Los problemas de visión son uno de los trastornos de salud más frecuentes que podemos encontrarnos. De hecho, raro es que no conozcas a nadie que no lleve gafas o lentillas. Quizás tú mismo las lleves o te niegues a hacerlo, pero estés leyendo este artículo con los ojos entornados.

Aunque se trata de un complemento muy socorrido que dota de personalidad y un halo de intelectualidad, a muchas personas les produce cierto trauma llevar gafas y se acaban decantando por las lentillas. Puede que, a priori, resulten más incómodas de poner y mantener en el ojo, pero todo es ponerse.

De hecho, según el Colegio Nacional de Ópticos y Optometristas, en un estudio publicado en 2013, el 7,4% de la población lleva lentillas. Para que nos entendamos, aproximadamente unos 3 millones de personas solo en España. En Estados Unidos, por ejemplo, de acuerdo con Centers for Disease Control and Prevention o CDC, esta cifra se va hasta los 45 millones.

Usar mal las lentillas puede causarte trastornos oculares e incluso dejarte ciego

Desgraciadamente, la mayoría de esas personas tiene hábitos que provocan que una herramienta destinada a ver mejor acabe provocando justo el efecto contrario: serios problemas visuales derivados de un uso inadecuado. Seguro que te suena: dormir con lentillas, no cambiarlas con la frecuencia recomendada, entre otras.

Desde luego llevar lentillas presenta innumerables ventajas respecto a las gafas: corrigen tu visión y te permiten ver todo el entorno, no se empañan si hay diferencia de temperatura o sudas y, por supuesto, la ventaja estética de parecer que no llevas absolutamente nada.

¿Sabes usar bien las lentillas? Dive

Pero si las lentillas no se llevan bien ni se higienizan adecuadamente, es muy fácil que los gérmenes se adhieran a ellas, infecten la córnea y provoquen infecciones. Desde el CDC insisten: llevar mal las lentillas no solo puede provocar infecciones oculares como la queratitis sino que puedes quedarte ciego.

El Center for Disease Control and Prevention ha llevado a cabo un estudio del que se ha hecho eco The Verge para tomar el pulso de la población respecto a los hábitos con lentillas. Los resultados han sido abrumadores: de 4.500 personas encuestadas, el 85% de los adolescentes tenía malas costumbres con sus lentes de contacto. Entre los adultos el porcentaje es incluso peor: un 87%.

Estos son los malos hábitos más comunes con las lentillas:

No cambiar las lentillas con la frecuencia adecuada

Aunque algunas lentillas han de cambiarse a diario, otras son reutilizables desde dos semanas hasta un mes. Sea como sea, no debes llevar las lentillas más tiempo del especificado, la proliferación de gérmenes y restos es mayor.

Dormir con las lentillas puestas incrementa el riesgo de infección de 6 a 8 veces

Dormir con las lentillas puestas

Todo un clásico. Las lentillas reducen la cantidad de oxígeno que tu cornea recibe mientras duerme, posibilitando que los gérmenes ataquen tus ojos. Para que te hagas una idea, dormir con lentillas incrementa la probabilidad de infecciones de 6 a 8 veces.

Nadar con lentillas

Hace unas semanas desmontamos el misterio de las posibles manchas que teóricamente aparecen en una piscina cuando orinas en ella. Bien, como comprobamos, que no se tiña el agua no significa que esta esté limpia de orina, otra serie de restos corporales y demás productos químicos potencialmente dañinos para nuestra salud.

El propio CDC publicó hace un año un estudio sobre los peligros de las piscinas para la salud y la ingente cantidad de bacterias que podemos encontrar en estas lúdicas pozas acuáticas. Pues bien, cuanta más contaminación, más fácil es que ésta entre en contacto con tus lentillas.

Cambia el estuche cada tres meses aproximadamente. Clínica Baviera

No reemplazar el estuche

Las cajas empleadas para almacenar las lentillas deben ser renovadas aproximadamente cada tres meses, según la American Academy of Ophthalmology. La razón es exactamente la misma que en el punto anterior: los estuches pueden contener bacterias que contaminan tus lentillas y posteriormente tus ojos.

Renueva todo el líquido de las lentillas

Todo un clásico del ahorrador inconsciente. Cuando cambias la solución salina en la que se almacenan las lentes es necesario que renueves el líquido completamente y no solo de forma parcial. ¿Adivinas por qué? ¡Gérmenes!

Usar agua del grifo para guardar tus lentillas

Aunque el agua del grifo sea potable y se pueda beber, sigue conteniendo algunas trazas de microorganismos que pueden atacar tus lentillas e infectar tus ojos.

Visitas periódicas al oculista

Si tienes problemas de visión, la visita al oftalmólogo debe ser algo periódico simplemente para comprobar que todo va bien. Si además llevas lentillas, es importante saber que las estás usando bien y que, por ende, no te están perjudicando.

No es tan difícil usar bien las lentillas

Como ves, en realidad los hábitos adecuados no son muy complicados y se pueden resumir en dos: sigue las recomendaciones del fabricante y del especialista, y extrema tu higiene. Lava tus manos antes de manipularlas, renueva los elementos cuando sea preciso y poco más.

Aunque parezca una obviedad, no está de más recordar que debes llevar una lentilla en cada ojo. No vaya a pasarte como a la señora que se dejó olvidadas 27 lentillas en el ojo, como nos contaron en Me Asombro.