinados componentes y otras los pierden temporalmente. Esa diferencia permite que la selección natural actúe de formas distintas sobre cada grupo.
Gracias a ello, pueden coexistir genes normales y genes modificados si cada uno resulta útil en un contexto concreto. Es esa diversidad la que funciona como un seguro biológico, ya que permite que las células y los organismos estén mejor preparados para adaptarse a cambios. Y esta misma lógica podría ayudar a explicar el envejecimiento, según el comunicado publicado en la página web de la Universidad del Sur de California.
Mantener ese proceso continuo de crear y destruir componentes dentro de la célula consume mucha energía. Con el tiempo, ese esfuerzo constante pasa factura. Además, si algunas de las mutaciones que aparecen en ese proceso son perjudiciales, sus efectos se van acumulando y pueden contribuir al desgaste de los tejidos y al envejecimiento del organismo.
Sin embargo, esa inestabilidad controlada podría explicar fenómenos complejos que aún intrigan a la ciencia, como la aparición de patrones ordenados en los tejidos, el comportamiento de sistemas biológicos que funcionan al borde del caos o ciertas formas de organización celular que recuerdan, de manera muy básica, a procesos mentales. Si la idea del biólogo John Tower se confirma, la biología podría incorporar una nueva regla a su repertorio. Y no hablamos de una norma menor, sino de una que permite aceptar inestabilidades y caos.