Esta pasada madrugada, como ya es costumbre todos los años por estas fechas, hemos podido disfrutar de uno de los eventos cinematográficos del año. Y sí, tanto el cine de monstruos como el cine mexicano están de enhorabuena, ya que la cinta de Guillermo del Toro, La Forma del Agua, ha sido la gran vencedora de esta edición.

Los monstruos no han sido nunca sinónimo de premios

Sin embargo, su victoria va mucho más allá de un mero premio en una gala llena de glamour y reivindicaciones. Por fin, un ser salido de la mente privilegiada de uno de los directores de cine más imaginativos de nuestra época ha resultado vencedor. Sin embargo, el cine de monstruos siempre ha estado considerado como un simple entretenimiento e, incluso, un género menor dentro del mundo del séptimo arte. Es por eso que hoy, en este artículo, quiero hacer mi particular homenaje a los seres monstruosos que la imaginación nos ha regalado.

Behemoth

Si alguien representa la originalidad, el terror y la fantasía en el mundo literario ese es Stephen King. A pesar de que su colección de libros es tan extensa como interesante, a mí particularmente hay uno de ellos que me hiela la sangre al leerlo, te hablo de La Niebla. En un experimento militar secreto, el ser humano abre un portal hacia una dimensión desconocida por donde se cuelan en nuestro mundo multitud de seres tan grotescos como salvajes. De entre todos ellos, Behemoth es el más inquietante.

Si no has leído el libro o visto la película dirigida por Frank Darabont, que está a la altura de la novela, ya estás haciéndolo. El plato final de ambas obras es una criatura que desafía a las leyes de la física, además de protagonizar el momento más doloroso de la historia. Si mezclamos un elefante gigante de seis patas, con un millón de pulpos y le añadimos un toque de criatura legendaria, obtenemos al indescriptible Behemoth.

La criatura del lago

Como todo el mundo alrededor del cine ha apuntado, esta criatura ha sido una especie de padre cinematográfico para el protagonista de La Forma del Agua. Como toda buena película del cine de serie B de la década de los años 50, una de las décadas doradas de la ciencia ficción, La mujer y el monstruo ha inspirado la obra de arte de Guillermo del Toro.

Este ser representa al clásico monstruo del cine de serie B

Según la película, en las profundidades de la famosa selva se oculta un ser que está a medio camino entre humano y anfibio. Como en muchas cintas que nos invitan a encontrar monstruos en nuestra realidad, en esta ocasión una joven llamada Kay es raptada por el anfibio humanoide. Parece ser que la inspiración en la legendaria King Kong estaba perfectamente implícita.

El Hombre Pálido

Otra de las maravillosas películas de Guillermo del Toro fue El laberinto del fauno, obra muy cargada de mensaje político y que nos ha dejado algunas de las criaturas más espectaculares de la historia del cine español. En mi caso particular, el denominado Hombre Pálido es mi personaje favorito, por lo inexplicable de su conducta y el terror que infunde en la pequeña protagonista.

El simbolismo de este monstruo está muy bien reflexionado

De hecho, en distintos tweets que Guillermo ha publicado, define a este ser del inframundo como la representación de todo el mal institucional que se alimenta de los más desfavorecidos. De hecho su nombre no es casual, ya que el panorama actual representa al hombre blanco como símbolo de depredador sin escrúpulos. Dicho esto, no se si me da más miedo la representación del cineasta o la jauría de hombres sin alma que pueblan nuestras ciudades.

King Kong

Ya estamos entrando en el terreno de los monstruos más clásicos y a los que todos le ponemos cara. En esta ocasión, perdido en una lejana isla, un simio gigantesco pone en jaque a un grupo de científicos que buscan apresarlo para poder exhibirlo en el continente y ganar dinero a su costa., Sin embargo, como siempre sucede, el monstruo tiene otros planes en esta película que sería precursora de un cine monstruoso.

King Kong protagoniza una de las escenas más famosas del cine

El secuestro más famoso de la historia del cine, cuyo momento más recordado sitúa a King Kong y la bella Ann en lo alto del Empire State Building, sigue siendo una bonita historia de amor del villano que no puede evitar su condición, frente a la bondad hecha mujer. En esta ocasión, el mono monstruoso es el dios de la Isla Calavera que necesita que los habitantes de la misma realicen sacrificios por él para, de esta manera, poder protegerles frente a los invasores.

Godzilla

El penúltimo ser de esta lista es un conocido de esta página web, ya que hemos analizado su figura en un extenso artículo. Nacido como figura del terror que provocaba la temida guerra nuclear, Godzilla ha sido tan temido como amado, cuando tenía que ayudar a la humanidad a combatir otros engendros de tamaño considerable.

La guerra nuclear es el punto de partida de este gigante

Su origen, un reptil que ha mutado debido a la radiación atómica, lo convierten en un ser extremadamente poderoso. No sólo puede derribar edificios y resistir el impacto de misiles en su dura piel, sino que tiene un aliento atómico, en forma de rayo luminoso, que provoca la destrucción total de aquella zona sobre la que fije su objetivo. Por cierto, su enfrentamiento con King Kong se encuentra entre las luchas titánicas más famosas del séptimo arte.

Xenomorfo

El bicho definitivo. Pocas criaturas son tan diferentes, aterradoras y fuera de todo lo conocido como el famoso espécimen de Alien. No importan las segundas, terceras o cuartas partes que se hagan de la cinta. No importa donde aparezca, porque el temido xenomorfo te hará tener pesadillas dentro de tus pesadillas.

El monstruo de Alien es temido en todo el universo

Estamos hablando de un ente parásito, que al adherirse en su forma más joven a un huésped humano, acaba desarrollándose dentro de él. Recientemente, gracias a las últimas películas de Ridley Scott, hemos conocido que el origen de esta especie se sitúa en una raza denominada Ingenieros, aquellos que trajeron la vida a la Tierra y, de paso, crearon la raza alienígena para eliminar todo rastro de vida. De esta manera, uno de los monstruos más espectaculares del cine fue dado a luz.