Reino Unido tomó inicialmente una medida poco popular para luchar contra el coronavirus: su intención era hacer nada, haciéndolo todo. Se trata de una estrategia para luchar con el covid-19 –en realidad, para luchar con cualquier virus– conocida como inmunidad de grupo. Pero, ¿de qué se trata exactamente? ¿Es una medida efectiva?

A pesar de que Reino Unido ha cambiado tajantemente de posición –está comenzando a actuar–, seguimos escuchando esas tres palabras muy a menudo: inmunidad de grupo o de rebaño.

La imnuidad de rebaño es, en concreto, cuando un número concreto de individuos en una sociedad es inmune a una enfermedad, actuado como cortafuegos. «La presencia de una elevada proporción de individos inmunes en una comunidaddificulta la transmisión del agente infeccioso, pues faltan sujetos susceptibles paramantener su circulación, y el proceso entra en una fase de control», explica Josep Vaqué Rafart en la Revista Clínica Electrónica en Atención Primaria.

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Inmunidad de rebaño: cuando la mayoría ya es inmune al virus

La idea de Boris Johnson –Primer Ministro de Reino Unido– era que tras hacer nada contra el coronavirus, un mayor porcentaje de la población fuese inmune al virus porque para entonces ya lo habría pasado, habiendo menos gente a la que contagiarlo. Según este concepto, mientras el número R –así es como se mide cómo de infecciosa es una enfermedad– sea mayor que 1, el coronavirus seguiría creciendo de manera exponencial. Pero ahora viene lo interesante: una vez la mayor parte de la población haya sufrido este mal, se dejaría de expandir; esto es, cuando el número R sea 0,999999.

Una de las imágenes más impactactes que nos ha dejado el coronavirus COVID-19 en China: un paciente enfermo sale para ver la puesta del Sol con un cielo más claro de lo habitual

Para llegar a este punto, sería necesario que un 60% de la población, en concreto, pasase la enfermedad. Basándonos en que Reino Unido tiene una población de más de 66 millones de personas, el virus tendría que haber pasado por casi 40 millones de personas. Para entonces, la expansión del virus comenzaría a decaer. Si tomamos como cierto que el coronavirus tiene una tasa de mortalidad del 0.01%, morirían casi 400 000 personas.

En el covid-19, el número R está situado entre el 2 y el 3 –aún es difícil de ubicar–; en realidad, este número es relativamente bajo en comparación con el número R del SARS del 2003, con un número R de entre 12 y 18. Para el SARS la inmunidad de grupo habría que alcanzar en torno al 94% de población que ya haya pasado el virus. Es decir, que cuanto más grande sea el número R, más alto debe ser el porcentaje de población inmune.

Enfermeras en un hospital en Shenzhen en China | ONU

En realidad, la estrategia no haría aguas por todas partes en el caso del coronavirus si no fuera porque mucha gente moriría. Además, tampoco estamos completamente seguros de que las personas obtengan inmunidad al virus una vez hayan superado la enfermedad. A pesar de que sí se ha demostrado que se genera anticuerpos después de tener el coronavirus, no se ha demostrado cuánto tiempo duran; ha habido casos de personas que se han vuelto a infectar, de hecho, tal y como apunta Li QinGyuan, director del Centro de prevención y tratamieto chino-japonés ubicado en Beijing.

Problemas de la inmunidad de grupo: muchas muertes y sistemas médicos colapsados

Y, debido a todos los hipotéticos casos de coronavirus que habría en Reino Unido debido a la decisión política de desarrollar inmunidad de grupo, los centros de salud y hospitales estarían colapsados. Esta es la razón por la que en España y muchos otros países han decidido hacer cuarentena, parando así la propagación del virus y bajando la famosa curva, que cuanto más extendida sea en el tiempo, más recursos médicos tendremos para atender a todos los afectados.

El Coronavirus se ha convertido en una amenaza con su foco principal situado en China. RTVE
Aplicar la inmunidad de grupo requeriría asumir muchísimas muertes

Y el problema no es solo no poder atender a los afectados por coronavirus, sino también a aquellos que necesitan atención por otros motivos. Imagina que tienes un accidente mientras los hospitales están colapsados, por lo que el tiempo de espera es mucho mayor o directamente no hay medios. Por ello es realmente importante aplanar esa curva, y es por ello que el Reino Unido ha decidido cambiar de estrategia, después de que los científicos se lo solicitasen al colapsarse la sanidad en Londres, el principal foco de la epidemia en el país.

Además a todos estos factores adversos, debemos sumar que aún no se conoce lo suficiente el virus como para poder evaluar si la inmunidad de grupo sería eficiente o no. Ni siquiera se conoce el origen a ciencia cierta, lo que es fundamental al poner en marcha una teoría de este tipo. Para ello, sería necesario dos factores principales: que solo haya un único hospeador y que solo se transmita de persona a persona, tal y como indica la Universidad Complutense de Madrid; además, por supuesto, que tras haber pasado el virus las personas se vuelvan completamente inmunes.