De propulsar buques de guerra a entrenar algoritmos: así es como se podría resolver el problema energético de la IA
Una empresa estadounidense propone reutilizar tecnología nuclear para impulsar los centros de datos que sostienen uno de los avances más notables de nuestra era
La inteligencia artificial lleva años prometiendo transformar la tecnología de la misma manera que internet revolucionó la comunicación a finales del siglo XX. Sin embargo, este avance llega con un coste muy elevado: la electricidad. Los centros de datos que entrenan y operan modelos de IA consumen cantidades descomunales de energía, hasta el punto de que podrían concentrar cerca del 40 % del crecimiento de la demanda eléctrica de Estados Unidos de aquí a 2035. Así que, ¿cómo solucionamos este problema?
Reactores nucleares navales para alimentar a la IA
Para ello tenemos que hablarte de la compañía HGP Intelligent Energy, que propone aprovechar los reactores nucleares que impulsan a los portaaviones estadounidenses para alimentar centros de datos en tierra firme. El plan, bautizado como Proyecto CoreHeld, ha sido presentado al gobierno estadounidense dentro de la iniciativa Misión Génesis.
Estamos hablando de una iniciativa estratégica que busca asegurar el liderazgo energético y tecnológico de Estados Unidos en la próxima década, centrándose en la inteligencia artificial y la infraestructura que la hace posible. Sin embargo, no creas que la propuesta de HGP Intelligent Energy consiste en colocar un portaaviones junto a un centro de datos. En realidad, lo que se plantea es la instalación de dos reactores navales en una planta terrestre.
Estos serían capaces de suministrar hasta 520 megavatios de energía constante y el primer demostrador se construiría en Laboratorio Nacional Oak Ridge, pudiendo estar operativo en 2029. La idea detrás de este proyecto es relevante, ya que ahorra dinero y tiempo. Levantar una central nuclear convencional es un proceso largo, muy caro y lleno de trámites. Puede llevar más de una década solo en permisos y cuesta varios miles de millones. Para los centros de datos de IA, que necesitan energía ya, eso es un problema.
Los reactores navales, en cambio, cuentan con tecnologías probadas desde hace más de 70 años, que están diseñadas para funcionar de forma continua y segura en situaciones extremas. Según la empresa, adaptar dos de estos reactores para uso terrestre costaría entre 1.800 y 2.100 millones de dólares, menos que muchas centrales nucleares, y podría hacerse en bastante menos tiempo.
Los modelos de reactores en los que se ha pensado son los A1B, los mismos que usan los portaaviones más modernos. Estos son reactores tienen un diseño más simple y cuentan con sistemas de seguridad que funcionan de forma automática. Están pensados para operar durante décadas y, en algunos casos, sin recargar combustible en toda su vida útil. Eso sí, uno de los puntos clave se encuentra en la regulación.
Sabemos que las centrales nucleares civiles dependen de la Comisión Reguladora Nuclear, cuyos procesos son lentos y complejos, alargándose hasta diez años. Sin embargo, los reactores navales están bajo el control del Departamento de Energía y la Armada de los Estados Unidos, quienes gestionan este tipo de tecnología desde hace décadas.
La propuesta de HGP Intelligent Energy, por tanto, es optar por el camino intermedio: mantener la supervisión técnica y de seguridad en manos del Departamento de Energía y la Armada de los Estados Unidos, pero permitir su uso civil. En resumen, se busca usar una tecnología ya existente para llegar antes a lo que más falta hace ahora mismo: electricidad constante para la inteligencia artificial.
Eso sí, existe un problema aún por solucionar: el combustible. Estos reactores navales usan uranio muy enriquecido, un material extremadamente sensible y que podría emplearse con fines militares. Esto obliga a imponer medidas de protección muy estrictas y a limitar quién puede acceder a los reactores. La solución podría ser utilizar combustibles menos sensibles y más parecidos a los de las centrales civiles.
Se sabe que impulsar esta tecnología no es sencillo, dado que se necesita personal altamente autorizado y mantener parte del sistema bajo control militar. Aun así, desde HGP Intelligent Energy se asegura que el proyecto es viable y seguro. Las dudas ya no son técnicas, sino que se basan en saber si las instituciones están dispuestas a aceptar reactores de origen militar como fuentes de energía de la IA del futuro.