La NASA roza la perfección con Artemis II y se topa con un único contratiempo: la orina congelada
La nave Orion avanza hacia la órbita lunar con un rendimiento que supera las expectativas de los ingenieros de la agencia espacial, aunque un fallo menor relacionado con la congelación de fluidos en el retrete
El histórico viaje de la misión Artemis II hacia la órbita lunar avanza con una precisión inusual. La nave Orion ha superado ya el ecuador de su travesía espacial y se aproxima a su destino con un rendimiento impecable. Las comunicaciones desde el Centro Espacial Johnson en Houston reflejan un ambiente de absoluta tranquilidad, un escenario poco frecuente para una empresa de esta magnitud.
De hecho, los sistemas vitales responden a la perfección y la trayectoria se cumple al milímetro. Ante la ausencia de crisis técnicas de gravedad, el debate en los controles de tierra ha derivado hacia un asunto mucho más mundano. Los expertos han centrado sus esfuerzos en resolver los problemas del retrete a bordo de la cápsula.
Según detalla el portal especializado Ars Technica, el interés técnico por las instalaciones sanitarias de los astronautas ha eclipsado temporalmente los hitos de navegación. Durante las primeras revisiones de la nave, el inodoro debía recibir una cantidad específica de agua para cebar la bomba principal, pero la falta de líquido provocó el bloqueo del mecanismo.
El desafío de la fontanería espacial
Una vez que la tripulación añadió el volumen necesario, el sistema comenzó a funcionar correctamente. Sin embargo, los inconvenientes no terminaron ahí. Los astronautas tuvieron que recurrir a bolsas de recolección de orina de emergencia mientras intentaban solucionar la congelación de uno de los conductos principales.
Christina Koch, astronauta de la NASA que se autodenominó en tono de broma como la "fontanera espacial" de la misión, calificó el retrete como la pieza más importante de toda la nave. Este sistema sanitario ya superó las pruebas pertinentes en la Estación Espacial Internacional, donde el mayor espacio y la abundancia de agua reciclada facilitan estas tareas.
Acampada a miles de kilómetros de la Tierra
John Honeycutt, presidente del Equipo de Gestión de la Misión, descartó por completo que este fallo represente un riesgo real para la integridad del vuelo. El responsable técnico aseguró que la fijación por el inodoro responde a la pura naturaleza humana, aunque reconoció que la situación actual complica el día a día de los tripulantes. A su juicio, la experiencia se asemeja a ir de acampada en condiciones extremas.
Por su parte, la subdirectora del programa Orion, Debbie Korth, confirmó que el rendimiento general del vehículo ha sorprendido gratamente a los ingenieros. El control de misión mantiene la calma, a sabiendas de que los astronautas cuentan con el entrenamiento necesario para gestionar este tipo de situaciones cotidianas en ingravidez.
La tripulación se prepara para sobrevolar la superficie lunar a poco más de 6.400 kilómetros de distancia este mismo lunes. Mientras la cápsula se aproxima a su momento más crítico, la anécdota de la orina congelada quedará como el único bache en un vuelo que roza la perfección absoluta.