Las plantas notan el peligro: descubren que pueden sentir cuando un volcán va a entrar en erupción

Si podemos monitorizar a la flora en estos lugares, tendríamos una oportunidad de adelantarnos a uno de los grandes desastres naturales.

Las plantas notan el peligro: descubren que pueden sentir cuando un volcán va a entrar en erupción
Imagen creada mediante IA que muestra a una planta avisando de una inminente erupción.
Publicado en Ciencia

Vivimos en un planeta conectado, donde las acciones de unos afectan al resto de seres vivos. La naturaleza, además de demostrar su fiereza con algunos fenómenos meteorológicos extremos, también es capaz de ayudarnos a atisbar el inicio de la erupción de algunos de los volcanes más activos del mundo. Y te explicamos cómo es posible que algunas plantas den la voz de alarma al ser humano.

Las plantas muestran el camino para prevenir erupciones volcánicas

Un artículo publicado en la revista científica Geochemistry, Geophysics, Geosystems muestra cómo es posible que nos podamos valer de la flora de este planeta para conocer si un volcán podría entrar en una actividad intensa próximamente. No hablamos de ningún tipo de mecanismo sofisticado. Simplemente, de imágenes de satélite y de comprensión de la naturaleza de las plantas.

Investigadores de la Universidad McGill, con Robert Bogue a la cabeza, creen que existe una importante correlación entre la salud de las plantas y las erupciones volcánicas. Pero, antes de nada, viajemos hasta uno de los parques más conocidos de Estados Unidos.

Los científicos han analizado imágenes de satélite, entre los años 1984 y 2022, del parque nacional de Yellowstone, que es una enorme caldera procedente de un antiguo volcán. Al contar con actividad bajo su superficie, este lugar es rico en dióxido de carbono. Este gas, conocido por ser uno de los responsables del efecto invernadero, también es un suculento manjar para la flora del parque.

Gracias a dichas imágenes se ha podido encontrar una interesante relación entre un mayor verdor en las plantas, que absorbían dióxido de carbono, y el posterior marchitamiento cuando la actividad volcánica se disparaba, con el dióxido de azufre como máximo responsable de la muerte de algunas especies.

La investigación, por tanto, propone continuar monitorizando regiones volcánicas del planeta y la salud de sus plantas, ya que ese pico de esplendor podría ser el anticipo de una erupción volcánica realmente complicada de predecir hasta este momento. Este enfoque es útil, particularmente en el caso de los estratovolcanes, cónicos y de gran altura, y demuestra que la naturaleza siempre nos muestra señales que nos avisan del estado de salud de la Tierra.

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