El cerebro humano está diseñado para llevar a cabo muchísimas tareas al mismo tiempo, algunas de ellas realmente complejas. Gracias a su complicada estructura, nos permite adaptarnos al medio y realizar procesos únicamente humanos, que ningún otro ser vivo del planeta puede realizar.

Cada cerebro es único, y en ocasiones puede demostrar capacidades increíbles

Hemos llegado a este punto juntos, como especie, y gracias a un complicado proceso de evolución. Sin embargo, y dejando a un lado las muchas similitudes fisiológicas, no somos iguales. Cada cerebro es único, y las capacidades a las que este da lugar pueden cambiar mucho de una persona a otra.

La personalidad es un ejemplo de ello, genuina y propia de cada individuo. Esta se debe a un proceso de maduración cerebral mediado por la genética y el ambiente, al igual que muchas otras características cognitivas. También existen diferencias en otros aspectos más particulares como las habilidades motoras, visoespaciales, lingüísticas, o incluso la memoria.

Precisamente esta última, la memoria, será un punto muy importante en las siguientes líneas. Todo se debe a una niña, cuyas capacidades han asombrado a la comunidad científica. Tras años de trabajo, una reciente investigación ha mostrado lo que es capaz de hacer.

Este plagado panorama no supondría un problema para ella. Pinterest

Una memoria fuera de lo común

La protagonista de nuestra historia es conocida bajo el pseudónimo de O.B., destinado a proteger su identidad. Esta niña mostró desde pequeña una increíble capacidad para el reconocimiento de rostros, algo extraordinario y fuera de lo normal. Como podemos leer en El País, O.B. era capaz de reconocer a personas que había visto una única vez cuando era pequeña, o incluso podía saber si había visto alguna vez a una persona anónima que era grabada en un reportaje de televisión.

Nadie dudaba de que O.B. era un caso entre un millón

Sus padres eran conscientes de que tenía una capacidad única, por lo que contactaron con Sarah Bate, profesora de la Universidad de Bournemouth y experta en prosopagnosia. ¿Prosopagnosia? Se trata de un trastorno psicológico que afecta a la capacidad para reconocer rostros humanos. Ella ha sido la principal responsable de la investigación que ha sido publicada en la revista Cognitive Neuropsychology.

Bate comenzó a trabajar con la niña prodigio cuando esta apenas tenía 14 años, y desde el primer momento fue consciente de que se encontraba ante algo nunca visto. Es cierto que ya se conocían casos parecidos, pero todos habían sido recogidos en adultos, nunca en una adolescente que ya había demostrado su habilidad desde niña. Junto a su equipo, realizaron multitud de pruebas para evaluar el rendimiento de O.B.

Nuestra protagonista no demostraba tener una inteligencia superior, ni siquiera era mejor que el resto de la población reconociendo objetos. Lo que le hacía especial era su capacidad para quedarse con cualquier cara humana que viese, ninguna escapaba. Por lo tanto, los investigadores decidieron centrarse en cómo procesaba esa información.

Su forma de mirar

Gracias a aparatos de seguimiento ocular, pudieron averiguar cómo y dónde miraba O.B. cada vez que procesaba un nuevo rostro. Se percataron de que el punto donde más tiempo pasaban apuntando sus ojos era el centro de la cara, cerca de la nariz. Esta forma de observar es muy similar a la que usan los superdotados, que la emplean inconscientemente.

Todo depende de cómo se mire

Este método les permitiría realizar un mejor y más certero procesamiento de los aspectos visuales, aumentando su capacidad para memorizarlos. Por lo tanto, y según la investigación, parece ser la forma en la que mira es una de las principales responsables de que se produzca una consolidación tan potente en la memoria de O.B.

Bate seguirá trabajando

Los investigadores no consiguieron averiguar de dónde viene esta espectacular capacidad. No se trataba de algo hereditario, ya que ningún miembro de su familia demostraba una capacidad significativa. Por lo tanto, Bate y su equipo deberán seguir trabajando.

Su principal objetivo es hallar nuevos casos en niños y adolescentes, para poder constatar el por qué de esta temprana y superior habilidad. Las claves están en el cerebro, pero aún deben encontrarse.