Los restos de un pequeño fuerte romano han sido hallado en el lugar menos esperado de Escocia

El Muro de Antonino, construído al norte del Muro de Adriano, buscaba la expansión del Imperio en Escocia

Los restos de un pequeño fuerte romano han sido hallado en el lugar menos esperado de Escocia
Reconstrucción digital del fuerte | Imagen de Eduardo Pérez-Fernández © GUARD Archaeology Ltd
Publicado en Ciencia

Es increíble, si nos paramos a pensar con detenimiento, cómo el Imperio Romano logró crecer de una pequeña ciudad italiana hasta controlar tierras a lo largo de Europa, los Balcanes, el Medio oriente (recordemos que el Imperio Romano Bizantino sobrevivió casi mil año más que el Romano de Occidente) y el norte de África.

Los romanos incluso llegaron a Escocia (antigua Caledonia), realizando varias campañas militares hasta el norte, incluso hasta Inverness ("boca del río Ness", ciudad situada en la desembocadura del río Ness, en el fiordo de Moray). Sin embargo, no lograron conquistarla, para frustración del Imperio. A pesar de que intentaron tomar el control de la región hasta en tres ocasiones, las tribus locales, conocidas por su resistencia y dominio del terreno montañoso, lograron hacer frente a los romanos.

Para proteger sus avances en Britania, los romanos construyeron en el año 122 d.C. el Muro de Adriano: una muralla de casi 120 kilómetros de largo que marcaba el límite norte del territorio conquistado. Pero la ambición del emperador Antonino Pío iba más allá, así que ordenó la construcción de una segunda fortificación, el Muro de Antonino, al norte del de Adriano, en el corazón de Caledonia. Es lógico, por tanto, que existan ruinas romanas en la zona, como el pequeño fuerte descubierto en un estudio arqueológico rutinario.

El pequeño fuerte data de entre los años 127 y 247 d.C.

El Muro de Antonino fue una de las construcciones militares más sofisticadas de la civilización. A diferencia del Muro de Adriano, construido con piedra, el de Antonino estaba compuesto por murallas construidas con capas de césped y frente a una zanja ancha y profunda para disuadir a los atacantes; una instalación militar muy avanzada para la época. Fue, además, la frontera más septentrional del Imperio Romano.

Hace aproximadamente 2.000 años, este muro dividía Escocia en dos, constituyendo la frontera norte del Imperio Romano, con una longitud aproximada de 60 kilómetros. En 2017, un equipo de Guard Archaeology estaba realizando investigaciones en tres patios traseros antes de un proyecto de construcción cuando descubrieron los cimientos de piedra de un terraplén de césped.

Historic Environment Scotland consideró que el descubrimiento era muy significativo porque permitía saber más sobre la zona al sur del sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Muralla de Antonino. Las investigaciones adicionales revelaron fragmentos supervivientes de la frontera romana británica, sus métodos de construcción y el aspecto del paisaje.

Los arqueólogos determinaron que a lo largo de la muralla defensiva se construyeron varios fuertes pequeños como este para apoyar a los más grandes. También se integraron campamentos y baños públicos en la muralla. Los arqueólogos afirmaron que "esto sugiere que el pequeño fuerte era parte integral de las defensas de la muralla romana".

Un estudio geofísico reveló estructuras de piedra que probablemente eran los fragmentos supervivientes del Muro de Antonino, según el comunicado de prensa. Las excavaciones posteriores en el terreno descubrieron una zanja paralela: "Lo que hizo significativos estos descubrimientos fue que tanto la base de piedra con bordillo como su foso paralelo se encontraban perpendiculares a la línea del Muro Antonino que atraviesa esta parte de Bearsden", dijeron los arqueólogos.

El análisis de la madera del fondo de la zanja, junto con los restos botánicos y los fósiles de escarabajos, permitió a los arqueólogos datar el pequeño fuerte entre los años 127 y 247 después de Cristo, y obtener una imagen clara del entorno circundante. A los 20 años de su construcción, los romanos se retiraron del Muro de Adriano y el sitio quedó abandonado, hasta que Guard Archaeology lo descubrió en tres jardines.

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