El litio se ha vuelto imprescindible en la electrificación global. Este mineral poco conocido sería la clave para satisfacer la alta demanda

La extracción de litio de la petalita es más compleja que en la espodumena

El litio se ha vuelto imprescindible en la electrificación global. Este mineral poco conocido sería la clave para satisfacer la alta demanda
Roca de petalita
Publicado en Ciencia

El mundo en el que vivimos está cambiando. Cada vez se priorizan más las fuentes de energía renovables para depender menos de los combustibles fósiles. Solo hay que ver que las ventas de coches eléctricos están creciendo en casi todo el planeta, y que los paneles solares se han vuelto un elemento decorativo muy habitual en los tejados de muchos edificios y viviendas particulares.

Las baterías juegan un papel fundamental en el proceso de electrificación global. Aunque se están investigando diversas tecnologías, las de iones de litio todavía son las más populares. Están presentes en nuestro teléfono, tableta, ordenador portátil y hasta vehículos. Por ello, este metal alcalino resulta tan necesario para la tecnología moderna, sobre todo por su alta capacidad de almacenamiento de energía.

Como la demanda de litio es cada vez más alta y su reciclaje, por sí solo, no puede satisfacerla, un grupo de investigadores australiano está explorando nuevas formas de liberar litio de la petalita. Aunque desconocido para muchas personas, este silicato de litio y aluminio podría ser clave en el proceso de transición energética.

LithSonic puede producir litio metálico en polvo o en lingotes

La petalita, también conocida como castorita, es un mineral de silicato de litio y aluminio que resulta una importante mena de litio utilizada en la industria de las baterías, vidrios y cerámica debido a su bajo coeficiente de expansión térmica. De color blanco, gris o incoloro (sin color), se encuentra comúnmente en pegmatitas graníticas, a menudo asociada con espodumena (más famosa en la minería), lepidolita, cuarzo y turmalina.

Con una dureza de 6 a 6,5, la petalita fue descubierta en 1800 en la isla de Utö (Suecia), y está bien valorada como gema. Su pureza la vuelve bastante interesante, ya que suele tener bajas concentraciones de hierro y otras impurezas que arruinan las baterías.

Según la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO), las nuevas tecnologías de extracción podrían permitir una producción más limpia y apoyar una transición energética más resiliente a medida que los vehículos eléctricos y los sistemas de energía renovable se expanden en todo el mundo.

Si bien la espodumena (mineral silicato de litio y aluminio perteneciente al grupo de los piroxenos que resulta crucial para la extracción de litio) continúa siendo el mineral predominante debido a su alta concentración y a sus rutas de procesamiento maduras, existen más alternativas. La lepidolita y la ambligonita están cobrando más importancia, así como la petalita, que es una de las menos conocidas.

El problema es que la extracción de litio de la petalita es más compleja que en la espodumena, ya que requiere calor y presión adicionales para que sea accesible. A pesar de los inconvenientes, la petalita se perfila como un recurso complementario bastante prometedor para diversificar las cadenas de suministro de litio y apoyar los objetivos de transición energética a largo plazo.

La financiación del Centro de I+D de Minerales Críticos de Australia ha permitido a CSIRO desarrollar un nuevo proceso llamado LithSonic, basado en su tecnología MagSonic anterior, para crear una nueva vía de producción de litio. La tecnología ofrece una alternativa más limpia y potencialmente de menor impacto a los métodos de extracción convencionales y puede aplicarse a diversas materias primas que contienen litio, incluida la petalita.

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