Las estrellas son inmensos cuerpos ardientes que pueden alcanzar las temperaturas más altas del universo. Como consecuencia de la combustión de los gases que las componen, llegan a presentar el cuarto y desconocido estado de la materia, el plasma. Y es que con sólidos, líquidos y gaseosos nos quedábamos algo cortos.

Son las reinas pobladoras de nuestro universo

La estrella más cercana a nuestro planeta es obviamente el Sol, que además es uno de los principales responsables de la existencia de vida sobre la Tierra. Por ejemplo, gracias a él, y a la distancia a la que nos encontramos, el agua permanece en estado líquido. Además, contamos con unas temperaturas medias no sólo soportables, sino agradables.

Sin embargo, y por muy impasibles que puedan parecer, las estrellas también tienen una etapa de existencia, una vida. Esos gases que arden durante millones de años, principalmente hidrógeno, llegarán a consumirse, dando lugar a nuevos procesos. Tras estos, y con la irremediable actuación de tiempo, la estrella acabará muriendo. Pero, ¿cuánto vive una estrella?

Miles de millones, todas con una larga vida. Meteorología en Red

Casi eternas

Como podemos leer en Wikipedia, la mayoría de estrellas que conocemos poseen una edad de entre mil millones y 10 mil millones de años. Nuestro querido Sol se encontraría en la mitad de ese largo trayecto, con cerca de 4.500 millones de años, y con cerca de 5.000 millones más por delante.

Al igual que todas, nuestro Sol también tendrá un final

Cuando llegue el final, la estrella podrá desaparecer de varias maneras distintas. La más conocida, probablemente por la inmensidad del evento y por su recreación en el cine y la televisión, es una explosión. Sin embargo, este no es el único final posible para una supernova.

Como apuntan desde Quora, existen finales más dulces y sencillos. Muchas estrellas, entre las que se encuentra el Sol, acabarán consumiendo el carbono y los materiales de las capas exteriores, quedando como una enana blanca. Una pequeña y estable estrella fría de luz blanca será lo último que permanezca.

Sin embargo, un reciente descubrimiento parece indicarnos que existen estrellas que pueden llevar a cabo procesos muy diferentes. Una de ellas ha sorprendido a los científicos por haber renacido tras sucesivas y violentas explosiones. ¿Cómo es posible?

Una estrella que asombra a los científicos

iPTF14hls. Este es el "sencillo" nombre de la estrella que ha cambiado nuestra concepción de la vida de estos astros. Según Muy Interesante, un equipo formado por astrónomos de todo el mundo en el que se encuentran Nick Konidaris y Benjamin Shappee, expertos de la Universidad Carnegie Mellon, en los Estados Unidos.

Esta estrella volvió a la vida tras haber explotado como supernova

Su estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, ha presentado unas observaciones que no dejarán indiferente a nadie. La citada estrella llegó al final de su vida, convirtiéndose en supernova y explotando. Sin embargo, y para sorpresa de todos, no desapareció, sino que siguió brillando para volver a transformarse en supernova 60 años después.

Los investigadores observaron a la estrella durante casi dos años, tomando datos de sus sucesivos cambios de intensidad mientras era supernova. Fue mientras consultaban los archivos cuando saltó la sorpresa. ¡Existían datos de su explosión como supernova en el año 1954!

Se encontraban, sin ninguna duda, ante un caso excepcional. La estrella iPTF14hls había pasado por varias explosiones, para volver desde un estado de supernova a la vida, y para continuar de nuevo hacia un nuevo final. Estaban ante una estrella que parecía inmortal, pero, ¿cuál podía ser el motivo?

Algo jamás observado

Los científicos han llegado a una conclusión en su artículo, que podría desvelar el enigma. Una hipótesis formulada hace años para la explicación de un curioso fenómeno podría ser de nuevo la solución. El proceso es conocido como pulsación de supernova inestable, y por ahora está lejos de ser demostrado.

Quizás haga falta algo más para llegar a una conclusión sólida

Se trataría de una estrella que puede experimentar varias explosiones sin desaparecer. Es decir, a pesar de la inmensidad del evento, la estructura de la estrella soporta el golpe y permanece ante la adversidad.

Sin embargo, como he dicho, nos encontramos ante una teoría. Es cierto que este descubrimiento podría valer como prueba, pero un único evento no es suficiente para corroborar algo así. Los investigadores deberán seguir en busca de nuevos datos, y quién sabe, si de nuevos exponentes.