No es "coaching" de autoayuda, sino ciencia: pensar en positivo puede mejorar tu sistema inmunitario

Un estudio sugiere que aprender a activar zonas concretas del cerebro puede mejorar la respuesta de las defensas de nuestro cuerpo

No es "coaching" de autoayuda, sino ciencia: pensar en positivo puede mejorar tu sistema inmunitario
Mantener pensamientos positivos podría ayudarnos a mejorar nuestro sistema inmunitario
Publicado en Ciencia

Pensar en positivo podría tener efectos más profundos de lo que solemos imaginar. Y no lo decimos nosotros, sino que esto es lo que asegura un equipo de científicos y que podría resumirse en que entrenar la actividad de determinadas regiones del cerebro puede reforzar la respuesta del sistema inmunitario frente a una vacuna. Esta investigación, eso sí, no promete milagros, pero abre una nueva manera de entender cómo la mente y el cuerpo se influyen mutuamente.

Entrenar la mente para reforzar nuestra salud

Un nuevo estudio, publicado en la revista científica Nature Medicine, nos invita a conocer una investigación que se adentra en una técnica conocida como neurofeedback o, traducido al castellano, neuroretroalimentación. Pero, ¿de qué estamos hablando? Todo se basa en este principio: de la misma manera que una persona puede aprender a controlar su respiración o su pulso, también es posible entrenar la activación de zonas específicas del cerebro.

Nitzan Lubianiker, uno de los autores del estudio y neurocientífico de la Universidad de Yale, asegura en el medio Scientific American que "hemos abierto una especie de ventana a una actividad neuronal inconsciente". Para comprobar su teoría, los investigadores realizaron un experimento en el que participaron 34 personas.

El método consistió en que a algunos participantes se les enseñó a encender una zona concreta del cerebro asociada a la sensación de recompensa y motivación. Para conseguirlo, probaban distintas formas de pensar, como podía ser recordar algo agradable, prestar atención a su propio cuerpo o imaginar que el entrenamiento iba a funcionar.

Gracias a imágenes del cerebro en tiempo real, fueron aprendiendo qué pensamientos activaban mejor esa zona. Otros participantes del experimento, por su parte, entrenaron áreas diferentes del cerebro o no hicieron ningún entrenamiento. Más tarde, todos recibieron la vacuna contra la hepatitis B. En las semanas siguientes, los científicos analizaron muestras de sangre para comprobar cuántos anticuerpos había producido cada persona.

Antes de hablarte de los resultados, habría que aclarar que a más anticuerpos, más fuerte es la respuesta del sistema inmunitario a una vacuna. De manera sorprendente, los resultados mostraron que quienes lograron una mayor activación del área tegmental ventral, una parte del cerebro que se activa cuando algo nos resulta positivo, presentaban niveles más altos de anticuerpos. En otras palabras, su sistema inmunitario parecía potenciarse.

Eso sí, el estudio también tiene matices importantes. Los investigadores no vieron grandes diferencias entre las personas que entrenaron el cerebro y las que no lo hicieron. Esto indica que no todas las zonas del cerebro relacionadas con la recompensa influyen igual en el sistema inmunitario. Además, el estudio sugiere que no basta con estar contento, sino que es más eficaz creer que el entrenamiento dará resultado.

Quizás, este estudio te recuerda al conocido efecto placebo, que es ese fenómeno por el que una persona puede mejorar con un tratamiento sin un efecto físico directo, sino solo porque espera que le ayude. El estudio no tiene que ver con este efecto, pero sí vuelve a poner de manifiesto que la mente puede influir en procesos reales del cuerpo, como, en este caso, la respuesta del sistema inmunitario.

Y esto, según algunos expertos, puede tener una explicación basada en la evolución. Esos mecanismos de recompensa podrían haberse desarrollado para prepararnos ante situaciones de riesgo, como la exposición a enfermedades, a través de la activación de las defensas del cuerpo. Por tanto, entrenar la mente no sustituye a las vacunas, pero podría ser una forma de ayudar al cuerpo a mejorar la respuesta cuando las recibimos.

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