Las teorías del fin del mundo son un poco como los eclipses: te piensas que va a ser un hecho único en tu vida y al final vuelves a encontrarte con otro al año siguiente. Sin embargo, la última teoría del fin del mundo es verdaderamente apocalíptica, tanto es así que periódicos de dudosa calidad como News Sentinel de Knoxville o el Express se hacen eco, por si las moscas. ¡Y ojo, porque está a la vuelta de la esquina!: el fin del mundo está previsto para el sábado 23 de septiembre.

Ya no es que se acabe el mundo, no. Lo peor es que no viviremos para poder reservar el iPhone X. Pero tranquilidad, queremos demostrarte con hechos científicos que no hay nada que temer. O sí, tú mismo.

Por supuesto, Los Simpson también lo predijeron:

El fin del mundo será el 23 de septiembre

Al parecer, el mundo está a punto de acabarse y Jesús retirará pronto para llevarse a los puros al cielo, o eso es lo que dicen algunos miles de cristianos que esperan el rapto bíblico. ¿Cómo lo saben? Por claras evidencias que han ido mostrándose a los ojos de quien quisiera verlas.

La primera prueba de que el Apocalipsis está cerca tuvo lugar en 1948, cuando se constituyó el estado de Israel. Según reporta el diario británico Express, parafraseando a la web conspiranoica Serious For Truth:

Esto completó una profecía bíblica de más de 2.500 años de antigüedad y es la primera señal de que se acerca el fin.

El 23 de septiembre de 2016, las Naciones Unidas declaró ilegal la ocupación del este de Jerusalén por parte de los israelíes, ordenando su retirada. Otra señal más:

Esta profecía se encuentra en Zacarías 14:2-3 y dice "Aliaré a todas las naciones contra Israel, la ciudad será tomada, las casas atacadas, las mujeres raptadas y la mitad de la ciudad saldrá cautiva(…). Entonces aparecerá el Señor y luchará contra aquellas acciones, como luchó en su día el día de la batalla".

Desde luego, la Biblia es un texto prolífico a la hora de dar con posibles señales aciagas.

En dicha web se asegura que la amenaza de la tercera guerra mundial también es un presagio más. Pero no tiene que ver con que Corea del Norte ande testando la bomba de hidrógeno, no. En su caso, esta macro guerra tendrá lugar con dos bandos: Israel vs. el mundo.

Este es el rastro de destrucción del Huracán Irma a su paso por las islas del Caribe. RTVE

El signo definitivo que indica que el fin está cerca es "una señal del cielo". No, tampoco te adelantes: no se refiere al Huracán Irma, el más grande registrado hasta la fecha y que ha arrasado por donde quiera que haya pasado. Ni siquiera es el cambio climático que provoca cada vez más catástrofes naturales.

El libro de las Revelaciones 12:1 dice:

Una gran señal aparecerá en el cielo, una mujer vestida con el sol y la luna bajo sus pies y una corona de 12 estrellas en su cabeza. La mujer tendrá un niño en sus brazos y llorará por la angustia de la entrega.

El investigador cristiano (oxímoron) Bob Meade lo tiene claro:

La gran prueba de la mujer que se describe en las revelaciones 12:1-2 se formará y durará solo unas horas, de acuerdo con la simulación computacional de modelos astronómicos. Ocurrirá el 23 de septiembre de 2017. Nunca ha sucedido antes y no volverá a pasar.

Al parecer, se puede ver en la constelación de Virgo. Este mismo autor también señaló el reciente eclipse solar como una muestra más del fin del mundo, como explica KnoxNews.

Eclipse solar. Telegraph

Entonces, ¿cómo será el fin del mundo? ¿Catástrofe natural? ¿Guerra apocalíptica? No, un planeta colisionará con la Tierra y la destruirá. Quédate con su nombre: Nibiru.

Lo que dice la ciencia

Seguramente, la historia del planeta Nibiru te ha dejado con la mosca detrás de la oreja. Para tu tranquilidad, si te molestas en buscar una publicación científica que constate su existencia, no la encontrarás. La ciencia niega tajantemente la existencia de este planeta cercano y al mismo tiempo, invisible, bastante recurrente en las teorías del fin del mundo. Para los babilonios era un cuerpo celeste relacionado con el dios Marduk y que se ha identificado con el planeta Júpiter e incluso con la estrella polar.

El planeta que acabará con la Tierra no existe

Cuando una serie de acontecimientos desastrosos tiene lugar en un corto periodo de tiempo, los humanos siempre buscamos una razón para explicarlo. Algunas personas encuentran consuelo en su familia y amigos, otros lo hacen en la religión (esta sería una explicación lógica sobre por qué las personas inventamos este concepto), y otros se concentran en preparar una maratón.

Dramatización del fin del mundo. Eco Hustler

Para otros, es más sencillo elucubrar teorías que mezclan hechos reales con interpretaciones descontextualizadas de un libro que objetivamente hablando, no es el paradigma de la fiabilidad. Seas creyente o no, sabrás que ni la Biblia fue escrita basada en la objetividad ni existía un método científico para dejar constancia fiel de los hechos que documenta.

Además, es que si la lees con atención descubrirás que puede decir una cosa y varias páginas después, lo opuesto. Así pues, podemos sacar lecciones de ella en todos los sentidos, en función de cómo descontextualicemos un fragmento.

En 2016, un estudio del profesor Viren Swami de la Anglia Ruskin University demostró una correlación directa entre el estrés y lo permeables y susceptibles que somos a los bulos como Nibiru:

Las situaciones estresantes aumentan la tendencia a pensar menos de forma analítica. Una persona que experimenta una vida llena de experiencias traumáticas puede empezar a desarrollar una particular forma de pensar, buscando patrones que no existen. Cuando suceden en gran magnitud, fomentan la tendencia hacia las teorías conspiratorias.

Así que ahora es cuestión de elegir en qué creer. Si quieres obviar la terrible coyuntura política actual y eres de los que pone un ventilador para alejar huracanes porque no conoces una mejor manera de frenar el cambio climático, entonces puedes creer que el fin del mundo será el 23 de septiembre.