Ah, los meteoritos. Esas enormes bolas de fuego hechas de materia espacial que surcan el espacio. Qué socorridos son para la ciencia ficción y para explicar fenómenos tan misteriosos como la extinción de los dinosaurios. En concreto, se cree que este cayó sobre el área del actual México y que contaba con más de 15 kilómetros de diámetro.

Afortunadamente (para nosotros), los meteoritos que siguen cayendo en la Tierra tienen un tamaño muy inferior a ese, de lo contrario cumplirían las peores profecías del fin del mundo que vuelven a la palestra cíclicamente.

Un meteorito de 17 metros de diámetro libera una energía 30 veces superior a la bomba de Hiroshima

Puede sonarte exótico, pero sin ir más lejos, en 2013 uno cayó sobre los montes Urales en Rusia provocando más de 1200 heridos por la onda expansiva y daños económicos de más 20 millones de euros. Su tamaño aproximado era de unos 17 metros y pesaba unas 10.000 toneladas, según cuenta la BBC.

El bólido de Cheliábinsk liberó una energía de 500 kilotones, unas treinta veces más que la bomba nuclear de Hiroshima y provocó un terremoto a más de 4.100 kilómetros de distancia, como detalla El Mundo.

No nos hacemos una idea del potencial devastador de los meteoritos y de cuántos caen a la Tierra al año, que por cierto son más de 500, como detalla La voz de Galicia.

Incluso hasta podrían provocar incendios, o eso se cree. Hace unos días se dio el aviso de alarma ante un fuego en las White Mountains cerca de Woodstock, en New Hampshire. ¿El responsable? Un posible meteorito, según cuenta el Boston Globe.

El jueves 5 de octubre, un testigo aseguró haber visto el día anterior mientras conducía hacia casa a eso de las 19:35h, un meteorito surcando el cielo y colisionando. ¿Las consecuencias? De 22 a 25 acres de bosque calcinados y más de 50 personas voluntarias, además de dos helicópteros de los bomberos para apagarlo.

Como detalla el jefe de bomberos de Woodstock, John MacKay para Gizmodo:

No era un fuego grande, pero era complicado por la elevación que alcanzó. No podemos decir con certeza que proceda de un meteorito.

¿Tienen entonces alguna conexión el aviso del testigo con el incendio o no? Se cree que sí: al fin y al cabo, los meteoritos arden en contacto con la atmósfera más a menudo de lo que pensamos (con una frecuencia que podría poner nervioso a cualquiera) y desde luego, lo hacen a altas temperaturas. No obstante, por eso son conocidas en la cultura popular como enormes bolas de fuego de roca fundida.

Curiosamente, la ciencia no está de acuerdo.

Meteorito avistado en el observatorio de Villarejo de Salvanes. Gizmodo

Según la American Meteor Society, aunque cada día hay miles de meteoritos rondando nuestro planeta, solo los más grandes y lentos tienen posibilidad de llegar a la superficie de la Tierra atravesando la atmósfera sin desintegrarse. Solo esos son capaces de transformar la energía cinética con la que colisionan en energía térmica, lo que provocaría una explosión dado la enorme cantidad energética liberada.

Aunque no hay demasiada información relativa a la temperatura de los terremotos más pequeños cuando estos alcanzan el suelo, la sociedad sospecha que no son capaces de provocar una ignición de la atmósfera.

Y es que cuando los pequeños atraviesan la atmósfera, sufren un proceso de desintegración provocando la vaporización de sus partículas y es esa capa terrestre la que absorbe la mayor parte del calor. Lo explica la ASM:

El proceso de ablación, que sucede a lo largo de la trayectoria, constituye un método de eliminación de calor muy eficiente. Tanto es así que se emplea en los vuelos espaciales durante la entrada a la atmósfera. Básicamente, durante la caída libre del meteorito, apenas cuentan con energía residual, por lo que llegan a la superficie terrestre a temperatura ambiente.

Es decir, que los meteoritos de menos de 10 toneladas pierden su velocidad al penetrar en la atmósfera y simplemente caen a la Tierra a una velocidad terminal en una zona donde la aceleración de la gravedad es contrarrestada por las fuerzas de resistencia de la atmósfera.

En todo caso, como apunta el departamento de astronomía de la Universidad de Cornell, aunque los meteoritos son unos conductores de calor bastante flojos, algunos son capaces de prender la hierba, lo que en teoría podría iniciar un incendio. Así que, aunque es poco probable, no es imposible en absoluto.

De hecho, en 2016 ya se encontraron cráteres de 3,7 a 4,6 metros en la zona que pudieron ser causados por un meteorito. En todo caso, la teoría más plausible a veces es la más sencilla: se trata de un área montañosa típicamente usada para pernoctar, así que una simple hoguera o un cigarro podrían haberlo provocado.