El ser humano puede sufrir multitud de tipos de cáncer, y todos son muy peligrosos. Sin embargo, es cierto que existen algunos que son más fácilmente tratables, y otros que por el contrario, causan la muerte en la mayoría de ocasiones.

El cáncer de pulmón es el más peligroso de todos

Según un estudio publicado en la revista JAMA, y como podemos leer en El Mundo, los cánceres que más muertes causan en España son el de pulmón, el de mama, y el colorrectal. Además, como ya te contamos hace algunas semanas, la mayoría de estos aparecen por puro azar.

Sin embargo, si hablamos del cáncer de pulmón, el más común y el que más muertes causa cada año, la cosa cambia. En este caso, la aparición de tumores en el pulmón se debe mayoritariamente a la influencia ambiental. Malos hábitos como fumar, o la exposición durante mucho tiempo a ambientes contaminados, pueden precipitar la aparición de esta enfermedad.

La clave está en un diagnóstico a tiempo

Como en todos los cánceres, la clave está en un diagnóstico precoz. Si se localiza a tiempo, el enfermo tendrá muchas más probabilidades de superarlo. Hoy aquí, en Urban Tecno, hablaremos de diagnóstico, pero de una manera algo especial.

Blat es un cruce de Labrador y Pitbull de 3 años. La Vanguardia

Blat, un perro particular

Como podemos leer en Hipertextual, una investigación realizada por científicos del Hospital Clínic de Barcelona, y publicada en la revista European Journal of Cardio-Thoracic Surgery, ha tenido como protagonista a un curioso participante perruno.

Blat sabe si tienes cáncer sólo con olerte

Nos referimos nada más y nada menos que a Blat, un simpático Labrador con algo de Pitbull, de unos tres años y medio. Según los investigadores, Blat sería capaz de diagnósticar un cáncer de pulmón, sirviéndose únicamente de su genial olfato. ¿Cómo puede ser posible?

En todo el proceso han trabajado miembros del CIBER de Enfermedades Respiratorias, del IDIBAPS, de la Asociación ARGUS y del Hospital Universitari Sagrat Cor. Los responsables se encargaron durante meses del entrenamiento de Blat, con el objetivo de que pudiera identificar muestras procedentes del aliento de pacientes con cáncer de pulmón.

Para ello, contaron con la participación de un total de 113 sujetos. 85 de ellos padecían la enfermedad, mientras que los 28 restantes actuarían como controles, para asegurar la validez del estudio. Blat olfateó 395 muestras diferentes, consiguiendo una espectacular tasa de éxito.

Acertaba hasta en un 98% de las ocasiones

Cuando la muestra procedía de un paciente enfermo, acertaba en el 95% de las ocasiones, mientras que cuando esta pertenecía a un sujeto sano, lo hacía en el 98% de los casos. Unas cifras realmente impresionantes.

¿Cómo puede un perro identificar un cáncer?

Sin duda es algo sorprendente. ¿Cómo puede un perro diagnosticar un cáncer sólo con su olfato? La respuesta está en que todo se debe a una cuestión química. En el aliento de una persona se encuentran multitud de compuestos orgánicos distintos, y estos varían si el sujeto sufre una enfermedad. Un problema tan grave como el cáncer causa muchos cambios en el organismo, afectando al metabolismo y a esos compuestos presentes en el aliento.

En palabras de Laureano Molins, cirujano del Clínic de Barcelona, en una entrevista realizada por La Vanguardia:

Los resultados de Blat demuestran que hay moléculas que son específicas de los cánceres de pulmón.

Un futuro prometedor

Es cierto que deberán realizarse más estudios, y probablemente más entrenamientos con otros perros, pero no hay ninguna duda de que nos encontramos ante un gran hallazgo.

¿Podrían extrapolarse estas técnicas a otros tipos de cáncer?

El próximo paso que deben dar los científicos es identificar esos compuestos propios del cáncer de pulmón. Si lo consiguiesen, podrían crearse aparatos tecnológicos que pudieran encontrarlos, para conseguir así diagnosticar la enfermedad con una gran facilidad.

De esta manera podrían salvarse miles de vidas, gracias al diagnóstico precoz. ¿Imaginas llegar al médico y saber si tienes cáncer simplemente soplando? ¿Podrían extrapolarse estas técnicas a otros tipos de cáncer? Estas son las preguntas a las que deberán responder los científicos durante los próximos años. Mientras tanto, seguiremos esperando.