Neurocientíficos aseguran que olvidar podría ser un rasgo positivo del cerebro, esto es lo que han descubierto
Además, también consideran que aquello que no recordamos puede ser recuperado.
A pesar de la complejidad de nuestro organismo, ninguna otra parte del cuerpo es capaz de ocultar aún tantos secretos como el cerebro. Gracias a este órgano, en el que se incluyen las conocidas como neuronas espejo, somos capaces de controlar las funciones voluntarias e involuntarias del organismo, no como sucede con esos espeluznantes hongos que infectan el cerebro de insectos. Ahora, además, parece que podríamos encontrar positiva la pérdida de memoria o eso es lo que se afirma en el estudio que te mostraremos a continuación.
Adentrándonos en el olvido de los recuerdos
Un equipo de científicos internacionales, en un estudio publicado en la revista Cell Reports, han realizado una audaz afirmación: el concepto de olvido podría no ser tan negativo como siempre habíamos imaginado. De hecho, ésta podría ser una característica beneficiosa e intencional, que nos permite poder adaptarnos a un entorno que está en continua evolución.
Y la razón parece tener toda la lógica de mundo: olvidar podría llevarnos a tener un comportamiento más flexible y estar mejor posicionados para tomar decisiones. Esto es así, dado que si algo que hemos aprendido no es relevante para el ambiente en que nos encontramos, su olvido puede ser positivo y mejorar nuestro desarrollo.
— Stefwastaken (@Stefslog) August 22, 2023
Los investigadores han investigado la denominada teoría de la interferencia, por la que experiencias que ocurren de manera continuada pueden hacer que se olviden recuerdos recién formados, y lo han hecho con ratones como sujetos del estudio. Los ratones debían asociar lugares con objetos y, después, reconocer si un objeto se había movido de su localización original. Eso sí, los ratones acabaron olvidando las asociaciones al obtener nuevas experiencias, que interferían con dichos recuerdos.
A través de una técnica conocida como optogenética, se dieron cuenta que al estimular una estructura de interconexión neuronal, denominada engrama, con luz, se pudieron recuperar recuerdos olvidados.
Tomás Ryan, uno de los autores del estudio, es profesor asociado en la Escuela de Bioquímica e Inmunología del Trinity College Institute of Neuroscience y tiene claro que el olvido natural puede ser reversible, lo que podría abrir las puertas a una nueva frontera en la investigación de enfermedades neurodegenerativas. El profesor Ryan afirma que:
Cada vez tenemos más claro que los recuerdos aún están ahí, pero los mecanismos específicos no se activan y el recuerdo no es impulsado. Es como si los recuerdos estuviesen almacenados en una caja fuerte, pero no puedes recordar el código para desbloquearla.