La nueva tecnología de la NASA tiene usos más allá del espacio: puede cargar un coche eléctrico en minutos
El control de la temperatura podría ser vital para una nueva generación de vehículos eléctricos.
Una nueva técnica de control de temperatura, que la NASA ha creado para futuras misiones espaciales, parece que podría tener una aplicación directa en la industria de los vehículos eléctricos, según asegura la agencia espacial norteamericana en el artículo publicado recientemente. Una mejora en la manera de cargar los coches eléctricos, incluyendo la posibilidad de acelerar el proceso, es lo que promete la NASA. Por cierto, si te has perdido nuestra guía astronómica de octubre, aún estás a tiempo de revisarla y no perderte nada de lo que sucede en el cielo nocturno.
Cargando coches eléctricos a ritmo de tecnología espacial de la NASA
Es de sobra conocido que una de las mayores preocupaciones de las agencias espaciales es el control de la temperatura de los vehículos en las distintas fases de las misiones. Recientemente, hemos conocido que un equipo patrocinado por la División de Ciencias Físicas y Biológicas de la NASA se encuentra inmerso en la creación de una revolucionaria tecnología que permitirá mejorar la transferencia de calor para que ciertos sistemas mantengan la temperatura correcta y, además, reducir el tamaño y peso del hardware. Por si esto fuese poco, parece que dicha tecnología podría ser aplicada en el sector de vehículos eléctricos para una carga más sencilla y viable.
La investigación lleva por nombre Experimento de Flujo de Condensación y Ebullición, con las siglas FBCE, y busca experimentar con la transferencia de calor en un ambiente de microgravedad, como sería la Estación Espacial Internacional, donde ya ha sido probado en agosto de 2021. Gracias a esta tecnología, la industria del coche eléctrico podría hacer frente a uno de los problemas que más quebraderos de cabeza les provocan y que podría aumentar de manera exponencial la adopción de estos vehículos: los tiempos de carga. Aumentar la corriente de carga actual, que actualmente en cargadores avanzados se encuentra rondando los 500 amperios, sería el paso siguiente para los fabricantes, que buscarían llegar a los 1.400 amperios si es que queremos una verdadera carga rápida, digamos, por ejemplo, de 5 minutos.
El gran problema que se presenta es el calentamiento del sistema, que necesitaría de una manera de ser enfriado. Aquí es donde entra la tecnología que está siendo desarrollada en la NASA. El equipo se encuentra inmerso en la experimentación con coches eléctricos y ha conseguido lanzar refrigerante líquido a través del cable de carga, pudiendo aumentar la corriente en 4,6 veces y llegando a los 2.400 amperios, lo que tiraría la barrera de los 5 minutos a límites que la indistria automovilística utilizaría como reclamo de la generación del futuro de vehículos eléctricos.