Este robot puede sudar y nos puede ayudar a entender cómo el calor afecta a nuestro organismo
Encontrar maneras de protegernos ante el inevitable calor del planeta podría ser fundamental para las próximas generaciones.
Somos seres de contrastes, queremos frío cuando hace calor y viceversa. La evolución de las especies, en la más que aceptada teoría de Darwin, nos invita a conocer cómo éstas van adaptándose a cambios en su entorno, pero quizás el ser humano necesite una adaptación mucho más rápida si queremos no sufrir con las terribles olas de calor que tenemos y que se avecinan para los próximos años.
Adaptación al calor o padecer sus terribles consecuencias
Te hemos contado cómo proteger el router cuando hace calor y los trucos de la DGT para conducir con seguridad cuando las temperaturas suben en exceso. Ahora, también queremos presentarte a ANDI, un robot maniquí que busca que conozcamos un poco más cómo nuestro organismo lidia con temperaturas más altas de lo habitual.
VIDEO: What happens to the body when a human gets heatstroke? How can we protect ourselves in a warming planet? To answer these burning questions, Arizona researchers have deployed a robot that can breathe, shiver and sweat. His name is ANDI. pic.twitter.com/qyo7hh5G4T
— AFP News Agency (@AFP) July 23, 2023
El robot, fabricado por la compañía Thermetrics, ha sido utilizado con anterioridad para estudiar diferentes tejidos para ropa de deporte y ahora está siendo utilizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona para exponerlo al extremo ambiente de este estado. ANDI cuesta medio millón de dólares y está preparado para replicar la función térmica del cuerpo humano, ya sea de niños, adultos, personas con distintos tipos de niveles físicos o diferentes condiciones de salud.
Únicamente en su torso, este maniquí robotizado cuenta con 35 sensores para medir la temperatura, además de que también integra un tanque externo para imitar la respiración y agujeros que harían las veces de poros por donde el ingenio mecánico parece sudar, de la misma manera que lo haría una persona que está pasando calor.
ANDI, además, cuenta con un sistema de enfriamiento a través de canales de agua fría que circulan por su interior y que le permiten poder soportar temperaturas de hasta 60ºC, que quizás hace décadas nos parecían impropias de nuestro planeta, pero que parecen estar revelándose como el destino que tendrán que sufrir las próximas generaciones.
A través de los datos que se recopilen con este robot, los científicos de la universidad podrán empezar a entender lo que sucede en neustro interior cuando el calor aprieta y, por tanto, empezar a estudiar cuáles son las mejores soluciones para evitar daños mayores en neustro organismo, desde ropa a material que nos proteja y nos mantenga alejados del sofocante calor.