Nos ha pasado a todos: un buen día abres la nevera y encuentras en el fondo un yogur que, a juzgar por la fecha de caducidad impresa en su tapa, lleva un tiempo caducado. ¿Qué haces? ¿Te lo comes o lo tiras a la basura?

Antes de nada, una premisa: ese yogur lleva en tu nevera mucho tiempo y no ha roto su cadena de frío. Un asunto distinto es si ha estado fuera. Entonces no hay debate, lo mejor es tirarlo y asegurarnos.

Según afirma Katherine García de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición para Cuidate Plus

No hay estipulado un número de días a partir de la fecha de caducidad o fecha de consumo preferente en los que sea seguro consumir el producto con la fecha vencida. El sentido común nos dice que las probabilidades de que el producto no reúna las mismas propiedades que cuando se envasó aumentan a medida que van pasando los días.

Es decir, que impera la lógica y el sentido común. Después de todo, no es lo mismo comerse un yogur caducado hace una semana que hace un año. Pero la respuesta general va a ser que sí, puedes comerte un yogur caducado con total tranquilidad.

En todo caso, bastará con abrir la tapa para hacer una rápida inspección visual y olfativa que sirva para evaluar la condición del lácteo.

El sentido común debe ser clave a la hora de decidir. Pexels

¿Cómo saber si un yogur está en mal estado?

Recuerda que es fundamental que el yogur haya mantenido la cadena de frío adecuadamente. En todo caso, si detectas errores en el sellado del envase, desconfía igualmente. Es fundamental no consumir yogures que tengan agujeros o fisuras en su envase, que este esté humedecido o desteñido.

Si abres la tapa y lo ves demasiado líquido o ha cambiado de textura, lo más recomendable es que no arriesgues.

Si aun así optas por darle una cucharada y notas un sabor agrio o demasiado ácido, tíralo a la basura.

¿Por qué puedes comerte un yogur caducado, pero no otros alimentos que también lo estén?

Desafortunadamente, el paso del tiempo no afecta por igual a todos los alimentos. El pescado o las carnes emiten un olor desagradable y su aspecto no deja lugar a dudas: deben consumirse cuanto antes, mejor. Lo mismo podríamos decir de las frutas y verduras, que aunque tengan una vida más larga, a simple vista puede verse cuando empiezan a pudrirse.

A diferencia de estos alimentos frescos, el yogur es un derivado de la leche con cierta manufactura, y es precisamente estos procesos de elaboración los que juegan a su favor.

Diagrama simplificado de la elaboración del yogur. Compumundohipermegared

El yogur es un alimento que debe conservarse muy frío y de naturaleza ácida y precisamente gracias a ese pH tan bajo es muy complicado que existan patógenos que nos causen trastornos de salud o intoxicaciones alimentarias.

Esther Carrera, profesora de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, lo explica así:

Debido a la naturaleza del yogur la superación de su vida útil no debe suponer ninguna consecuencia para la salud del consumidor.

Como además el yogur se hace con leche pasteurizada, los microbios presentes en su proceso no existen. Eso sí, aunque comer yogures caducados no sea una práctica peligrosa, el riesgo cero no existe.

Otro tema distinta son sus propiedades organolépticas. Un yogur caducado puede estar más ácido, más seco o haber cambiado algo su aroma o sabor, de ahí que más que una fecha de caducidad sea una fecha de consumo preferente, aunque esta denominación la decide el fabricante según el Real Decreto 176/2013 publicado en el BOE.

Y es que en un yogur caducado la presencia de microorganismos va bajando conforme pasan los días. De hecho, se estima que si se conserva adecuadamente, debería durar unos 35 días. Como las ensaladas, estos lácteos están indicados para seguir una dieta sana y equilibrada