Han descubierto dos nuevas especies extremadamente venenosas: y son del último animal que te esperas
La Batracotoxina provoca calambres musculares y, en grandes cantidades, fallo cardíaco casi instantáneo.
Cuando piensas en un animal venenoso, lo normal es que se te vengan a la cabeza serpientes, arañas o escorpiones, pero no todo se limita a reptiles e insectos. De hecho, la lista de animales más venenosos del planeta la lidera una medusa, y nos encontramos en ella pulpos, moluscos e incluso topos. El veneno es un mecanismo de defensa muy popular en el reino animal, presente en muchas especies a lo largo del planeta. Sin embargo, hay una de ellas a la que raramente identificaríamos como un animal venenoso: los pájaros.
En una reciente incursión en los bosques de Papúa Nueva Guinea, un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague han descubierto que dos especies comunes de pájaros de la zona escondían un tóxico secreto en sus plumas. En un nuevo estudio explican el particular sistema de defensa del silbador de Schlegel (Pachycephala schlegelii) y el silbador Nuquirrufo (Aleadryas rufinucha). Estos pájaros tienen sus plumas impregnadas con una poderosa neurotoxina llamada Batracotoxina, que causa dolorosos calambres musculares y fallo cardíaco casi instantáneo si estás expuesto a grandes cantidades del veneno.
Una potente neurotoxina escondida en las plumas
Knud Jønsson, ecologista en el Museo de Historia Natural de Dinamarca, explica que el descubrimiento armas venenosas en pájaros no es nada habitual, y mucho menos en especies tan comunes como estas, que abarrotan los bosques de Papúa Nueva Guinea:
"Nos sorprendió mucho descubrir que estas aves eran venenosas, ya que no se han descubierto nuevas especies de aves venenosas desde hace más de dos décadas. Además, es particularmente increíble porque estas dos especies de aves son muy comunes en esta parte del mundo".

El pájaro silbador nuquirrufo (Aleadryas rufinucha) es una de las especies venenosas. Imagen: Universidad de Copenhage
Estos pájaros utilizan el veneno como un mecanismo de defensa, que les sirve tanto para los depredadores como para los parásitos que pudiesen adherirse a sus plumas. Los nativos de esta zona utilizan este tipo de aves en su gastronomía, pero estas dos especies en concreto no tienen popularidad ya que se dice que su carne es demasiado picante. Esto es a raíz de la neurotixina, que se ha encontrado también en su sistema digestivo, aunque en menores cantidades. Los investigadores todavía no pueden garantizar cuál es el mecanismo de creación y origen del veneno.
Una exposición leve de un humano a la Batracotoxina es prácticamente inofensiva, y los síntomas se parecen bastante al enrojecimiento e irritación que provoca pelar una cebolla sin protección. En pequeños animales puede ser letal, y es un ejemplo fantástico de cómo la evolución ha dotado a estos animales con un arma infalible para sobrevivir en la jungla. Las investigaciones han determinado que el metabolismo del animal es diferente al de otras especies, se ha adaptado para poder convivir con el veneno sin que el huésped sufra las consecuencias por sí mismo. Estas dos nuevas especies ya se consideran unas de las aves más venenosas de todo el planeta, aunque la intensidad de su veneno varía en función del ecosistema.