Dos estrellas muertas y solitarias rompen las reglas de los rayos X: ¿podría haber un nuevo tipo de ente cósmico?
Durante años, los astrónomos creyeron que si los restos emitían rayos X, era porque estaban atrapados en un sistema binario
Si tras ver la película 'Proyecto Salvación' o leer el libro en el que está basada ('Project Hail Mary') te ha entrado el miedo de que el Sol se apague, tranquilo, todavía tardará un tiempo. Tanto, que no estarás vivo para verlo. Puede que para entonces, el ser humano ya no exista como tal, y haya otra especie. Los expertos estiman que nuestro Sol se convertirá en una enana blanca en aproximada 5 a 8 mil millones de años.
Una enana blanca es el remanente estelar denso y caliente que queda tras la muerte de una estrella de masa baja o intermedia (como el Sol). Se forma cuando la estrella agota su combustible nuclear, expulsa sus capas exteriores y colapsa su núcleo, resultando en un objeto del tamaño de la Tierra pero con una masa similar a la solar.
Durante años, los astrónomos creyeron que si tales restos emitían rayos X, era porque estaban atrapados en un sistema binario, extrayendo gas de una compañera cercana. Sin embargo, dos objetos inusuales, Gandalf y el objeto del tamaño de la Luna, ponen en entredicho esta idea. Ambos emiten rayos X a pesar de estar completamente aislados, por lo que los científicos se están replanteando el origen de estas emisiones.
El objeto con el tamaño de la Luna y Gandalf comparten cinco características distintivas
Andrei Cristea, autor principal de uno de los estudios y estudiante de doctorado en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria, dijo: "Nunca habíamos visto nada parecido en ninguna enana blanca". La historia comenzó con Gandalf, un objeto estudiado por primera vez por un equipo de investigadores en 2025.
Ilaria Caiazzo, profesora adjunta del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), lo observó por primera vez durante su investigación postdoctoral y lo clasificó como un objeto interesante debido a señales que sugieren que la presencia de material a su alrededor. Inicialmente pensamos que se trataba de un sistema binario, afirmó Cristea. "Dado el altísimo nivel de magnetismo del remanente, su rotación debería estar sincronizada con la órbita de su compañero, de forma similar a la rotación de la Tierra con la Luna".
Sin embargo, el período orbital más rápido observado hasta la fecha es de 80 minutos. Gandalf, en cambio, rota sobre su eje cada seis minutos. Cristea afirmó que esta es solo una de sus características desconcertantes: "Si Gandalf estuviera involucrado en un sistema binario, habría estado muy desincronizado, lo que podría haberlo hecho aún más desconcertante de lo que ya es. Pero nunca encontramos un compañero. Entonces, ¿de dónde proviene el material circunestelar?".
Para ayudar a responder a esta pregunta, el equipo recurrió a una pista obtenida de los espectros de emisión óptica, una técnica de observación ampliamente utilizada en astronomía. "Observamos espectros de emisión de hidrógeno que presentaban una firma con dos picos, similar a las orejas de un gato", explicó Cristea. "Normalmente, esta firma indica la presencia de un disco de material que rodea un remanente de fusión. Sin embargo, al examinar la señal con mayor detenimiento, nos dimos cuenta de que alternaba entre los dos picos durante el período de rotación de seis minutos del remanente".
Aunque el equipo no encontró un compañero para Gandalf, es posible que aún exista un "gemelo" en una zona completamente diferente del universo. Los astrónomos del ISTA descubrieron que el objeto con el tamaño de la Luna y Gandalf comparten cinco características distintivas. Además de ser ultramasivos, altamente magnéticos y de rápida rotación, estos dos remanentes carecen de compañeros y ambos emiten rayos X.