La central de Fukushima queda atrás: la mayor central nuclear de Japón se pone en marcha

Japón ha reactivado la unidad 6 de la central de Kashiwazaki-Kariwa, la planta nuclear más grande del mundo por capacidad instalada. Este hito supone el regreso a la actividad de un reactor de Tepco

La central de Fukushima queda atrás: la mayor central nuclear de Japón se pone en marcha
Vista panorámica de las unidades 5-7 de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa (Tepco)
Publicado en Ciencia

Han pasado más de trece años desde que el nombre de Tepco (Tokyo Electric Power Company) quedó indisolublemente ligado a la tragedia de Fukushima. Sin embargo, la compañía acaba de pasar una página histórica en su cronología: por primera vez desde la crisis de 2011, el operador ha logrado reactivar un reactor nuclear. El escenario de este regreso es la central de Kashiwazaki-Kariwa, en la prefectura de Niigata, donde la Unidad 6 alcanzó el estado de criticidad el pasado 9 de febrero.

Este hito no es una simple maniobra de encendido; simboliza la reincorporación de Japón a la vanguardia atómica mediante el uso de un ABWR (Advanced Boiling Water Reactor). Con una capacidad de generación de 1.356 megavatios, esta infraestructura marca el inicio de una nueva era energética para el país, que busca recuperar la estabilidad de una red que, antes del gran terremoto, dependía en un 30 por ciento de la fisión nuclear.

Japón se dispone a superar la parálisis técnica tras el desastre

El camino hacia la reactivación ha sido un desafío de ingeniería y paciencia. El proceso no ha estado exento de sobresaltos: a finales de enero, los ingenieros tuvieron que abortar momentáneamente la hoja de ruta debido a una anomalía en el sistema de monitorización de las barras de control. Lejos de ser un revés menor, este incidente obligó a una revisión exhaustiva para garantizar la integridad de los equipos bajo condiciones reales de presión de vapor.

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Tras solventar las incidencias técnicas y superar el estricto escrutinio de la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA), la maquinaria se ha puesto en marcha. El calendario operativo es preciso: se espera que la transmisión de energía a la red comience este 16 de febrero. No obstante, la prudencia sigue siendo la norma; está programada una parada técnica el día 20 para descartar cualquier anomalía antes de dar el paso final. Si todo avanza según lo previsto, la operación comercial plena será una realidad el próximo 18 de marzo.

Más allá de la ingeniería, la reactivación de Kashiwazaki-Kariwa es un balón de oxígeno financiero para la operadora. El cierre prolongado de las centrales tras el tsunami impuso una carga económica brutal sobre la industria. Ahora, las proyecciones son optimistas: se calcula que la puesta en marcha combinada de las unidades 6 y 7 inyectará en las cuentas de Tepco aproximadamente 633 millones de dólares anuales (100.000 millones de yenes).

Este movimiento cuenta con el respaldo político necesario, materializado en el consentimiento del gobernador de Niigata, Hideyo Hanazumi. Aunque esta planta no sufrió daños directos durante el desastre de Tōhoku, sus siete reactores permanecieron en un letargo forzoso, víctimas de un cambio de paradigma en la seguridad global y del escepticismo público. Hoy, con los nuevos estándares de seguridad implementados, Japón parece listo para dejar atrás el miedo y abrazar de nuevo la potencia nuclear como pilar de su soberanía energética.

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