Es una base militar abandonada, pero contiene pistas para entender el cambio climático
Entender el pasado del planeta también nos pone en posición de conocer su futuro más próximo.
Quizás hemos llegado demasiado tarde para frenar el cambio climático, pero no cabe duda de que el calentamiento global del planeta es una realidad y además una muy presente en todos los continentes. Ahora, una investigación pionera quiere utilizar material obtenido de una base militar abandonada para entender los efectos del cambio climático.
Desenterrado ecosistemas bajo la gélida Groenlandia
La base militar de Camp Century fue creada en 1959 como banco de pruebas de tecnología de excavación en hielo y también para, potencialmente, dar vida al 'Project Iceworm', pretendiendo ocultar centenares de cabezas nucleares bajo el inhóspito paraje. En 1966 esta base quedó deshabitada, pero antes de marcharse del lugar, los científicos consiguieron extraer 'muestras de arena congelada, hielo, piedras y barro' procedentes de más de 1.000 metros de profundidad, según la información publicada en Wired.
NEW paper in @ScienceMagazine about the sediment from the bottom of the Camp Century ice core. Northwestern Greenland was ice-free during the MIS 11 interglacial period (~400,000 years ago) requiring at least 1.4 m of sea-level contribution from Greenlandhttps://t.co/5YMzqQKu1L
— Drew Christ (@drewchrist_geo) July 21, 2023
Desde aquella década de los 60, estos restos han ido yendo de un lado para otro, pasando por la Universidad de Búfalo y Dinamarca, para acabar apareciendo en la Universidad de Copenhagen en el año 2018. A partir de aquí, un grupo de investigadores los ha analizado y han descubierto cosas sorprendentes, tal y como asegura el coautor del estudio Paul Bierman:
En ese sedimento congelado hay fósiles de hojas y pequeños trozos de insectos, leña y musgo, que nos dicen que en el pasado existió un ecosistema en forma de tundra viviendo donde hoy tenemos más de un kilómetro de hielo. La capa de hielo es frágil. Puede desaparecer y ha desaparecido. Ahora tenemos una fecha del acontecimiento.
La tundra que una vez cubrió el paisaje del noroeste de Groenlandia está datada en 416.000 años, una época donde las temperaturas eran similares a las actuales, pero con un factor diferencial que hace que el hielo se esté derritiendo más rápidamente: el cambio climático. En aquella época la concentración atmosférica de dióxido de carbono era de 280 partes por millón, mientras que en la actualidad la cifra alcanza las 422 partes por millón.
Y es si Groenlandia se derritiese hoy, el efecto en el resto del planeta sería devastador, con el aumento del nivel del mar como una de las consecuencias a las que tendríamos que enfrentarnos tarde o temprano, en una dimensión nunca antes vista por el ser humano. El geólogo Paul Bierman lanza la advertencia definitiva:
Ahora tenemos la evidencia definitiva de que cuando el clima se vuelve más cálido, la capa de hielo de Groenlandia desaparece. Y únicamente hemos empezado a advertir sobre el clima. Utilizamos el pasado para entender el futuro y el presente, y eso hace que el futuro sea un poco aterrador. No es que deberíamos huir de él, pero es una llamada a la acción.