Estados Unidos prueba un pozo a tres kilómetros de profundidad para enterrar la basura nuclear de forma definitiva
Una empresa estadounidense culmina con éxito las pruebas de un sistema pionero para almacenar residuos radiactivos a gran profundidad. Mediante cápsulas de alta resistencia introducidas en perforaciones kilométricas
El destino final de los desechos radiactivos siempre ha supuesto el principal escollo de la energía atómica. Hasta la fecha, las soluciones pasaban por almacenamientos temporales en superficie o por la construcción de complejas instalaciones subterráneas. Frente a este escenario, la compañía estadounidense Deep Isolation ha desarrollado una tecnología de perforación profunda que aspira a transformar la gestión global de estos materiales.
La empresa ha finalizado con éxito el denominado Proyecto SAVANT, una iniciativa de investigación de dos años que valida su método de confinamiento geológico. Este sistema utiliza pozos que alcanzan los tres kilómetros de profundidad para aislar de forma permanente el material más peligroso. Con ello, los técnicos logran alejar el combustible gastado de cualquier posible contacto con la biosfera o los acuíferos superficiales.
Para materializar este hito, los ingenieros han diseñado el Sistema de Recipiente Universal (UCS), una cápsula de altísima resistencia capaz de albergar residuos de alta actividad. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, las pruebas de laboratorio han demostrado una extraordinaria resistencia a la corrosión a largo plazo. Así, el material radiactivo permanecería sellado bajo la corteza terrestre durante milenios sin riesgo de fugas.
Respaldo de la Administración estadounidense
El desarrollo de esta tecnología puntera ha contado con la financiación directa del Departamento de Energía de Estados Unidos, a través de su agencia de proyectos de investigación avanzados. Esta inyección económica, enmarcada en una iniciativa gubernamental de nueve millones de dólares, ha permitido verificar el diseño y la fabricación de los cilindros de contención.
Tras superar la fase de laboratorio y las pruebas físicas de los materiales, el equipo se prepara ahora para una demostración a escala real. El objetivo de esta nueva etapa pasa por generar la confianza necesaria en la industria y convencer a las instituciones reguladoras antes de dar el salto a la comercialización de esta alternativa de almacenamiento.
Simulacro bajo el subsuelo de Texas
El siguiente paso para la validación del sistema ya está en marcha. A finales del pasado mes de enero arrancaron las obras en el Centro de Demostración de Perforación Profunda, unas instalaciones ubicadas cerca de la localidad de Cameron, en el estado de Texas. En este enclave, los operarios llevarán a cabo un simulacro completo de enterramiento aprovechando la maquinaria pesada de la industria extractiva.
Durante esta fase de campo, los técnicos introducirán uno de los recipientes a más de un kilómetro y medio de profundidad. Para garantizar la seguridad absoluta durante el ensayo, la cápsula se enterrará completamente vacía, sin carga radiactiva en su interior. El proyecto cuenta con el apoyo de gigantes del sector como Halliburton, Amentum y NAC International, una alianza que podría convertir esta técnica en el estándar global para los futuros reactores avanzados.