Malditos mosquitos, tanto en verano como incluso en invierno aparecen en nuestras vidas para hacerlas un poquito peor. Hay 5 cosas que hacen que estos insectos del demonio te piquen más a ti que a otras personas, eso a lo que tú llamas obsesión o preferencia por tu cuerpo.

Seguro que en verano, esa época en la que la presencia de los mosquitos, y su violencia, es mayor, hayas deseado que existiese un mundo sin ellos, una vida perfecta en la que no tuvieses que preocuparte de comprar el repelente que intenta, sin éxito, que no te piquen. Sin embargo, sería muy complicado un mundo sin estos insectos de importancia vital.

Pero no te preocupes, ya que es posible que, gracias a este artículo, puedas ahorrarte este repelente en la mayoría de las situaciones. Conseguir que los mosquitos dejen de atacarte es más fácil de lo que crees, y lo vas a comprobar a continuación.

La mejor defensa es un buen ataque

Esta frase tan célebre se puede aplicar también al mundo antimosquitos, según confirma un estudio realizado por la Universidad de Washington. Esta investigación, cuyos resultados puedes leer en Current Biology, se ha centrado en la importancia del olor de cada persona en el ataque de estos insectos.

Ya sabíamos que los mosquitos no dejan al azar la selección de sus víctimas, sino que deciden con determinación a qué persona desean. Además, como explican desde Excelsior, los atacantes prefieren alimentarse de aves en el verano, y de mamíferos y aves durante las otras partes del año.

Conseguir que los mosquitos te dejen en paz puede ser más sencillo de lo que crees. Región Oeste

El estudio desarrollado por la Universidad de Washington ha revelado que los mosquitos son más inteligentes de lo que pensábamos. Y también ha sacado a la luz que podemos luchar contra ellos de una forma que, seguramente, ya hacías, aunque no fueses consciente de sus efectos.

Tal y como leemos en Mashable, estos insectos voladores son capaces de relacionar el olor de una persona con la actitud de la misma. Es decir, si les golpeas, los espantas o los intentas aplastar, el mosquito te reconocerá la próxima vez que intente atacarte y preferirá no hacerlo, sabiendo lo que le espera.

De esta forma, los mosquitos aprender a evitar las señales de peligro gracias al olor que emiten las personas. Y no es un recuerdo pasajero, ya que los agresores pueden mantener el olor durante varios días. Así lo explica Jeffrey Riffell, uno de los autores del estudio:

Una vez que los mosquitos aprendieron los olores de una manera aversiva, esos olores causaron respuestas aversivas en el mismo orden que las respuestas a DEET, que es uno de los repelentes de mosquitos más efectivos. Además, los mosquitos recuerdan los olores aprendidos durante días.

El elemento clave en este proceso de memoria de los mosquitos es la dopamina, un neurotransmisor que les permite aprender información y procesarla para utilizarla posteriormente. Estos animales reciben tu olor, lo recuerdan y aprenden que no es recomendable atacarte, pues pueden acabar muertos.

La dopamina también permite que los mosquitos tengan preferencia por una víctima a la que ya han atacado antes. Si les gusta tu sabor, es probable que sepan quién eres y vuelvan a por ti en el futuro. Sin embargo, los científicos aún no han podido descubrir qué sustancias del cuerpo humano son las que provocan que los mosquitos te elijan a ti antes que a otra persona.

Pruebas de olores para los protagonistas

Los resultados de la investigación de la Universidad de Washington tienen su origen en una serie de pruebas realizadas con Aedes aegypti, conocido como el mosquito de la fiebre amarilla. En primer lugar, se expuso a los mosquitos a unos olores humanos que iban acompañados de estímulos negativos, como vibraciones o golpes eléctricos.

Al día siguiente, los mismos mosquitos fueron situados en un emplazamiento en el que tenían que elegir entre el olor humano del día anterior y otro olor. Recordando las experiencias negativas, los mosquitos nunca se decantaban por el olor humano, al que relacionaban con los estímulos recibidos.

Gracias a este estudio, los expertos creen que podrán controlar mejor a los mosquitos y, de esta forma, a las enfermedades que transmiten. El propio Jeffrey Riffell ha querido hacer hincapié en este hecho con las siguientes palabras:

Al comprender cómo están tomando decisiones los mosquitos sobre a quién morder, y cómo influye el aprendizaje en esos comportamientos, podemos entender mejor los genes y las bases neuronales de los comportamientos. Esto podría conducir a herramientas más efectivas para el control de mosquitos.

Ya sabes que la memoria provoca que los mosquitos vuelvan a ensañarse contigo tras el primer ataque. Les ha gustado tu sabor y así lo recuerdan. Sin embargo, también sabes que atacarles puede ser la clave para que la próxima vez se lo piensen dos veces y elijan a otra víctima.