En Gran Bretaña encuentran restos arqueológicos de una metalurgia exquisita: tienen más de 2.000 años de antigüedad

Un detectorista de metales ha propiciado uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de la historia reciente en el norte de Inglaterra. El descubrimiento de casi un millar de artefactos revela secretos inéditos

En Gran Bretaña encuentran restos arqueológicos de una metalurgia exquisita: tienen más de 2.000 años de antigüedad
Algunas de las piezas arqueológicas que han encontrado en el yacimiento descubierto recientemente
Publicado en Ciencia

La tierra de North Yorkshire ha custodiado durante más de dos milenios un yacimiento que ahora desafía los registros históricos. Un equipo de arqueólogos ha desenterrado una colección monumental de casi 950 artefactos metálicos, bautizada como los Tesoros de Melsonby. Este hallazgo aporta datos inéditos sobre el poder y las costumbres de la Edad del Hierro tardía en las islas británicas.

El descubrimiento inicial fue obra del detectorista de metales Peter Heads, quien alertó a las autoridades y permitió que la Universidad de Durham ejecutara una excavación exhaustiva. Las pruebas de radiocarbono han confirmado que las piezas fueron enterradas entre el 40 a.C. y el 40 d.C., justo en las décadas previas a la invasión romana del norte de Inglaterra.

Lejos de constituir un simple escondite de riquezas, el yacimiento parece responder a un complejo ritual de destrucción deliberada. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, la naturaleza de los objetos y el estado en el que fueron sepultados sugieren una práctica ceremonial de las élites locales.

El enigma de los carros de cuatro ruedas

Entre la amalgama de metal oxidado y tierra, los investigadores han identificado la primera evidencia concluyente de carros de cuatro ruedas en Gran Bretaña. Hasta la fecha, no se tenía constancia de que este tipo de vehículos circularan por territorio británico en aquella época. A ello se suma su clara afinidad con los carros ceremoniales de Europa continental.

El primer depósito de la excavación contenía 28 llantas de hierro dobladas intencionadamente, así como elaborados arneses para caballos y armamento diverso. Junto a estos restos vehiculares, apareció un gran recipiente decorado con máscaras faciales y coral mediterráneo. Los expertos apuntan a que este cuenco se utilizaba para mezclar vino durante los grandes festines de la época.

A escasos 25 metros de este primer conjunto, los arqueólogos localizaron un segundo "tesoro". En este caso, las lanzas y los componentes de arnés estaban fuertemente empaquetados. De este modo, todo apunta a que los responsables del enterramiento envolvieron el material en tejidos orgánicos antes de confiarlo a la tierra.

Un ritual de poder en tierras de los Brigantes

La destrucción metódica de un patrimonio tan valioso no constituía un acto de vandalismo, sino una demostración de fuerza. Los especialistas sugieren que este sacrificio material representa una exhibición de poder de los líderes locales, quienes eran capaces de movilizar y destruir recursos inmensos sin alterar su estatus.

El lugar del hallazgo no resulta casual. La zona se encuentra muy cerca del antiguo asentamiento real de Stanwick, considerado el principal centro de poder de la tribu de los Brigantes y el probable hogar de la histórica reina Cartimandua. Quienquiera que fuera el dueño original de este material, formaba parte de una red que se extendía por toda Europa y mantenía conexiones comerciales que llegaban hasta el mundo romano.

En estos momentos, un equipo internacional de expertos trabaja en la conservación y el análisis de los materiales junto al Museo de Yorkshire y el organismo Historic England. El objetivo a corto plazo pasa por determinar el origen exacto de los metales y estudiar el coral mediterráneo. Con ello, los investigadores confían en trazar con mayor precisión las rutas comerciales de esta civilización.

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