La historia de Gran Bretaña podría ser reescrita por un nuevo hallazgo: estos huesos de hace 11.000 años
Un equipo de arqueólogos ha localizado el esqueleto de una menor de diez años que habitó las inmediaciones de Stonehenge hace cuatro milenios. El descubrimiento, producido de forma accidental durante la instalación
Unas simples labores de mantenimiento en la red de suministro de agua han terminado por abrir una ventana inesperada al pasado remoto de Gran Bretaña. En las proximidades de la mística estructura de Stonehenge, concretamente en la localidad de Winterbourne Stoke, un grupo de expertos ha desenterrado los restos óseos de una pequeña que pobló estas tierras hace aproximadamente 4.000 años.
El hallazgo se produjo de forma fortuita mientras los operarios de la compañía Wessex Water procedían a la instalación de una nueva tubería en el condado de Wiltshire. Según recoge una información de Interesting Engineering, la menor, que contaba con unos diez años en el momento de su deceso, recibió sepultura bajo unos parámetros muy específicos que evidencian la relevancia del ritual en aquella época. Los restos aparecieron en posición fetal, una práctica recurrente en los enterramientos de la Edad del Bronce.
Un enterramiento ritual en la Edad del Bronce que podría reescribir la historia
Junto al esqueleto, los arqueólogos localizaron diversos objetos que vinculan el hallazgo con la denominada cultura del Vaso Campaniforme (Beaker culture), célebre por su singular cerámica y el dominio de la metalurgia. El ajuar recuperado incluye fragmentos de alfarería decorada, herramientas de sílex y restos de ganado, elementos que pretendían acompañar a la difunta en su tránsito al más allá.
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La ubicación del enterramiento, a escasa distancia de los grandes megalitos de Stonehenge, sugiere que la comunidad otorgaba un carácter sagrado a este paisaje. En este sentido, los investigadores consideran que la zona de Wiltshire funcionó como un epicentro de actividad social y religiosa mucho más denso de lo que se estimaba hasta la fecha, convirtiéndose en una suerte de necrópolis de referencia para las élites del periodo.
El siguiente paso de la investigación consistirá en someter los restos a pruebas de isótopos y análisis de ADN. Estos exámenes científicos resultarán determinantes para establecer si la niña era originaria de la región o si su familia integraba las corrientes migratorias que atravesaron Europa durante la transición hacia la Edad del Bronce. Este tipo de estudios genéticos está transformando la comprensión actual sobre el poblamiento de las islas británicas.
Este descubrimiento accidental confirma que el subsuelo del Reino Unido custodia todavía secretos esenciales para reconstruir la historia del continente. Mientras las obras de infraestructura prosiguen bajo una estricta vigilancia arqueológica, los historiadores centran ahora su atención en este rincón de Wiltshire, donde el pasado ha emergido entre zanjas y conducciones modernas para recordar la complejidad de las sociedades prehistóricas.