Este hombre sobrevivió a 172 ataques de serpiente: una curiosa inmunidad que transformó su sangre en antídoto

Bill Haast sobrevivió a más de 170 mordeduras de serpiente y vivió hasta los 100 años. ¿Cómo lo consiguió?

Este hombre sobrevivió a 172 ataques de serpiente: una curiosa inmunidad que transformó su sangre en antídoto
Bill Haast sobrevivió a más de 170 ataques de serpientes peligrosas. Imagen: Crunge
Publicado en Ciencia

Hace ya mucho tiempo que se comprobó cómo muchos de los antídotos son creados a partir de pequeñas dosis del veneno de los animales. Es curioso este tipo de inmunidad, ya que se consigue, en cierto modo, con el propio creador del problema. Sea como fuere, ¿puede una persona llegar a desarrollar tantos anticuerpos como para ser inmune a picaduras de una determinada especie? Uno de los casos más destacados en referencia a ello fue el de Bill Haast, una persona que sobrevivió a un total de 172 ataques de serpientes de distinta especie.

Trabajador en unas instalaciones dedicadas al cuidado de animales en cautividad, recibió la mordedura de una serie de variedades letales de serpiente a lo largo de varios años. Curiosamente, pudo salir indemne de todas ellas gracias a la generación de una especie de inmunidad. La sangre de esta persona aprendió de lo ocurrido en el pasado y, gracias a ello, pudo seguir trabajando pese a las nuevas mordeduras. Se trata, sin duda alguna, de uno de los ejemplos más claros que demuestran la efectividad de los antídotos basados en el propio veneno.

Conozcamos, por tanto, cuál es la historia de Bill Haast, por qué se trata de un caso que permite comprender lo sabia que puede llegar a ser la naturaleza y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante un ejemplo diferencial en lo que se refiere a evolución natural. Durante la etapa de 1947 hasta 1984 trabajó en el Serpentario de Miami, espacio en el que experimentó todos los ataques de estos reptiles.

Sobrevivir a 172 ataques de serpientes y poder contarlo, así es la historia de Bill Haast

El señor Haast, desde muy pequeño, sintió una atracción especial por los cuerpos estirados y delgados de las serpientes. Podría decirse que creía que eran auténticos animales mitológicos raros. Ya con 11 años experimentó la primera de las mordeduras. Fue una variedad de una serpiente de cascabel y, sin duda alguna, le causó una basta molestia en el brazo. Sin embargo, gracias a tratar la mordedura con los remedios de la época, pudo salir indemne. El siguiente episodio parecido llegaría tan solo unos meses después, esta vez por otra especie con presencia, sobre todo, en Estados Unidos.

Desde aquellos primeros contactos con estos fascinantes animales, decidió profundizar su relación con los mismos. Creyó factible desarrollar su carrera profesional como extractor de veneno de serpiente, por lo que con tan solo 16 años ya estaba manejando algunas de las especies más peligrosas y venenosas que hay en todo el mundo. Al fin y al cabo, las investigaciones en materia científica estaban comenzando a desarrollarse, por lo que la demanda de este tipo de soluciones no paraba de crecer.

De acuerdo con la información de Wikipedia, desarrolló su trayectoria profesional en el ámbito de la aviación debido a necesidades económicas, ya que el trabajo con serpientes no le retornaba los suficientes ingresos. Esto le permitió viajar internacionalmente, pudiendo llevar a América, lugar de residencia, todo tipo de especies exóticas de serpientes. Para el año 1946, justo finalizada la Segunda Guerra Mundial, pudo comprar un terreno y hacer posible su sueño: tener una granja de serpientes propia.

Unos 20 años después, la granja en cuestión ya contaba con más de 500 serpientes y 400 jaulas, un registro que permite comprender hasta qué punto había desarrollado una actividad de compra a lo largo de los últimos años. Algunas de ellas se encontraban dentro de la lista de especies en peligro de extinción. Durante todo este tiempo, fue mordido por algunas de las criaturas más peligrosas del mundo y, precisamente gracias a esta combinación, pudo salir indemne de todas ellas. Conforme se incrementaba el número de ataques, se lograba disfrutar de una inmunidad mucho más reforzada.

Dichas instalaciones cerraron en la década de los ochenta y todas las serpientes fueron trasladadas al Miami Serpentarium Laboratories. Desde este nuevo emplazamiento, siguió llevando a cabo trabajos de mantenimiento y estudios experimentales y, por supuesto, siguió recibiendo ataques por parte de las serpientes. De hecho, en el año 2003, recibió una mordedura muy fuerte de una víbora malaya, provocándole la pérdida de un dedo.

El señor Haast murió el día 15 de junio de 2011, a la edad de 100 años. Y no, no se debió a la mordedura de una serpiente peligrosa.

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