El telescopio James Webb de la NASA revela el brillante corazón de la galaxia espiral Messier 77
Los brillantes rayos de color naranja no son características reales de Messier 77
A unos 47 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de Cetus, se encuentra la galaxia espiral barrada Messier 77. También conocida como NGC 1068 o la Galaxia Calamar, fue descubierta por Pierre Méchain en 1780, un astrónomo y topógrafo francés que la describió originalmente como una nebulosa.
Se trata de una de las galaxias Seyfert (uno de los dos grupos más grandes de galaxias activas) más brillantes y visibles desde la Tierra, y tiene un diámetro isofotal D de aproximadamente 27,70 kiloparsecs (90 mil años de luz). Messier 77 es una galaxia activa con un núcleo galáctico que está oscurecido por polvo astronómico en longitudes de onda visibles.
Messier 77 es de gran interés para los científicos debido a que está relativamente cerca, así como por su luminosidad, lo que permite estudiar su núcleo galáctico activo. La región central de la galaxia está dominada por una fuente extremadamente compacta y energética que brilla más que el resto de la galaxia en conjunto, poniendo incluso a prueba la sensibilidad del telescopio espacial James Webb.
La galaxia está repleta de densas nubes de polvo
El núcleo galáctico activo de Messier 77, alimentado por una gujero negro supermasivo en su centro, tiene una masa estimada de alrededor de ocho millones de soles. El gas de la región es atraído hacia el interior por la poderosa gravedad del agujero negro, fromando órbitas cerradas y de alta velocidad mientras se desplaza en espiral hacia el centro. Durante el proceso, el material colisiona, se comprime y se calienta a temperaturas extremas, generando enormes cantidades de radiación.
Los brillantes rayos de color naranja no son características reales de Messier 77, sino artefactos ópticos conocidos como picos de difracción, los cuales aparecen cuando la intensa luz no resuelta del núcleo galáctico activo interactúa con la geometría de los segmentos hexagonales del espejo del telescopio Webb y los puntales de soporte de su espejo secundario, desviando ligeramente la luz y creando el patrón característico.
Los picos de difracción solo aparecen cuando una fuente de luz es extremadamente brillante y está muy concentrada, por eso suele asociarse con estrellas. SIn embargo, en algunas galaxias, como Messier 77, el núcleo central es lo suficientemente brillante y compacto como para producir el mismo efecto. Más allá de su núcleo luminoso, Messier 77 es también una región de intensa formación estelar,
Las observaciones en el infrarrojo cercano del telescopio Webb revelan una prominente estructura en forma de barra que atraviesa la región central de la galaxia: un elemento que no es visible en las imágenes ópticas. Rodeando esta barra se encuentra un brillante anillo de formación estelar, formado donde convergen los extremos internos de los brazos espirales de la galaxia.
La galaxia también está repleta de densas nubes de polvo que forman una gran estructura arremolinada de filamentos y cavidades vacías. Más allá de la estructura principal captada por el telescopio Webb, los brazos espirales de la galaxia se extienden formando un tenue y amplio anillo de gas de hidrógeno que abarca miles de años luz, el cual todavía aún presenta actividad de formación estelar. La alta resolución de los instrumentos del telescopio Webb revela claramente densos cúmulos estelares junto con grandes reservorios de gas y polvo.