Este país europeo avanza hacia un combustible nuclear más seguro: el futuro de esta energía ya está aquí
Un reciente estudio confirma que este nuevo combustible funciona en condiciones reales y permite avanzar hacia un cambio exigido por la normativa internacional
La adaptación de los reactores de investigación a combustibles más seguros ha dado un paso importante en Europa. El reactor FRM II, gestionado por la Universidad Técnica de Múnich, ha superado una prueba clave para poder dejar atrás el uranio altamente enriquecido y pasar a un combustible menos sensible desde el punto de vista de la seguridad.
Europa avanza en la sustitución del uranio altamente enriquecido
En el ensayo, explicado en el comunicado publicado en la página web de la Universidad Técnica de Múnich, se probaron, por primera vez en condiciones reales, dos placas de combustible hechas con una mezcla de uranio y molibdeno. Las placas se sometieron a la radiación y al calor que genera un reactor en funcionamiento normal. Y el resultado no pudo ser mejor: el material resistió sin problemas.
Esta es la confirmación de que dichas placas pueden utilizarse en el reactor FRM II sin comprometer su funcionamiento ni su seguridad. En este caso, las placas fueron fabricadas por la empresa francesa Framatome, en colaboración con la propia universidad y otros socios del continente. Las pruebas se realizaron en el reactor BR-2 del centro belga SCK CEN, una instalación que está especializada en este tipo de tests.
Cabe destacar que estos resultados han sido especialmente relevantes, ya que otros materiales, anteriormente, no consiguieron superar ensayos similares. Pero, ¿por qué tanto interés por esta investigación? A escala internacional, existe el compromiso de reducir el uso de uranio altamente enriquecido en reactores de investigación y sustituirlo por combustibles con menos del 20 % de uranio 235, un umbral considerado más seguro.
En el reactor FRM II, la licencia de funcionamiento obliga a hacer la conversión en cuanto exista un combustible que sea fiable. Christian Pfleiderer, su director científico, asegura que los resultados obtenidos confirman que el camino elegido es el correcto, ya que la seguridad sigue siendo la prioridad.
Sin embargo, el reactor mantendrá su papel científico, facilitando su uso a investigadores que trabajan en campos tan distintos como la fusión nuclear o los tratamientos contra el cáncer. El desarrollo de este nuevo combustible comenzó en 2019 y se apoya en décadas de trabajo previo. Además, los investigadores han rediseñado el núcleo para conservar su ciclo de funcionamiento de 60 días.
Para la compañía Framatome, este proyecto abre la puerta a una nueva generación de combustibles más seguros y eficientes para reactores de investigación en todo el mundo. Si todo sale según lo previsto, el reactor FRM II se convertirá en un referente internacional al combinar seguridad, cumplimiento de las normas y excelencia científica. Y Europa puede estar muy orgullosa de ello.