El comercio de fauna silvestre aumenta la transmisión de patógenos a los humanos en un 50%
El consumo de productos de origen animal sí contribuye a la transmisión de patógenos a los humanos
El comercio de fauna silvestre abarca la compra y venta de animales salvajes, sus partes o productos derivados, pudiendo ser tanto de forma legal como ilegal. Mientras que el comercio legal está regulado internacionalmente para evitar poner en riesgo la supervivencia de las especies, el ilegal es una actividad criminal que mueve entre 7 mil y 23 mil millones de dólares anuales. Un grave problema que supone la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.
Aparte de afectar críticamente a especies como el rinoceronte, el elegante y el tigre, así como miles de reptiles y aves, el comercio de fauna silvestre ilegal presenta grandes riesgos por la falta de controles de salud, relacionados con enfermedades zoonóticas (infección transmisible de animales vertebrados a humanos, o viceversa, causada por virus, bacterias, parásitos u hongos) y posibles pandemias.
Justamente, un nuevo estudio publicado en la revista Science, que combinó 40 años de datos sobre la importación y exportación legal e ilegal de fauna silvestre, ha revelado cómo el comercio de fauna silvestre aumenta las probabilidades de transmisión de patógenos entre animales y humanos. Hasta ahora, ningún estudio había determinado con exactitud la magnitud de esta interacción.
Los mamíferos salvajes tienen 1,5 veces más probabilidades de transmitir agentes infecciosos a los humanos
Los investigadores de las universidades de Yale, Mayrland e Idaho estudiaron las relaciones entre huéspedes y patógenos y descubrieron, sorprendentemente, que los mamíferos salvajes tienen 1,5 veces más probabilidades de transmitir agentes infecciosos a los humanos. El tráfico ilegal incluso incrementa estas interacciones adversas. Al parecer, no hay «riesgo» al tocar un piano con teclas de marfil o usar pieles, según Jérôme Gippet, primer autor del estudio. "El problema radica en el inicio de la cadena: alguien tuvo que cazar al animal, despellejarlo, transportarlo...".
Un estudio realizado en el Departamento de Ecología y Evolución de la Universidad de Lausana cuantificó el impacto del comercio de fauna silvestre en el intercambio de gérmenes y parásitos, indica un comunicado de prensa. Cleo Bertelsmeier, directora del estudio, se interesó por este nicho ecológico porque el comercio de fauna silvestre fomenta la propagación de invasiones biológicas que, además de dañar los ecosistemas locales, pueden afectar tanto a otras especies como a los seres humanos.
Esta actividad, como nos ha demostrado la COVID-19, puede provocar epidemias y pandemias. Un comunicado de prensa mencionó otro brote de viruela del mono en 2003, causado por la venta de perros de la pradera como mascotas. El trabajo se centró en mamíferos salvajes, como especies capturadas en la naturaleza o criadas en cautividad para venta y tenencia de mascotas como zorros del desierto, nutrias, erizos pigmeos africanos, gatos leopardo, petauros del azúcar, entre otros.
Los investigadores, tras analizar los datos, descubrieron que el problema podría no ser inmediato, pero que el consumo de productos de origen animal sí contribuye a la transmisión de patógenos a los humanos. Estas especies tienen un 50 % más de probabilidades de compartir con nosotros al menos un virus, bacteria, hongo o parásito. Y el comercio ilegal o el tráfico de animales vivos aumenta dicha cifra.