El telescopio espacial James Webb detecta señales de humo cósmicas al otro lado del universo

Gracias a un fenómeno conocido como lente gravitatoria, hemos podido acercarnos a una galaxia muy alejada de nuestra posición.

El telescopio espacial James Webb detecta señales de humo cósmicas al otro lado del universo
Imagen del anillo detectado por James Webb.
Publicado en Ciencia

Los últimos meses están siendo increíbles en el ámbito astronómico, gracias a la labor que realiza el telescopio espacial de la ESA y la NASA, conocido como James Webb. Anteriormente, os hemos mostrado las mejores fotografías y fondos de pantalla del telescopio, y ahora puedes añadir una más a la colección, con un anillo que podría parecer una simple imagen desenfocada de algún objeto cósmico, pero que encierra una curiosa historia.

El anillo cósmico con el que se intuyen señales de humo

La imagen que has podido ver en portada muestra un par de galaxias, desde un punto de vista poco habitual. Estamos hablando de que a través del fenómeno conocido como lente gravitatoria, podemos observar un objeto amplificado por la influencia de otro. Dejad que nos expliquemos. Los objetos cósmicos gigantescos, como es el caso de una galaxia, son capaces de distorsionar el propio espacio-tiempo, el tejido que mantiene unido el universo. Es decir que si un objeto se encuentra detrás de otro, su luz se amplifica para hacerlo visible.

Esto es lo que ha sucedido en este caso, donde una galaxia ha podido ser detectada a través de otra más cercana y que se ha alineado perfectamente desde nuestro punto de vista. El efecto por el que una galaxia se muestra en forma de anillo alrededor de otra más cercana, pero que la oculta, adopta el nombre de Anillo de Einstein y es como científicos, en un artículo publicado en la revista Nature, han podido detectar las señales de humo de las que te hablábamos anteriormente.

Gracias a la lente gravitatoria, el telescopio espacial James Webb ha podido avistar moléculas orgánicas complejas procedentes de una galaxia que se encuentra a 12.000 millones de años luz y que habitualmente pueden hallarse en humo y fuego. En nuestro planeta, estas moléculas aparecen al quemar madera, carbón o gas y son denominadas como hidrocarburos aromáticos policíclicos. Su detección en el universo podría indicar el inicio de la formación de estrellas, pero no parece ser el caso.

Estas moléculas han sido detectadas tan lejos, que la observación corresponde a lo que sucedió 1.500 millones de años tras el Big Bang, siendo la primera vez que detectamos este tipo de moléculas en el universo primigenio. Justin Spilker, autor principal del estudio, asegura en el medio New Atlas que:

Estas grandes moléculas son comunes en el espacio. Los astrónomos creen que son una buena señal de formación estelar. En cualquier lugar donde veas estas moléculas, estrellas recién nacidas están ardiendo. Gracias a la alta definición de James Webb, hemos encontrado regiones con humo, pero sin formación de estrellas y otras con formación de estrellas, pero sin humo.

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