Científicos reescriben el papel de la energía oscura y esto podría cambiar para siempre lo que conocemos del universo
Un nuevo estudio cuestiona el papel clásico de la energía oscura y abre la puerta a un cambio muy profundo en la cosmología moderna
Durante casi treinta años, la ciencia ha asumido que el universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido. Esa idea, considerada casi incuestionable durante décadas, empieza ahora a tambalearse. Un nuevo estudio sugiere que la expansión del universo ya no es como pensábamos, sino que podría estar entrando en una fase de desaceleración.
Energía oscura y la expansión del cosmos
Recientemente, un artículo publicado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society nos avisa de que no existen pruebas contundentes de que el universo esté acelerándose. Si esto llega a confirmarse, la ciencia debería revisar el papel que se le atribuye a la energía oscura, esa fuerza misteriosa que supuestamente empuja a las galaxias a separarse cada vez más deprisa.
Young-Wook Lee, autor principal del artículo y científico de la Universidad Yonsei, ha asegurado en EurekAlert que su estudio "muestra que el universo ya ha entrado en una fase de expansión desacelerada en la época actual y que la energía oscura evoluciona con el tiempo mucho más rápidamente de lo que se pensaba anteriormente".
Según esta investigación, la energía oscura ya no sería una constante inamovible, sino un fenómeno que evoluciona con el tiempo. Ahora, el debate se centra en cómo medimos las distancias en el universo. Desde los años 90, los astrónomos usan las supernovas de tipo Ia como si fueran bombillas cósmicas: se asume que todas emiten casi la misma cantidad de luz, así que si una se ve más tenue, se interpreta que está más lejos.
El nuevo estudio ha llegado para aseverar que esa suposición no siempre se cumple. La luz que emiten estas explosiones depende de la edad de las estrellas que las provocan. Las supernovas nacidas de estrellas jóvenes parecen más apagadas, mientras que las que proceden de estrellas más antiguas resultan más brillantes.
Y es aquí donde enlazamos con la expansión del cosmos. Al analizar unas 300 galaxias, los investigadores comprobaron que parte del oscurecimiento de las supernovas lejanas no se debe a que el universo se esté acelerando, sino a que estamos comparando explosiones que no son exactamente iguales. En otras palabras, una parte de esa supuesta expansión podría ser, en realidad, un error en nuestras mediciones.
Sin embargo, una vez corregido el error, los datos dejan de encajar con el modelo clásico del universo, que es el que asume que la expansión se acelera sin parar. En cambio, esos mismos datos coinciden mejor con otras mediciones que analizan las huellas que dejó el Big Bang en la distribución de las galaxias y en la radiación más antigua del cosmos.
Pero, ¿qué significa todo esto? Sencillo. Ahora parece que el universo no estaría acelerándose, sino que ya habría empezado a frenar. Para asegurarse de la veracidad del estudio, los investigadores ya están preparando nuevas comprobaciones usando solo supernovas comparables entre sí. Por tanto, la energía oscura seguirá siendo misteriosa, pero su papel en la historia del cosmos podría ser más complejo de lo que pensábamos.