Giro de guion en el cambio climático: las emisiones de hidrógeno podrían estar calentando el planeta, según este estudio
Aunque este no es un gas de efecto invernadero, parece que un nuevo estudio advierte que este elemento se está acumulando en la atmósfera de forma sostenida desde hace décadas
Durante años, el hidrógeno ha sido presentado como un aliado clave contra el cambio climático. Se sabe que no emite dióxido de carbono al usarse y promete descarbonizar industrias que consumen mucha energía o el transporte de larga distancia. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que su papel en el clima es más complejo de lo que se pensaba. Incluso poniendo en riesgo, de nuevo, al planeta.
El hidrógeno también calienta el planeta
Un estudio coordinado por el Global Carbon Project, un consorcio internacional de científicos, ha dictaminado que las emisiones de hidrógeno están aumentando en la atmósfera y que, además, están contribuyendo al calentamiento global de forma indirecta. El trabajo, publicado en la revista científica Nature, afirma que esto sucede no porque el hidrógeno atrape calor, sino porque altera la química del aire y amplifica el impacto de otros gases, especialmente el metano.
La investigación afirma que la cantidad de hidrógeno en la atmósfera aumentó alrededor de un 70 % desde la era preindustrial hasta comienzos de los años 2000. Tras un breve periodo de estabilización, volvió a crecer a partir de 2010, impulsada en gran medida por la actividad humana. Pero, ¿cuál es la explicación a este fenómeno tan poco conocido?
Partimos de que el hidrógeno es la molécula más pequeña que existe y que, además, se escapa con facilidad. Se filtra en tuberías, instalaciones industriales y sistemas de almacenamiento. Ese hidrógeno adicional interfiere con unas sustancias presentes de forma natural en la atmósfera que actúan descomponiendo el metano. Al haber menos de estos limpiadores, el metano permanece más tiempo en el aire y sigue calentando el planeta durante más años.
Sin embargo, el efecto no termina ahí. Las reacciones químicas del hidrógeno también favorecen la formación de ozono y de vapor de agua en la estratosfera, ambos con capacidad de retener calor y de influir en la formación de nubes. En conjunto, estos procesos amplifican el calentamiento más allá de lo que provocaría el hidrógeno por sí solo.
Eso sí, tenemos buenas noticias: alrededor del 70 % del hidrógeno emitido es absorbido por los suelos, donde algunas bacterias lo utilizan como fuente de energía. Aun así, los investigadores estiman que el hidrógeno ya ha añadido unas 0,02 décimas de grados al calentamiento global. Sí, esta es una cifra modesta, pero comparable al impacto acumulado de las emisiones de un país industrializado como Francia.
La advertencia es muy clara: incluso el hidrógeno producido con energías renovables puede perder parte de su ventaja climática si las fugas no se controlan. Por tanto, el hidrógeno puede ser parte de la solución climática, pero solo si se gestiona con extremo cuidado, ya que incluso las energías limpias tienen efectos secundarios si no se cuenta con todas las variables. Y el hidrógeno no estaba en nuestras ecuaciones hasta ahora.